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15/03/2024

El Marmorhaus

El Marmorhaus fue una de las primeras salas de cine de Berlín. Ubicado en el distrito de Charlottenburg en Kurfürstendamm, se inauguró el 9 de mayo de 1913. El nombre puede traducirse correctamente como La casa de Mármol, y hace alusión a la fachada de los cinco pisos, cubierta por completo con losas de mármol blanco de Silesia. Su diseño, de estilo modernista temprano, estuvo a cargo del arquitecto Hugo Pal según planos de Scheibner y Eisenberg, y las pinturas decorativas de las paredes y techo del vestíbulo y el auditorio fueron realizadas por el artista expresionista Cesar Klein. 

Estreno de La X misteriosa de Benjamin Christensen
en 1914. 

Interior del Marmorhaus, fecha desconocida.

Durante el periodo silente se uso con frecuencia como sala de estreno, llegando a ser conocido como ''El palacio supremo del cine alemán''. Entre las películas más destacadas que se estrenaron en el Marmorhaus se cuentan: La peste en FlorenciaEl gabinete del doctor Caligari, La cabeza de Jano, El castillo Vogelod, Genuina, La tierra en llamas y Cuatro alrededor de una mujer. Los numerosos carteles diseñados por Josef Fenneker entre 1919 y 1924 para publicitar las películas del Marmorhaus, hoy son considerados piezas de arte. 

Carteles de Josef Fenneker para La peste en Florencia (1919)
y El castillo Vogelod (1921).

El edificio soportó la Segunda Guerra Mundial con escasos daños, pero en la década de los 50 dejó de usarse como sala de estrenos. A partir de los 70 fue sometido a múltiples renovaciones internas que cambiaron por completo el diseño original. 

Estreno de La batalla contra Berlín (1923).

Estreno tardío de El ladrón de Bagdad. 
(Fecha desconocida posterior a la guerra).

Aunque en los 80 la asistencia al cine tuvo cierto repunte, el progresivo descenso de espectadores llevó a que finalmente la UFA decidiera cerrarlo y vender el edificio. 
El Marmorhaus, el más antiguo cine berlinés sobreviviente, cerró sus puertas el 24 de enero de 2001. Hoy es un edificio comercial, aunque conserva el letrero de neón azul con el nombre original.  

El Marmorhaus en 2017 aproximadamente. 


16/02/2024

El traje de baño a rayas

El estampado a rayas ha estado presente en el vestuario desde siempre. Asociado por siglos con el pecado y el mal, en el XVIII cambió su significado y se volvió un estampado de uso común entre la realeza y la burguesía. La versatilidad del diseño, que le permite ser informal y elegante a la vez, alcanzó un éxito que ya no le abandonaría.


En el siglo XX, las rayas en la ropa fueron popularizadas por Coco Chanel, que en 1917 lanzó a la venta una camiseta femenina inspirada en la camisa azul y blanca con rayas de los marineros franceses. Fue una gran oportunidad de adquisición para las mujeres que ya no deseaban usar encajes y volantes. 
¿Y el traje de baño a rayas? 

Musidora con un precioso bañador.

Los primeros trajes de baño con rayas fueron fabricados para hombres a finales del siglo XIX siguiendo el patrón de la camisa marinera. Se vieron como una curiosidad y no se adoptaron masivamente hasta los albores del nuevo siglo.


El bañador a rayas femenino apareció casi al mismo tiempo que el masculino, pero por su escasez de tela se le consideró demasiado atrevido para la venta. No fue usado hasta 1914 aproximadamente, aunque sólo en algunas playas europeas; no llegó a entrar al mercado americano. 

Modelo 1898.

Idealización playera 1906.

Realidad playera 1906.

Se conservan muchas bonitas fotografías eduardianas de mujeres en bañador de rayas. No son bañistas reales sino modelos posando en estudio para imágenes de tarjetas postales.


En respuesta al "destape" europeo, en Estados Unidos el amplio traje de baño femenino comenzó a incluir motivos con rayas horizontales y verticales. Eran más bien disfraces juguetones, modelados por Bellas Bañistas y actrices cómicas. 


Las rayas en los bañadores continuaron siendo asunto de hombres hasta avanzado el decenio de 1920, ahora concentrando las líneas en la parte baja del atuendo. 


Los años 1928-1934 significaron el triunfo del estampado de rayas, que entró definitivamente en el bañador femenino y ya no se marchó.

Johnny Mack Brown con un bañador a rayas promedio
y Norma Shearer con un bañador bellísimo,
platican con el director Sam Wood durante una pausa
en el rodaje de A Lady of a Chance (1928).


¡Y las rayas siguen ahí!



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09/02/2024

Evolución del traje de baño hasta 1930

¿De que manera inició todo? ¿Cuándo comenzó la gente a ir a las playas a bañarse en el mar por pura diversión? ¿Cómo se convirtieron los baños de mar en un acto social y recreativo asociado a la higiene, el deporte y la salud? 
Todo se remonta al siglo XVIII y al rey Jorge III de Inglaterra. Este monarca sufría de un raro tipo de demencia que, entre otras recetas, se intentó tratar con baños de mar.
Debemos tener presente que antes la gente sólo daba caminatas por las orillas del mar; bañarse o nadar en él se asociaba a las clases bajas (pescadores, recolectores de algas, ciertos artistas). Recién a inicios del siglo XVII, cuando los médicos de las clases pudientes empezaron a recetar baños de mar para curar todo tipo de enfermedades -desde la lepra a la melancolía- aparecieron los balnearios modernos. Estos no se popularizaron hasta finales del siglo XVIII gracias al mencionado Jorge III: En 1789 el rey visitó la playa de Weymouth por consejo de sus médicos. Su presencia atrajo la atención pública y pronto muchos estaban entrando al agua sin necesidad de un "baño curativo". Desde ese momento la gente comenzó a tomar baños de mar por diversión, aunque todavía no existían los bañadores o trajes de baño. 


Mientras algunos afirman que los primeros chapuzones se realizaban con la misma ropa de uso diario, otros aseguran que no se utilizaba ropa alguna, razón de la segregación sexual de los baños. Esto último parece poco probable y lo único seguro es que el traje de baño mismo nació a mediados del siglo XIX como una derivación de la llamada "ropa para la costa" usada por los visitantes -o pacientes- de los balnearios. 
Estos protobañadores de lana o algodón eran pesados y nada prácticos; cubrían casi todo el cuerpo y se complementaban con sombreros, pañuelos y sombrillas para evitar el toque del sol, pues la piel bronceada se consideraba un signo distintivo de las clases bajas.

Figurines de trajes de baño victorianos; 1860-1870 aprox.

Alrededor de 1760 aparecieron los carritos de baño, una especie de vagón utilizado como cabina de vestuario femenina que descendía hasta el nivel del agua a tiro de caballo. Así las bañistas evitaban las miradas masculinas. 
Usados hasta la primera década del siglo XX, los carritos de baño fueron abandonados paulatinamente al cambiar las costumbres con el fin de la rígida Era Victoriana. Olvidados en las playas, muchos acabaron reconvertidos en vestidores. 


La Era Victoriana finalizó con pocos cambios en el diseño del traje de baño. Seco era pesado y caluroso, mojado pesaba más y tardaba demasiado en secarse, pero se acortaron un poco las mangas y perneras. La verdadera revolución vendría con el nuevo siglo. 


El siglo XX se inició con una serie de cambios que tuvieron repercusiones en todos los ámbitos de la vida. En el vestuario, las mujeres abandonaron el corsé y las faldas de telas rígidas y pesadas que cargaran desde el medievo; las mangas se acortaron y el zapato se hizo visible. El traje de baño eduardiano característico, oscuro y de corte marinero, se impuso por años.

Y para los hombres, el famoso y menos incómodo bañador de rayas.

La real evolución del traje de baño femenino se debe en gran medida a la nadadora australiana Annette Kellermann. Firme defensora de la salud física, Kellerman aborrecía el corsé y abogó por un traje de baño pequeño, de una pieza y práctico para la movilidad. En 1909 se presentó en la playa Revere de Boston con uno de mangas cortas y pantalones a la altura de la rodilla. Causó tal impacto en la pacata sociedad estadounidense que fue arrestada por indecencia, pero su diseño se popularizó y acabó creando su propia línea de trajes de baño. Annette Kellermann llegó a ser escritora, actriz, inventora del nado sincronizado, empresaria... mas siempre se la recordará por impulsar la creación del traje de baño moderno.


Durante la Gran Guerra y después el traje de baño siguió simplificándose, aunque el estilo de Annette Kellermann todavía estaba lejos de predominar. Fue una época de cambios, experimentación y contrastes. Aparecieron escotes, tirantes, cortes sobre la rodilla y trajes de una sola pieza; algunas bañistas abandonaron las medias.


Los años 1920-1930 intentaron romper con todo: La piel bronceada se convirtió en símbolo de vida deportiva al aire libre, y el traje de baño se amoldó a las nuevas necesidades de comodidad. Apareció el bañador de una pieza, sin mangas, con escote amplio y cubriendo sólo medio muslo. Las medias se rebajaron, acabando por desaparecer. Se incorporaron motivos marineros, geométricos y florales. El sombrero se simplificó y reemplazó con una poñoleta. 


Fotografías y películas del periodo documentan la simplificación del traje de baño, consecuencia natural del cambio en las costumbres sociales y la mayor libertad de la mujer. Sin embargo, los policías que vigilaban la costa a veces molestaban a las bañistas por lo corto de sus trajes.


Para 1930 el bañador poseía una forma y estilo cómodo y elegante que marcaba y resaltaba las formas femeninas. Nuevos materiales lo hicieron más flexible y liviano.


Desde entonces, cada cambio en el diseño del bañador ha debido más al exhibicionismo creativo que a la comodidad de la usuaria. Así, el popular bikini tuvo muchas formas poco atractivas antes de alcanzar su diseño definitivo alrededor de 1960. Lo demás ha sido experimentación vacía y búsqueda de una provocación innecesaria.


En la actualidad, la falta de modelos culturales sólidos ha impedido la aparición de estilos a largo plazo. Proliferan los extremos. En ciertos ambientes el bañador casi ha desaparecido; en otros hay un retorno a las exageraciones tipo bathing beauties, aunque con menos tela y mayor vulgaridad; y, por último, un sector no menor está optando por modelos más clásicos. 
Definitivamente, el traje de baño seguirá cambiando junto con la sociedad



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