Esta es una pequeña película bélica rusa filmada a comienzos de la
Gran Guerra. A diferencia del promedio de filmes de aquellos difíciles años, Gloria a nosotros, muerte al enemigo (Slava – nam smert’ vagram) no es una exaltación de la
guerra sino una muestra del sufrimiento y tristeza que causa a soldados y
civiles. Su magnífica dirección y desarrollo de personajes la convierte en una de las primeras películas pacifistas de interés.
Resumen: ALERTA DE SPOILER
En 1914 la joven aristócrata rusa Olga (Dora Tschitorina), conocida
por su bondad, entabla amistad con un apuesto oficial del ejército (Ivan
Mozzhukhin) que le es presentado por su hermano. La pareja se enamora y deciden
casarse, pero la guerra estalla el mismo día que el oficial realiza la petición
matrimonial. El novio, el padre y el hermano de Olga parten al frente de
batalla.
Sola, afligida y melancólica, Olga deambula por el bonito parque de su
casa como una trágica diva de cine italiano; se cuestiona su inactividad
mientras otras mujeres colaboran en la guerra como enfermeras. La muerte de su
madre, que se oponía a su unión al cuerpo de enfermeras de la Cruz Roja, rompe
el último lazo de Olga con su antigua y despreocupada vida, y entra en servicio.
El trabajo de curar y vendar a tantos heridos de guerra resulta superior a sus fuerzas y la extenuada Olga sufre pesadillas donde camina entre los muertos y ve morir a su prometido. Al despertar descubre que parte de la pesadilla es real: Su novio ha sido llevado al hospital con una herida mortal. Reconoce a Olga y la abraza antes de morir. Es la mejor actuación de Mozzhukhin en toda la película.
Buscando una forma de vengar a su amado, Olga ofrece infiltrarse
en las filas enemigas y obtener información sobre su avance, pero la oferta es recibida con burla y condescendencia por parte de los altos oficiales al
mando. Entonces Olga decide actuar sin intermediarios. Logra entrar como
enfermera en el hospital enemigo y llama la atención de un soldado a su cuidado. Por una de esas coincidencias que sólo se aceptan al cine muy antiguo, este
mismo hombre es encomendado para llevar unos importantes documentos. Antes de
partir explica su misión a Olga y le pide una cita. Más tarde la espera con los valiosos
documentos asomando oportunamente entre los botones de su guerrera. Ella llega
y él besa su mano y le suplica con vehemencia.
No puedo evitar sentir un poco
de lástima por este soldado. He visto demasiadas películas donde la
primera reacción de un soldado enemigo ante una mujer es intentar violarla. Aquí
el soldado es más real. En el hospital parece verdaderamente interesado en Olga
y luego suplica sus favores antes de ponerse violento y tomarla por la cintura.
Lo que sigue me dejó perpleja: La dulce Olga se transforma en alguien de temer cuando saca un enorme
cuchillo que ocultaba entre sus ropas y lo clava completo en el corazón del
soldado, que cae arrastrándola consigo. Ella extrae el cuchillo y al ver que el
soldado sigue vivo lo estrangula con sus propias manos hasta desmayarlo. Esto
es muy violento y realmente desagradable.
Olga obtiene los documentos y logra regresar con su bando, que la
condecora por su acción.
Yevgeni Bauer es un cineasta ruso cuyas obras se han vuelto muy
accesibles en los últimos años. El reconocimiento de su absoluta maestría y
genialidad en la puesta en escena y el uso de la cámara está llevando a una reescritura
de la historia del cine tal y como la conocemos. Por fin el cine ruso anterior
a 1920, por años menospreciado frente a la maestría del soviético, está recibiendo
la atención que merece y Bauer, quizás el mejor director de la Rusia zarista, ha
entrado en la lista de los grandes directores del cine mudo.
En Gloria a nosotros, muerte al enemigo Bauer cuenta la
historia a través de Olga. La miseria y el dolor de la guerra se ejemplifican en el sufrimiento que trae a la protagonista, empezando por la soledad. Esto se muestra de un
modo bellísimo en la caminata de Olga por el parque de su casa, ahora
vacío pero alguna vez sede de bailes, juegos y de su breve historia de amor. En esta parte de la película Olga
viste un bonito vestido eduardiano que sirve como muestra de la moda rusa de
1914. La ropa del Imperio Ruso parece haber sido más cómoda y funcional que la de
Estados Unidos.
La secuencia correspondiente al trabajo de Olga en el hospital muestra
heridos y sangre, y la pesadilla, creada con sobreimpresiones, es oscura y
triste, transmitiendo con acierto el mensaje de cuan dolorosas e insensatas son las guerras. Esto
se remarca todavía más con la triste muerte del novio de Olga, hecho que la transforma de dulce y bondadosa a implacable ángel vengador. El acuchillamiento y la estrangulación del soldado
enemigo son consecuencias de la pérdida de su novio, no un acto patriota. La
escena de la muerte del novio y la del ataque al soldado son las más destacadas de la
película por su brutalidad e impacto emocional. No se puede sino concluir que,
efectivamente, "la guerra es la derrota de la civilización".Dora Tschitorina gesticula casi un poco más de lo aceptable, pero
este solía ser un problema común en los años de transición entre el cine
primitivo y el cine mudo moderno. Además el personaje sufre grandes cambios, la mayoría
dolorosos, que hacen comprensibles sus exageradas muestras de emoción. El gran Ivan
Mozzhukhin está poco tiempo en pantalla pero sus apariciones no pasan desapercibidas. Su personaje comienza como el interés amoroso de Olga para acabar
siendo la causa de su feroz resolución final. Ivan se ve muy guapo en las
escenas de guerra y también cuando yace moribundo con la camisa abierta. Ambos
actores forman una bonita pareja, destacando en sus paseos filmados con mucha delicadeza.
Una obra menor de un cineasta mayor que gana mucho con cada nueva
revisión.