Mostrando entradas con la etiqueta Cine sueco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine sueco. Mostrar todas las entradas

18/11/2022

La chica de la granja del pantano (Victor Sjöström, 1917)

Aunque posee un argumento progresista, La chica de la granja del pantano (Tösen från stormyrtorpet) es una película casi desconocida que no ha recibido ni los elogios ni la atención que otras obras de Victor Sjöström poseen desde hace años. Las razones son incomprensibles. No sólo se trata de la primera adaptación cinematográfica de un relato de la escritora Selma Lagerlöf, nombre que todo aficionado al viejo cine sueco reconocerá, sino también de una película muy bien interpretada y que se desarrolla con agilidad. La historia es un drama que expone de modo delicado pero certero el error de los prejuicios, el egoísmo de clase y las elecciones morales derivadas de una sincera espiritualidad. Hay un triángulo amoroso y un asunto policial que se resuelven del mejor modo posible, dejando una sensación grata en el espectador. Por todo esto, se trata de una película que merece más de un visionado.

 
Resumen: ALERTA DE SPOILER
Helga Nilsdotter (Greta Almroth), hija única de un humilde matrimonio campesino, tuvo un hijo con el rico agricultor Per Mårtesson (Gösta Cederlund) mientras trabajaba para él. Su padre la obliga a exigir a Per que se responsabilice de la manutención del niño. Per es casado, mayor y arrogante. Helga se muestra tan humilde y temerosa con él que casi se sospecha que fue violada en vez de seducida, sin embargo se entiende que por su falta de atractivo y la soledad derivada de su baja condición social, la chica cayó en los brazos del primer hombre que fingió ser amable con ella. 
Per niega la paternidad del niño y el padre de Helga, seguro de que miente, decide llevarlo a juicio.


El día del juicio Gudmund Erlandsson (Lars Hanson), el joven más apuesto de la zona, es enviado al tribunal por su padre, Erland (Hjalmar Selander). Yendo en su carreta, ve a una joven que camina en su misma dirección y le ofrece llevarla. Sólo cuando ella sube Gudmund reconoce a Helga, la chica de quien todos murmuran, y se perturba ante la idea de ser visto en semejante compañía. Helga entiende. Llena de vergüenza pero también de dignidad, se baja y sigue su camino a pie. Gudmund puede parecer cruel pero sólo es un joven inexperto que se hace eco de los prejuicios de los demás. 
Esta primera escena entre los dos protagonistas es actuada de una forma excelente. Conmueve la expresión temerosa y avergonzada de Helga cuando Gudmund la reconoce y mira con una mezcla de curiosidad y rechazo. Las actuaciones de Lars Hanson suelen llevarse mis elogios, pero aquí Greta Almroth está a su mismo nivel.
En las afueras del tribunal de justicia se ha reunido una multitud. Todos miran a Helga con curiosidad malsana, aumentando su vergüenza y temor. Gudmund pasa por su lado sin verla y se reúne con Erik Persson (Georg Blomstedt), el hombre más rico del pueblo y padre de Hildur (Karin Molander), la chica que Gudmund corteja. Cuando todos entran al tribunal la asustada Helga se queda afuera. El juez (Nils Arehn) la hace entrar por la fuerza y ordena callar a quienes se burlan de ella con crueldad. Es evidente que se trata de un hombre justo que no se deja guiar por los demás. 


Per insiste en negar su paternidad y está dispuesto a jurarlo sobre La Biblia. Helga apenas da crédito a sus oídos. Ve con horror que Per no teme perjurar y no puede soportar que se condene al infierno aunque eso signifique no recibir ayuda para su hijo. Arranca La Biblia de manos de Per: "Él es el padre del niño pero no quiero que perjure; prefiero retirar mi denuncia." La nobleza de su gesto impresiona a Gudmund, al juez y a otros, que no esperaban tal acto de bondad por parte de alguien en la situación de Helga. Comienzan a tener una mejor opinión de ella. A la salida del tribunal Gudmund ofrece llevarla a su casa, pero Helga lo rechaza creyendo que se burla.


Gudmund cuenta a su madre, Ingeborg (Concordia Selander), lo sucedido en el tribunal. Impresionada, Ingeborg decide ayudar a Helga dándole trabajo en la granja. La joven se desempeña tan bien que obtiene el cariño y respeto de sus patrones, y su vida mejora notablemente. 
Algún tiempo después Gudmund consigue que Hildur acepte casarse con él. Lo comenta con Helga y esta, preocupada por su futuro, le pregunta si una mujer como Hildur la aceptaría en su casa. Gudmund responde sin mucho interés en el asunto. Su felicidad lo tiene tan absorbido que no piensa en nada más.


Hildur y sus padres realizan una visita formal a la granja y todo va bien hasta que ven a Helga. De inmediato adoptan una actitud distante y beligerante. Hildur lanza un ultimátum: No volverá a esa casa mientras Helga permanezca allí. Un incómodo Gudmund acaba por decidir que Helga debe irse, sin embargo la decisión le desagrada, y la evidente mezquindad e intolerancia de Hildur hacen que comience a verla de un modo diferente. Ingeborg promete a Helga que seguirá cuidando de ella y le comenta que Hildur es una de esas personas que sólo piensan en sí mismas.


El día de su partida Helga acude a despedirse de Gudmund, que se encuentra cortando leña. Todavía avergonzado por haber decidido su marcha, Gudmund se empeña en evitarla. Estrecha su mano rápidamente y vuelve al trabajo, ante el estupor de la desconcertada Helga. La vergüenza de Gudmund evidencia el cambio que Helga está suscitando en él.  
Días antes de la boda, Gudmund se reúne con unos amigos en un bar de la ciudad. El grupo se emborracha y comienzan a alborotar, siendo expulsados del lugar. Afuera se enzarzan en una pelea con unos obreros. 
Al día siguiente Gudmund descubre que su chaqueta está destrozada. Deduce que estuvo en una pelea aunque no lo recuerda. Su madre lee el periódico en voz alta enterándole de la noticia del asesinato de un obrero por parte de un granjero en medio de una pelea. La punta de un cortaplumas enterrada en la cabeza de la víctima serviría como prueba contra el culpable. Gudmund reacciona. La luz parece abrirse paso en él. Un certero y dramático juego de planos lo lleva a descubrir que su cortaplumas está roto. Sin pensar en nada, lo arroja al estanque cercano.


Llega el día de la boda. Los preparativos y el ceremonial a su alrededor son mostrados con mucho detalle. Gudmund, engalanado con un traje típico, está listo para ir junto a su novia. Helga acude a entregar un trabajo de costura a Ingeborg, y Gudmund se rompe al recibir su saludo. Ella, siendo tan humilde, hizo lo correcto sin preocuparse de las consecuencias, entonces él, un joven de buena familia, también debe hacerlo. Llorando, confiesa a su padre lo ocurrido y ambos están de acuerdo en que Hildur y su familia deben saberlo. Pero cuando Gudmund se explica Hildur no muestra la menor piedad o preocupación por él, y en cambio parece segura de su culpa. En vista de esto, la boda se cancela.


Gudmond regresa a casa para despedirse de su madre. Al llegar ahí, Helga, a quien Ingeborg ha contado todo, sale corriendo. Al verla, Gudmund tiene una revelación: A quien realmente ama es a Helga pero sólo lo supo al ser libre de su compromiso. La coge entre sus brazos y la besa varias veces antes de declararse. Creyendo que está confundido, Helga lo rechaza. Es claro que lleva un tiempo amándolo sin esperanza, pero es demasiado buena como para aceptar su amor en las presentes circunstancias. Pero Gudmund, todavía incapaz de ver el auténtico alcance de la grandeza espiritual de Helga, imagina razones mezquinas para el rechazo. Ella le miente diciendo que aún le gusta Per y él se aleja.
Helga acude con Hildur y consigue hacerla confesar que sigue amando a Gudmund. Entonces revela algo que sólo ella sabe: El día que Hildur y sus padres acudieron de visita, Gudmund le prestó su cortaplumas para que sacara astillas de un leño. La hoja se atoró y rompió, y Helga metió el cortaplumas en el bolsillo de Gudmund sin decirle nada. Hildur llora al comprender su error y Helga la convence de que puede arreglar las cosas diciendo a Gudmund que lo esperará si va a prisión. Pero Hildur ya no es la misma y no engaña a Gudmund fingiendo ser mejor de lo que es. Le confiesa que Helga la aconsejó. Gudmund ve el intento de Helga de hacerlo feliz como una prueba de su amor por él y corre a buscarla. Helga comprende que él lo sabe todo y ya no intenta escapar de su abrazo.


La chica de la granja del pantano está entre las películas que iniciaron la edad dorada del cine mudo nórdico. Hasta entonces la mayoría de sus dramas eran folletines populares con personajes vacuos y estereotipados. El nuevo cine continua relatando historias populares, pero sus personajes se convierten en seres reales con un poderoso mundo interior.
Aquí el tema y su planteamiento no dejan de ser sorprendentes para su tiempo: La protagonista es una joven soltera que tiene un hijo de un hombre casado. En una película americana esto hubiera derivado en una historia moralizante con un final lapidario; en cambio, Helga posee una dignidad y sentido de lo correcto que la elevan por sobre los miembros de su comunidad, convirtiéndose prácticamente en una heroína que obtiene respeto y al chico guapo del pueblo. Los personajes, imparciales y egoístas, aprenden de sus errores gracias al trato con Helga, cuyo actuar moral acaba siendo el espejo con que se miden a sí mismos y a los demás. Gudmund es el primero en hacerlo y el resultado lo deja molesto; al final entiende que Helga es mejor que él. También parece hacerlo Hildur, que se comporta en forma baja y cruel y no muestra más que mezquindad, todo lo contrario de Helga, que hace lo correcto y se guía por sentimientos sinceros. Finalmente Hildur vence su propio egoísmo al no mentirle a Gudmund. 
La rapidez con que se desarrolla la historia de amor entre Helga y Gudmund es quizás el único punto débil de la película. En el cuento Helga y Gudmund pasean juntos y platican, llegando así a conocerse, simpatizar y luego enamorarse. Esto es obviado en la película, volviendo un poco extraña la declaración de amor de Gudmund a Helga cuando poco antes estaba listo para casarse con Hildur. La propia Helga, al menos hasta ese momento, no parece sentir por él otra cosa que gratitud. En el cuento, en cambio, se deja claro que Gudmund comienza a desilusionarse de Hildur cuando esta exige el despido de Helga, y que Helga ama al apuesto Gudmund desde mucho antes. Pese a esto la unión de Helga y Gudmund es algo que el espectador espera desde el primer encuentro de ambos, así que nadie se molesta por la manera como se da. Helga es tan valiente, honesta y desinteresada que merece obtener al chico más hermoso del pueblo y abandonar para siempre la deprimente Granja del Pantano.

Hjalmar Selander, Karin Molander, Lars Hanson (¡con dos botellas!), Concordia Selander,
 Victor Sjöström, Greta Almroth y otros bebiendo... ¿leche? en una pausa del rodaje.

A nivel técnico, el trabajo de Sjöström muestra una evidente evolución desde la cámara más teatral de Ingeborg Holm (1913) a una menos estática. La ruptura de la escena mediante el ensamblaje de planos diversos transmite dramatismo y agilidad; esto se aprecia muy bien en la escena del juramento en el juicio, pero sobre todo en la de Gudmund al sospechar que es un asesino. Si bien este avance técnico estaba dándose en el cine a nivel mundial, Sjöström estuvo entre quienes lo convirtieron en un arte. Se dice que precisamente por sus cortes de planos La chica de la granja del pantano es la película sueca más ágil de su tiempo.
Las actuaciones son excelentes. Lars Hanson, Greta Almroth y Karin Molander brillan en sus roles, demostrando por qué sus nombres ocupan un lugar destacado en el viejo cine sueco. 
Curiosamente parece que tanto Victor Sjöstrom como Greta Almroth no quedaron satisfechos con el resultado final. En cambio Selma Lagerlöf estuvo más que conforme con la fiel y poética adaptación de su cuento. Se emocionó tanto con la película que llegó a un acuerdo para que otros de sus relatos fueran llevados al cine, surgiendo así obras maestras del séptimo arte como El tesoro de Arne (M. Stiller, 1919), La carreta fantasma (V. Sjöström, 1921) y La saga de Gosta Berling (M. Stiller, 1925).
La película está llena de imágenes que deleitarán a cualquier aficionado a este tipo de cine: Bellos paisajes naturales, lindos detalles de una boda tradicional, un atestado tribunal rural, el guapo Lars Hanson conduciendo una carreta… Para mí fue un agradable descubrimiento y sólo lamento que no exista una versión restaurada de esta magnífica y hermosa obra de Sjöström tan injustamente ignorada. 


30/09/2022

10 películas perdidas que amaría ver

Ayer Estados Unidos conmemoró el Día del Cine Mudo. Y como tal día no existe en el resto del mundo, decidí unirme a la celebración creando una lista de películas silentes perdidas que me gustaría ver.
Suele afirmarse que el 90 % del cine mudo se ha perdido por diversas razones: Descuido (las películas de nitrato se pudren y son inflamables), intencionalidad (con la llegada del sonoro muchos estudios se deshicieron de sus películas silentes) o error (se destruyeron originales al tomárseles por copias). Parece una pérdida enorme y por lo mismo existe un sector de aficionados al cine silente que saltaría de una montaña si eso lograra la aparición de determinado filme.


Las películas perdidas (o desaparecidas) más anheladas parecen ser: 
-London after midnight (Tod Browning, 1927), una historia de supuestas casas embrujadas protagonizada por Lon Chaney.
-Los cuatro diablos (F.W. Murnau, 1928), historia de amores en el mundo circense.
-Cleopatra (J. Gordon Edwards, 1917), una suntuosa producción a mayor gloria de la vampiresa Theda Bara.
-La cabeza de Jano (F.W. Murnau, 1920), versión libre de El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde con el extraordinario Conrad Veidt en el doble rol.
-La divina (Victor Sjöström, 1928), drama amoroso en tiempos de guerra estelarizado por Greta Garbo.
Estaría feliz de ver estas películas, especialmente La cabeza de Jano, uno de los cuatro trabajos perdidos de la dupla Murnau-Veidt; siempre es un gusto ver a Conrad Veidt en una película silente. También La divina, que tiene como coprotagonista a mi querido Lars Hanson (Greta Garbo me es indiferente). Sin embargo ninguna de estas películas perdidas-desaparecidas está en mi lista de más anheladas. De hecho, hasta recientemente no tuve una lista de películas perdidas que ansiara ver. Todavía no he tenido oportunidad de visualizar muchas de las silentes disponibles que me interesan, así que me obsesiona más lo posible que lo imposible. Sin embargo, luego de leer aquí y allá acerca del asunto decidí hacer mi lista. Tengo que confesar que no hay mucho que me entusiasme a un nivel superior. Insisto: Existen muchas películas perdidas que estaría encantada de ver si aparecieran, mas no es un tema que me quite el sueño.

Imagen promocional de Cleopatra.

A futuro mi interés puede cambiar, pero por ahora, de menos a más, estas son las 10 películas silentes perdidas o desaparecidas que amaría ver:

10) Londres 
(London, Herbert Wilcox, 1926, Inglaterra).
Historia de Mavis Hogan (Dorothy Gish), una inocente huérfana londinense asediada por un chino malvado (Gibb McLaughlin) y amada por un pintor (Adelqui Migliar). Tras escapar de su miserable hogar en Limehouse, Mavis es protegida por una dama que la introduce en la alta sociedad. La joven se adapta rapidamente a una vida acomodada, pero una desilución amorosa la obliga a regresar a Limehouse.
Las películas ambientadas en Limehouse fueron un subgénero propio durante la era silente. Solían desarrollarse en lo que entonces era el barrio chino de Londres, lugar percibido como peligroso, inmoral y completamente extraño al resto de la capital. Las protagonistas eran bellas e inocentes muchachas inglesas perseguidas por tipos sombríos y malintencionados. Siento curiosidad por ver a Dorothy en una de estas historias, y además acompañada de Adelqui Migliar, el único actor chileno que desarrolló una carrera internacional durante el cine silente. 



9) Una hoja en la tormenta… pero el destino se la llevó
(Ein blatt im sturm… doch das schicksal hat es verweht, ¿Fern Andra?, 1917, Alemania).
Melodrama protagonizado, escrito y probablemente dirigido por Fern Andra, una de las actrices más populares del cine alemán de los años 10. La trama la presenta como Fern, novia del mediocre y enfermo pintor Alfred (Alfred Abel), al que engaña diciéndole que obtuvo el dinero para su tratamiento médico vendiendo sus cuadros. Ya recuperado, Alfred descubre la verdad y actúa de la peor manera ante aquella mentira destinada a levantar su espíritu: Abandona a Fern y se compromete con otra. Decepcionada de los hombres, Fern se entrega a varias aventuras amorosas sin sentido y hasta llega a comprometerse con el hermano de su rival. El final debió ser bastante desdichado.
El melodrama amoroso no  es mi tipo de película pero esta obtuvo mi atención por su protagonista, su poético título y la belleza de sus imágenes que sobrevivieron en tarjetas postales de la época.



8) La dama de las camelias
(Damen med kameliorna, Olof Molander, 1925, Suecia).
Versión sueca de la célebre novela de Dumas hijo. Relata los amores entre Margarita (Tora Teje), una "mantenida" de lujo, y Armand (Uno henning), el joven ocioso que intenta idealizarla. Sí, la historia no es agradable, pero el cine siempre ha pasado de largo sobre sus aspectos más molestos para convertirla en una hermosa y trágica historia de amor. El cine sueco está entre mis favoritos de la era silente y Uno Henning ocupa un lugar destacado en mi lista de galanes de la época, así que amaría verlo en ropas del siglo XIX.
NOTA: Ignoro si esta película realmente se considera perdida. Busqué información sobre ella en diversas páginas y lo único que encontré fueron fotografías promocionales, así que la doy por perdida.



7) Drakula
(Drakula halála, Károly Lajthay, 1921, Hungría y Austria).
Primera película sobre el vampiro Drácula, aunque la historia no adapta la novela de Bram Stoker, sólo toma el nombre de su personaje. 
La joven costurera Mary Land (Lena Myl) visita a su padre que está internado en un manicomio próximo a Viena. Allí conoce a un paciente (Paul Askonas) que asegura ser el conde Drakula (transcripción húngara de Drácula). El hombre es delgado y pálido, tiene orejas puntiagudas, colmillos afilados y garras. Mary comienza a tener visiones con él y pronto es incapaz de discernir entre fantasía y realidad. Ya fuera del asilo, Mary se casa con su novio (Dezső Kertesz) pero las visiones persisten.
La historia no parece muy interesante, pero siendo la primera película de un personaje literario que en el cine ha crecido, evolucionado, degenerado y mutado, merece un lugar entre los filmes perdidos cuya búsqueda debiera ser imprescindible.



6) La falsa Asta Nielsen
(Die falsche Asta Nielsen, Urban Gad, 1915, Alemania).
La gran Asta Nielsen en dos papeles muy diferentes; por un lado es una joven que aprovecha su gran parecido con la actriz para entrar en el mundo del cine, y por el otro es ella misma, la siempre encantadora Asta Nielsen. Se trata de una comedia de equivocaciones donde Asta hace gala de su talento para la farsa. Ella sabe actuar pero su doble no, lo que provoca varios enredos y problemas.
Muchas películas de Asta se encuentran desaparecidas, pero esta me atrae de manera particular por la curiosidad de verla interpretando una versión de sí misma. En 1914 hizo algo similar en La banda de Zapata (Urban Gad), aunque sin profundizar en su condición de estrella cinematográfica como sucede acá.



5) Dolken
(Mauritz Stiller, 1915, Suecia).
El debut cinematográfico de Lars Hanson. Parece ser un drama de chantaje sexual donde Lars interpreta… ignoro a quien, pero ciertamente no al chantajista, así que no me asusto. Se conservan algunas fotografías promocionales que muestran a Lars con los ojos muy maquillados y el cabello oscuro y rizado, pero no explican mucho y eso me desconcierta. La película significó el comienzo de la exitosa colaboración entre Lars y el director Mauritz Stiller y el inicio una carrera excepcional que todavía necesita una justa revalorización.



4) Nocturno de amor
(Nocturno der liebe, Carl Boese, 1919, Alemania).
Una revisión de la vida de Frédéric Chopin con mi amado Conrad Veidt interpretando al afamado compositor romántico. Chopin, romanticismo y un muy joven Conrad Veidt en el rol de un gran músico, ¿qué más podría desear? Que al menos existieran algunas reseñas y fotos de la película para atenuar un poco el ansia de verla. No hay absolutamente ninguna, lo que me ha llevado incluso a sospechar que la película nunca existió. Espero estar equivocada.



3) kurfürstendamm
(Richard Oswald, 1920, Alemania).
Posible comedia "satánica" protagonizada por el expresivo y guapo Conrad Veidt. No existen fuentes que detallen bien la historia, pero parece ser algo así: Aburrido del infierno, el diablo (Conrad Veidt) decide trasladarse a la popular calle berlinesa Kurfürstendamm, lugar de donde proceden muchos de sus clientes. Su abuela le regala una prensa para falsificar billetes y el diablo se instala en la pensión Elvira. Allí conoce a todo tipo de gente, incluidas la descarada Lissy, la cocinera Marie y una joven mestiza, las tres interpretadas por la sorprendente Asta Nielsen. El diablo vive muchas experiencias humanas e incluso produce una película en la que participa personificándose a sí mismo, pero luego de ser golpeado y robado en un callejón decide que los bajos fondos de Kurfürstendamm son demasiado terribles para él y regresa a su amado infierno junto a su abuela.
La historia parece delirante y las escasas imágenes conservadas fascinan. Conrad de diablo con cola y cuernos, y Asta en tres roles… ¡Necesito una copia de esto ya!



2) Hacia Oriente
(Till österland, Gustaf Molander, 1926, Suecia).
Esta es la última película de la tetralogía Jerusalén, adaptación de la novela homónima de Selma Lagerlöf que narra la historia de los Ingmar y su lucha por conservar la granja y prestigio familiar mientras algunos emigran a Tierra Santa. 
Filmada parcialmente en la auténtica Jerusalén, es la única de la saga que se considera perdida y la segunda protagonizada por el gran actor y galán sueco Lars Hanson, a quien simplemente amo. Se conserva aproximadamente media hora de película, pero es insuficiente para conformar a cualquiera que haya visto las anteriores, en especial la tercera (mi favorita), que termina con un intrigante final abierto. Para colmo existen muchas espléndidas fotos promocionales y de producción que sólo aumentan el apetito del espectador, incluyendo algunas de Ingmar Ingmarson (Lars Hanson) convertido en un peregrino ciego.


   
1) Homúnculo
(Homunculus, Otto Rippert, 1916, Alemania).
Oscura historia sobre un hombre sin alma creado en un laboratorio de magia y ciencia y su horrible destino como cruel dictador. 
Este serial alemán protagonizado por el astro danés Olaf Fønss es una de las películas perdidas más enigmáticas y buscadas del cine germano. Quizá precisamente por no haber sobrevivido más que en fragmentos muy definidos que hacen imaginar demasiado sobre lo que falta. Está el inicio, parte del centro y también la escena de desenlace. Unidos, estos fragmentos son maravillosos; la historia parece transcurrir en un universo paralelo donde todos saben de Homúnculo y temen su presencia, pero los hombres son incapaces de enfrentarlo y las mujeres se enamoran de él. Realmente quisiera ver completo este serial. Desde El Golem (1920) a Alraune (1928), pasando por Metrópolis (1927), nadie cuenta historias sobre malignos seres artificiales en la forma oscura que lo hacen los alemanes. Además su diseño es muy llamativo para cualquiera que, como yo, ame el vestuario de los grandes villanos masculinos de principios del siglo XX. Las imágenes de Olaf Fønss perfilado contra el cielo con capa y sombrero son demasiado irresistibles, así que la recuperación de Homúnculo sería para mí un sueño realizado.
NOTA: Fuentes interesadas en la recuperación de películas perdidas afirman que Homúnculo existe pero los dueños de sus diversas partes no se han puesto de acuerdo sobre como efectuar la unión y restauración del material. Esta afirmación lleva algunos años circulando por Internet pero no ha sido confirmada ni desmentida por ninguno de los supuestos poseedores de fragmentos del mítico filme. Seguiré esperando.

¡La cinematografía y entintado son bellísimos!