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02/06/2023

8 grandes "talkies" de actores silentes

Como bien sabemos los seguidores del cine mudo, la historia de que la mayoría de los actores silentes no pudo pasar al sonoro, es un mito. Muchos actores del periodo, tras algunos tropiezos menores, continuaron trabajando en el cine durante años, labrándose sólidas carreras en el nuevo formato. Los actores jóvenes y aquellos que contaban con una base teatral se adaptaron con mayor facilidad, pero no deben ignorarse los talentos excepcionales cuya fotogenia y comprensión del arte cinematográfico dieron al cine algunas obras más que dignas de mención. 
A continuación, en orden cronológico, 8 grandes películas sonoras cuyo reparto incluye a destacados actores del cine silente en roles de diversa importancia.


1) El congreso se divierte 
(Der kongress tanzt, Erik Charell, 1931, Alemania). 
Actores: Willy Fritsch, Conrad Veidt y Lil Dagover.
Chispeante opereta de comienzos del sonoro alemán en la que una joven guantera (Lilian Harvey) vive un breve y romántico idilio con el Zar Alejandro I (Willy Fritsch) durante el Congreso de Viena. Al mismo tiempo, el Príncipe Metternich (Conrad Veidt) maquina a favor de su propia causa política con ayuda de su secretario Pepi (Carl-Heinz Schroth) y de su amiga personal la Condesa (Lil Dagover). 
Se trata de una historia sencilla y anecdótica que por momentos pareciera transformarse en un drama político mayor, capturando con gran acierto el espíritu de la Viena de 1810.  
El versátil Willy Fritsch demuestra su talento para la comedia como el galante y alegre Zar y como su bobo doble Uralsky; la hermosa Lil Dagover se mueve en su terreno siendo la bella, sofisticada y coqueta Condesa francesa aliada de Metternich; sin embargo, es Conrad Veidt quien entrega la mejor actuación. Su caracterización de Metternich como un político tortuoso y manipulador que nunca llega a convertirse en villano es impecable, tanto que en su momento el personaje fue incluso más popular que el del Zar. Viéndole interactuar con el resto de personajes, se entiende que agradara tanto: Mientras los demás jefes de estado anhelan bailar comer y cantar, Metternich vive para los tejemanejes políticos, recurriendo a métodos de dudosa nobleza para girar el curso de los acontecimientos a favor de su causa. Su relación con la Condesa oscila entre la amistad y el romance, alcanzando el punto máximo en la secuencia del baile, donde por un momento sólo son una pareja más. Conrad Veidt y Lil Dagover valseando juntos es un regalo para los ojos de todo admirador de esta icónica pareja cinematográfica. 



2) El viejo y el joven rey: La juventud de Federico El Grande
(Der alte und der junge könig, Friedrichs des grossen judend, Hans Steinhoff, 1935, Alemania). 
Actor: Emil Jannings. 
Biopic en clave nazi de la juventud de Federico II El Grande (Werner Hinz), uno de los monarcas prusianos más admirados por el régimen, y la difícil relación con su autoritario padre, Federico Guillermo I (Emil Jannings). 
Aún tratándose de una obra destinada a promover la idea nazi del führerprinzip, El viejo y el joven rey es un filme apasionante por su exposición de la lucha desigual entre dos formas opuestas de ver la vida, así como del triunfo del deber por sobre el sentimiento.  
En su momento de gloria como estrella del cine hitleriano, el gran Emil Jannings personifica al Rey Soldado con la maestría que le identifica, apoderándose de cada escena en que aparece. Su interpretación de un padre intolerante, irascible, estricto hasta la tiranía y obsesionado con la dura disciplina militar, es portentosa, proyectando una sombra en el resto de personajes y empequeñeciéndolos en todos los aspectos. Sin duda uno de los grandes trabajos de un gran actor. 



3) Nace una estrella 
(A star is born, William A. Wellman, 1937, Estados Unidos). 
Actores: Janet Gaynor, Adolphe Menjou y Fredrich March. 
Amarga, elegante y hermosa película donde la joven aspirante a actriz Esther Blodgett (Janet Gaynor) asciende hasta el estrellato mientras Norman Maine (Fredrich March), el conocido actor con quien se casa, va cayendo en el olvido y el alcoholismo. 
Obra de exquisita sensibilidad estética y emocional que expone de manera equilibrada lo mejor y peor de la industria del cine: La lucha por el estrellato, el actor como un producto para la prensa amarillista, los celos artísticos, la caída desde la cima de la fama... 
El convincente Fredrich March hace un trabajo correcto como Norman; él y Esther forman una linda y conmovedora pareja cuyo recorrido amoroso llega directo al corazón del espectador. La dulce y hermosa Janet Gaynor dota de gran calidad humana a Esther, una chica tenaz, generosa, leal, dispuesta al sacrificio por amor. Ella es el centro de toda la historia y lo es con pasión; su tierno y sensible rostro expresa alegría, inocencia, ilusión y dolor de una manera exquisita. Janet Gaynor siempre consigue que sigamos creyendo en la magia y los milagros.


 
4) El gran dictador
(The great dictator, Charles Chaplin, 1940, Estados unidos).
Actor: Charles Chaplin.
Tras veinte años en el hospital, un ex soldado y barbero judío (Charles Chaplin) regresa a su ciudad en Tomania ignorando que ahora la nación es gobernada por el dictador antisemita Adenoid Hynkel (Charles Chaplin). El megalómano Hynkel planea conquistar el mundo comenzando por el país vecino, Austerlich, y para ello intenta obtener un préstamo de un banquero judío. Al no conseguirlo recrudece su opresión sobre los judíos, que se ven forzados a huir del país. 
Tras negarse por años a filmar películas habladas, Charles Chaplin debuta a lo grande en el cine sonoro escribiendo, produciendo, dirigiendo, musicalizando y protagonizando esta genial sátira que ridiculiza y condena el nazismo y las dictaduras en general. Amarga y divertida, la película auna escenas desternillantes con otras de hondo patetismo. La excelencia interpretativa de Chaplin en su doble papel de víctima y villano cala hasta el hueso del espectador, regalando algunos de los momentos más memorables de su carrera como son la afeitada al compás de Brahms o el juego con el globo terráqueo. Mención aparte para el bellísimo y emotivo discurso final, un canto al amor y la hermandad universal que, lamentablemente, no ha sido escuchado. 



5) La fuga 
(Escape, Mervyn LeRoy, 1940, Estados Unidos). 
Actores: Alla Nazimova, Norma Shearer y Conrad Veidt. 
Notable y duro melodrama sobre los esfuerzos del joven americano Mark Preysing (Robert Taylor) por rescatar a su madre alemana, la ex actriz teatral Emmy Ritter (Alla Nazimova), de un campo de concentración alemán. En su búsqueda de información y ayuda Mark conoce a la Condesa Ruby von Trenck (Norma Shearer), joven americana viuda de un conde alemán y emparejada con el oficial Kurt von Kolb (Conrad Veidt). 
Brillante y olvidado drama antinazi con una historia intrigante y entretenida a cargo de un elenco de primer nivel. Posee también un importante valor histórico por su osadia en mostrar la realidad de la Alemania nazi en una época donde la opinión pública americana todavía no dimensionaba el alcance de su peligro.  
Norma Shearer es majestuosa como la bella y elegante viuda reconvertida en directora de una escuela particular, aunque su emparejamiento con Taylor se me hace algo forzado. Mejor suerte tiene con Conrad Veidt. Kurt es encantador y aterrador a partes iguales; parece frío e intransigente, pero está locamente enamorado de su dama, siendo los celos antes que las convicciones los que le empujan a enfrentarse a Mark. Alla Nazimova debuta en el cine sonoro en un rol dramático que supera cualquier expectativa; la gran actriz proyecta el sufrimiento físico y moral de Emmy con una grandeza y dignidad a prueba de todo. Mención especial a Albert y Elsa Bassermann en roles menores.



6) Cabalga esta noche 
(Rid i natt!, Gustaf Molander, 1942, Suecia). 
Actor: Lars Hanson. 
A través del alguacil Lars Borre (Erik Blergund), un noble alemán exige horas de trabajo a los habitantes de un pequeño pueblo sueco. El joven Ragnar Svedje (Oscar Ljung) se niega a obedecer, viéndose forzado a huir al bosque y enemistándose con Jon Stånge (Lars Hanson), líder de la asamblea popular y padre de su prometida, la hermosa Botilla (Eva Dahlbeck). 
Magnífico drama rural destinado a reforzar el sentimiento antinazi en la Suecia neutral. 
El gran Lars Hanson vuelve a interpretar a un campesino como hiciera en algunos de sus mejores filmes silentes, y lo hace siendo el maestro de la actuación que siempre fue. Jon Stånge es un hombre sencillo cuya conciencia no logra superar la debilidad de su carácter. Sobrepasado por los acontecimientos y el temor, se convierte en involuntario colaborador de sus opresores, perdiendo el respeto y la amistad de sus vecinos. Paralelamente, su única hija es víctima de la maledicencia de una mujer despechada que la acusa de brujería. Lars, con su voz profunda y rostro expresivo, dota al personaje de un convulso mundo interior lleno de miedos, pesadillas y culpas. Su mejor talkie. 



7) El crepúsculo de los dioses 
(Sunset boulevard, Billy Wilder, 1950, Estados Unidos). 
Actores: Gloria Swanson, Erich von Stroheim y la participación especial de Buster Keaton y Anna Q. Nilsson. 
El mediocre escritor Joe Gillis (William Holden) conoce casualmente a la ex diva del cine silente Norma Desmond (Gloria Swanson), quien vive recluida en una mansión preparando un imaginario regreso y acompañada sólo por su mayordomo Max von Mayerling (Erich von Stroheim). 
Obra maestra absoluta sobre el cine de Hollywood, fábrica de sueños que demasiadas veces devienen en pesadillas. Homenaje-denuncia y retrato negro de la industria.  
Gloria Swanson está impecable y brilla como la altiva, delirante, egocéntrica y celosa Norma Desmond, antigua estrella enclaustrada en su vieja y atiborrada mansión. Incapaz de aceptar el paso del tiempo y la pérdida de la fama, Norma se ha retirado a un mundo propio donde todo sigue gravitando a su alrededor. Ayudada por la malsana complicidad de su mayordomo y ex marido Max von Mayerling, Norma consigue mantener por un tiempo la ilusión en un mundo donde su coche vale más que ella, la antigua diva. Erich von Stroheim hace a un lado su habitual imagen de cínico y canalla, y se transforma en un ser patético, el descubridor y marido de la otrora diva reconvertido en una pieza más de su colección de viejos trofeos. Lealtad, masoquismo amor o posesión, nunca se llega a explicar qué mantiene a Max junto a Norma, pero el grado de humillación que soporta es tan admirable como triste. Aplausos para Buster Keaton y Anna Q. Nilsson por su breve gran aparición. 



8) La noche del cazador 
(The night of the hunter, Charles Laughton, 1955, Estados Unidos). 
Actriz: Lillian Gish. 
El predicador fanático y asesino de esposas Harry Powell (Robert Mitchum) persigue a sus hijastros John (Billy Chapin) y Pearl (Sally Jane Bruce) para arrebatarles el dinero que robara su padre. Los hermanos se refugian en la granja de la estricta aunque amable anciana Rachel Cooper (Lillian Gish), quien mantiene a varios niños sin hogar.
Maravillosa y poderosa defensora de la infancia y la inocencia, Rachel Cooper personifica al bien como una anciana con rostro de niña y ojos inmensos que no se amilana a la hora de encarar a un insólito barbazul. Lillian Gish, una de las actrices más grandes de la historia del cine, regala un trabajo merecedor de todos los elogios posibles y una de las secuencias más perturbadoras del cine clásico, la de Rachel, escopeta en mano en su mecedora, acompañando el canto del malvado Harry mientras este acecha su apartada granja. 



19/05/2023

Las 10 mejores películas de 1919

Para 1919 el cine había dejado atrás la etapa primitiva en la mayoría de países clave para su desarrollo y difusión. De curiosidad de feria el cine se convertía en séptimo arte a pasos de gigante.
Aunque la Gran Guerra afectó considerablemente al cine europeo, ello no significó un retroceso o estancamiento de la cinematografía del Viejo Mundo: Alemania brilló en las pantallas pese a la derrota en el campo de batalla y Suecia, país neutral, inició un breve pero majestuoso período de grandeza fílmica. Estados Unidos pronto se pondría a la cabeza del mundo cinematográfico, más por ahora la balanza se equilibra y la extravagante comicidad de Ossi Oswalda es tan apreciada como el punzante dramatismo de Lillian Gish.

10) Hacia la luz 
Mod lyset, Holger Madsen, Dinamarca.

9) Opio
Opium, Robert Reinert, Alemania.

8) Historias tenebrosas
Unheimliche geschichten, Richard Oswald, Alemania.

7) La princesa de las ostras
Die austernprinzessin, Ernst Lubitsch, Alemania.

6) Wagon Tracks
Lambert Hillyer, Estados Unidos.

5) La muñeca
Die puppe, Ernst Lubitsch, Alemania.

4) Susie corazón leal
True heart Susie, D.W. Griffith, Estados Unidos.

3) Macho y hembra
Male and Female, Cecil B. DeMille, Estados Unidos.

2) Los lirios rotos
Broken Blossoms, D.W. Griffith, Estados Unidos.

1) El tesoro de Arne
Herr Arnes pengar, Mauritz Stiller, Suecia.


17/03/2023

Actores silentes y el cine sonoro

¿Cuál fue la opinión de las estrellas silentes respecto al cine sonoro? ¿Lo aceptaron con entusiasmo o lo combatieron con ardor? Nunca hubo un consenso. Incluso cuando las películas sonoras aún eran sólo una idea, las opiniones estaban muy divididas. Veamos algunas.


Lillian Gish:
Nunca aprové las películas sonoras. Las películas mudas estaban en camino de desarrollar una forma de arte completamente nueva. No eran sólo pantomina, sino algo maravillosamente expresivo.

Charles Chaplin:
Una buena película hablada es inferior a una buena obra de teatro, mientras que una buena película muda es superior a una buena obra de teatro.

Mary Pickford:
Agregar sonido a las películas sería como poner lápiz labial en la Venus de Milo.

Harold Lloyd:
No creo que el público quiera comedias habladas. Las películas y las artes habladas son dos artes distintas.

Norma Talmadge:
Ningún diálogo puede expresar la emoción dulce, sincera e invariablemente muda que llamamos amor.

Gloria Swanson:
El alboroto que los actores comenzaron a armar sobre la dificultad de cambiar al sonido me pareció una tontería.


12/08/2022

Interacción con animales: 5 momentos inolvidables

Seamos sinceros: Amamos las películas con animales. Sean parte importante de la trama o un agregado más, los animales roban la atención y sus escenas permanecen nítidas en la memoria incluso si el resto de la película se va borrando. De las muchas película vistas en mi infancia hay una de la que sólo recuerdo una escena centrada en un perro negro: Los chicos protagonistas lo disfrazan de anciana en silla de ruedas para poder meterlo a un museo que prohíbe las mascotas... Me pregunto de que iba realmente esa película...


He visto varias películas silentes que incluyen animales en lugares destacados. En Vida de perro (1918) el compañero de infortunios de Chaplin es un simpático perrito que hasta le sirve de almohada. En El hombre que ríe (P. Leni, 1928) está el perro que personifica al lobo Homo e incluso es acreditado; en Go west (B. Keaton, 1925) se va todavía más lejos: ¡La coprotagonista es la vaca Brown eyes!
Para memorables prefiero las apariciones de animales en películas donde su inclusión es importante pero breve, cumple una función anecdótica o accesoria, o simplemente es irrelevante pero inolvidable. Por ejemplo, el perro marinero en La llamada del mar (H. Szaro, 1927) y el pobre perico ladrón de joyas de El amor de Jeanne Ney (G.W. Pabst, 1927).
Hay muchas escenas y secuencias de interacción humano-animal que se han quedado pegadas en mi memoria. Unas graciosas, otras tiernas y varias muy tristes. Aquí, en orden aleatorio, cinco de esos momentos.
 

1) Miguel Strogoff y su caballo
Película: Miguel Strogoff (Michel Strogoff, Viktor Tourjansky, 1926, Francia).
Huyendo de noche de los malvados tártaros, el correo zarista Miguel Strogoff (Ivan Mozzhukhin) intenta despistarlos saltando de su hermoso caballo blanco al de un tártaro que consiguió matar. Al amanecer, ya sin caballo, logra llegar a Kolyvan y refugiarse en una oficina telegráfica en medio de la nada. Su fiel caballo, que le siguió el rastro durante toda la noche, llega hasta ahí poco antes que los tártaros. Estos bombardean el lugar y el caballo introduce la cabeza por una de las ventanas destruidas. Sorprendido y feliz de recuperar a su caballo, Miguel ignora el caos que lo rodea y abraza la cabeza del animal. Enseguida sale para encontrarse con él. Hay un bonito montaje de Miguel y el caballo mirándose como si realmente pudieran comprenderse. Miguel sonríe con ternura, ajeno a todo menos a su hermoso caballo, pero este gira la cabeza para mirar a la horda tártara que ya está casi sobre ellos, y una bala lo mata. Miguel se deja caer a su lado. Consternado y adolorido, acaricia la cabeza del caballo mientras los tártaros desmontan y avanzan hacia él con sus espadas en alto. Miguel se inclina sobre el caballo sin dejar de acariciarlo y observa a sus enemigos como si recién descubriera su presencia.  
La secuencia es maravillosa. Tiene una gran persecución, algo de humor a cargo de dos personajes secundarios, mucha tensión y ese hermoso, inteligente y fiel caballo blanco. Mozzhukhin es completamente mágico y lindo en toda su interacción con él. Su dolor y aturdimiento final, aun mostrado en pocos segundos, se siente tan genuino que hizo sacudir mi corazón.



2) Homúnculo y su perro
Película: Homúnculo (Homunculus [fragmento], Otto Rippert, 1916, Alemania).
Los habitantes de una ciudad-estado persiguen a Richard Ortmann (Olaf Fönss), el homúnculo, el hombre sin alma creado en un laboratorio, para matarlo por el temor que les inspira. Su fiel San Bernardo, su amigo Rodin y la princesa Illiana se unen a él y todos se ocultan en las ruinas de un castillo árabe. La muchedumbre prende fuego a la entrada y cuando el San Bernardo sale a enfrentarlos, lo matan a pedradas. En otro lado del castillo Homúnculo usa su fuerza sobrehumana para doblar los barrotes de hierro de una ventana, y él y sus amigos humanos consiguen salir a un patio interior. Allí Homúnculo descubre la ausencia de su amigo perruno y no duda en regresar a buscarlo. Encuentra el cadáver del pobre animal tirado en la entrada, y entonces grita y llora maldiciendo al cielo. El humo del incendio pasa sobre él, pero cegado de dolor por la pérdida de su mejor amigo, Homúnculo no lo siente ni ve. Levanta el enorme cadáver y lo lleva hasta el patio interior. Illiana y Rodin son conscientes de su dolor, mas no pueden consolarlo. Homúnculo lleva el perro fuera del castillo y cava una tumba. Llora sobre él y concluye: “Pobre bestia, has pagado tu apego a mí con la vida. Quedarás para siempre en mi recuerdo”. Luego lo entierra y se levanta, todavía herido pero también lleno de odio contra la humanidad.  
Homúnculo es una de esas viejas películas incompletas y borrosas cuyo argumento, decorado, vestuario y actuación la convierten en objeto de fascinación. Todo en ella es irreal, oscuro y atractivo. La amistad entre el protagonista, un hombre artificial condenado a no amar, y el perro vagabundo que acude a su lado sin temor, está entre los elementos más destacados. El San Bernardo se mueve y corre con libertad, lleno de la energía que falta a su compañero. Incluso sube un monte empujado por Illiana. Luego la película se vuelve perturbadora: El cadáver del perro es demasiado realista. ¿Lo mataron para filmar esas escenas? La idea me molesta, así que elijo creer que consiguieron los restos de otro perro o drogaron al del serial.



3) Gunnar y los renos
Película: La saga de Gunnar Hedes (Gunnar Hedes saga, Mauritz Stiller, 1923, Suecia).
Deseando emular a su abuelo, un violinista ambulante que se hizo rico trasladando y vendiendo una manada de renos,  el joven Gunnar (Einar Hanson) decide comprar y llevar sus propios renos hacia el mercado del sur. Acompañado por tres experimentados lapones, Gunnar hace lo posible por controlar su enorme rebaño, pero una tormenta perturba a los animales, y el reno guía intenta escapar. Separado de sus compañeros por un accidente, Gunnar se queda solo con su manada que echa a correr en estampida. El joven se ata a la cintura la cuerda con que sujeta al reno guía, mas el animal se lanza en persecución del grupo arrastrando brutalmente a Gunnar por la nieve a lo largo de varios kilómetros salpicados de piedras. Cuando finalmente los compañeros de Gunnar lo encuentran, el joven ha enloquecido de horror y alucina con un reno negro de astas descomunales.
La de los renos es la secuencia más emocionante de La saga de Gunnar Hedes. En ella Stiller ejemplifica el desorden de ideas de Gunnar a través de un violento y a la vez poético episodio de caos y brutalidad natural. La maestría habitual de Stiller logra que la imagen de cientos de renos corriendo salvajemente en la nieve no se olvide con facilidad.  



4) Susie y su vaca
Película: El corazón leal de Susie (True heart Susie, D.W. Griffith, 1919, Estados Unidos).
Susie (Lillian Gish), una sencilla joven campesina, está apenada porque su amado Bill (Robert Harron) no puede pagar sus estudios en la ciudad y convertirse en un hombre ilustrado. Mientras medita en esto en medio del campo, su vaca Daisy, a la que considera una hermana, se acerca a ella y Susie le comparte sus penas. Luego la besa, abraza su cuello y llora de tristeza al descubrir la solución: Vender a su querida vaca y algunas aves de la granja. Cuando el posible comprador de la vaca se muestra conforme con esta, Susie le hace firmar una promesa escrita de que tratará a Daisy como parte de su familia. El hombre se toma la solicitud con bastante simpatía y la firma sin discutir. Susie besa y abraza la cabeza de Daisy y la deja marchar.
Lillian Gish es demasiado bonita y creible como la pequeña campesina enamorada. La manera en que habla y abraza a la vaca está llena de ternura, y por lo mismo entristece que deba venderla. La relación de ambas es la de dos amigas donde una se ve obligada a engañar a la otra, mas no por ello deja de amarla. Si Susie tuviera opción jamás vendería a Daisy, pero dividida entre su amiga y su gran amor, elige a su amor. 



5) Napoleón y su águila
Película: Napoleón (Napoleon, Abel Gance, 1927, Francia). 
El joven Napoleón Bonaparte (Vladimir Roudenko) es infeliz en el colegio. Su único amigo es un águila, espléndida ave que le fue obsequiada por su tío. El muchacho mantiene al águila en una jaula y acude a alimentarla a diario, siendo estos sus momentos de felicidad. Pero un frío día de invierno dos desagradables chicos que odian a Napoleón liberan al águila y esta vuela fuera del colegio. Al descubrir lo sucedido Napoleón provoca una pelea de almohadas en el dormitorio y como castigo es encerrado en una habitación donde se guarda un cañón. Solo y triste, el chico llora sentado en el cañon mientras afuera nieva copiosamente. El frío se cuela por una ventana abierta, pero Napoleón ni siquiera lo siente. Y entonces el águila regresa. Se posa en un árbol cercano a la ventana y enseguida entra en la habitación, para gozo del muchacho, que acaricia suavemente el húmedo plumaje de su amigo. 
El joven Vladimir Roudenko es grandioso en su papel. Los primeros planos de su rostro bañado en lágrimas conmoverían al más duro. Enternece verlo alimentar al águila y luego su genuina emoción cuando esta regresa. El que sería conocido como "El águila imperial" es mostrado como un joven valeroso y apasionado, pero también solitario, malancólico y a ratos frágil. Su amor hacia el águila humaniza a una figura ya legendaria. 



14/02/2022

Películas para San Valentín


El amor, el amor. ¿Quién puede resistírsele? ¿Quién quiere resistírsele? Nadie. Celebremos este hermoso sentimiento con una buena película; aquí hay 5 muy diferentes que lo tienen por tema central. Hay muchas más, pero no quise hacer muy larga la elección. Elijan a su gusto.

1) Amor eterno
(Eternal love, Ernst Lubitsch, 1929, Estados Unidos).
En un pueblecito suizo los enamorados Marcus el cazador (John Barrymore) y Ciglia (Camilla Horn), la sobrina del pastor, deben separarse a causa de un lamentable error del que ambos son culpables. Los dos se casan con personas que no aman pero un malentendido los obliga a huir hacia las montañas durante una tormenta que podría unirlos para siempre.
Película poco conocida que sin embargo merece una revalorización. John Barrymore y Camilla Horn son hermosos como amantes desdichados; el dolor que les provoca su separación traspasa la pantalla. De las películas que he visto de Lubitsch es la única donde no hay humor, sólo amor, pasión, dolor y mucho romanticismo.



2) La muerte cansada
(Der müde tod, Fritz Lang, 1921, Alemania).
En una pequeña aldea, La Muerte (Bernhard Goetzke) se lleva al amado de una viajera (Lil Dagover). La mujer va hasta la casa de La Muerte a pedir su regreso, pero lo obtendrá solo si evita que se extingan las vidas de tres personas. A través del tiempo la lucha del amor es eterna pero acaba en derrota; las vidas se consumen irremediablemente. La viajera consigue que La Muerte le dé una oportunidad más de rescatar a su amado, pero el precio quizá sea imposible de pagar. 
Sorprendente y maravillosa obra de un maestro del cine. Lil Dagover está espléndida como la enamorada decidida a todo para librar a su amado de La Muerte.  



3) Asfalto
(Asphalt, Joe May, 1928, Alemania).
Para evitar un arresto la atractiva ladrona de joyas Else Kramer (Betty Amann) seduce al inocente policía de tránsito Albert Holk (Gustav Fröhlich). El asunto se complica cuando ambos se enamoran y Albert propone matrimonio a Else, ignorando que ella guarda más secretos de los que él supone, incluyendo un peligroso amante. 
Una de las grandes películas de finales del silente alemán. La historia es liviana y lineal pero la salva una excelente dirección y su adorable pareja protagónica. Betty Amann luce aparatosamente bella con su aspecto flapper y Gustav Frohlich es un dulce niño de mamá jugando a policía.



4) El corazón leal de Susie
(True heart Susie, D.W. Griffith, 1919, Estados Unidos).
Susie (Lillian Gish), una sencilla muchacha de pueblo, está completamente enamorada de su vecino, el ingenuo William (Robert Harron). Deseosa de ayudarlo a superarse, Susie vende su querida vaca mascota y paga en secreto sus estudios en la ciudad. Pero al regresar al pueblo William se enamora de una encantadora muchacha moderna y se casa con ella, destrozando el corazón de Susie.
Emocionante y profunda película con una historia tan anticuada como hermosa. Lillian Gish es simplemente adorable como la muchacha campestre sincera y leal que da cuanto tiene por el hombre que ama.



5) Estrellas dichosas
(Lucky star, Frank Borzage, 1929, Estados Unidos).
Mary Tucker (Janet Gaynor), una joven campesina asilvestrada, entabla amistad con Timothy Osborn (Charles Farrell), un vecino que ha quedado inválido en la Gran Guerra. Él comienza a educarla y ella le hace compañía, relación que deriva en un amor más grande que la vida. Pero la madre de la muchacha no está dispuesta a permitir que su hija se case con un lisiado, lo que facilita los malvados planes de un seductor. 
Janet Gaynor y Charles Farrell son una de las parejas fílmicas más hermosas de la historia del cine gracias a Borzage, el director que mejor supo retratar el amor en la pantalla muda. Hay belleza, dulzura y lirismo en sus historias y personajes, tan humanos como poéticos y tan sencillos como desgarradores.