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20/12/2024

Navidad en proceso

La blanca -¡mentira, acá es verano!- Navidad está a la vuelta de la esquina; temprano en la mañana fui al bosque con el hacha y corté mi pino:


En la tarde lo instalé y le colgué los adornos. Mucha guirnalda plateada y velas blancas para atraer la paz y la esperanza. ¡Cuidado con esas llamas doradas!


Sólo tengo que poner algunas coronas y todo quedará listo. Todavía no me decido; hay tantas opciones en el mercado:


Aunque la mayoría son muy pequeñas y recargadas para mi gusto. Janet Gaynor ofrece algunas ideas para una decoración clásica con coronas grandes y sin florituras; supongo que también puedo intentarlo.


¡Sigo trabajando en esto!


02/06/2023

8 grandes "talkies" de actores silentes

Como bien sabemos los seguidores del cine mudo, la historia de que la mayoría de los actores silentes no pudo pasar al sonoro, es un mito. Muchos actores del periodo, tras algunos tropiezos menores, continuaron trabajando en el cine durante años, labrándose sólidas carreras en el nuevo formato. Los actores jóvenes y aquellos que contaban con una base teatral se adaptaron con mayor facilidad, pero no deben ignorarse los talentos excepcionales cuya fotogenia y comprensión del arte cinematográfico dieron al cine algunas obras más que dignas de mención. 
A continuación, en orden cronológico, 8 grandes películas sonoras cuyo reparto incluye a destacados actores del cine silente en roles de diversa importancia.


1) El congreso se divierte 
(Der kongress tanzt, Erik Charell, 1931, Alemania). 
Actores: Willy Fritsch, Conrad Veidt y Lil Dagover.
Chispeante opereta de comienzos del sonoro alemán en la que una joven guantera (Lilian Harvey) vive un breve y romántico idilio con el Zar Alejandro I (Willy Fritsch) durante el Congreso de Viena. Al mismo tiempo, el Príncipe Metternich (Conrad Veidt) maquina a favor de su propia causa política con ayuda de su secretario Pepi (Carl-Heinz Schroth) y de su amiga personal la Condesa (Lil Dagover). 
Se trata de una historia sencilla y anecdótica que por momentos pareciera transformarse en un drama político mayor, capturando con gran acierto el espíritu de la Viena de 1810.  
El versátil Willy Fritsch demuestra su talento para la comedia como el galante y alegre Zar y como su bobo doble Uralsky; la hermosa Lil Dagover se mueve en su terreno siendo la bella, sofisticada y coqueta Condesa francesa aliada de Metternich; sin embargo, es Conrad Veidt quien entrega la mejor actuación. Su caracterización de Metternich como un político tortuoso y manipulador que nunca llega a convertirse en villano es impecable, tanto que en su momento el personaje fue incluso más popular que el del Zar. Viéndole interactuar con el resto de personajes, se entiende que agradara tanto: Mientras los demás jefes de estado anhelan bailar comer y cantar, Metternich vive para los tejemanejes políticos, recurriendo a métodos de dudosa nobleza para girar el curso de los acontecimientos a favor de su causa. Su relación con la Condesa oscila entre la amistad y el romance, alcanzando el punto máximo en la secuencia del baile, donde por un momento sólo son una pareja más. Conrad Veidt y Lil Dagover valseando juntos es un regalo para los ojos de todo admirador de esta icónica pareja cinematográfica. 



2) El viejo y el joven rey: La juventud de Federico El Grande
(Der alte und der junge könig, Friedrichs des grossen judend, Hans Steinhoff, 1935, Alemania). 
Actor: Emil Jannings. 
Biopic en clave nazi de la juventud de Federico II El Grande (Werner Hinz), uno de los monarcas prusianos más admirados por el régimen, y la difícil relación con su autoritario padre, Federico Guillermo I (Emil Jannings). 
Aún tratándose de una obra destinada a promover la idea nazi del führerprinzip, El viejo y el joven rey es un filme apasionante por su exposición de la lucha desigual entre dos formas opuestas de ver la vida, así como del triunfo del deber por sobre el sentimiento.  
En su momento de gloria como estrella del cine hitleriano, el gran Emil Jannings personifica al Rey Soldado con la maestría que le identifica, apoderándose de cada escena en que aparece. Su interpretación de un padre intolerante, irascible, estricto hasta la tiranía y obsesionado con la dura disciplina militar, es portentosa, proyectando una sombra en el resto de personajes y empequeñeciéndolos en todos los aspectos. Sin duda uno de los grandes trabajos de un gran actor. 



3) Nace una estrella 
(A star is born, William A. Wellman, 1937, Estados Unidos). 
Actores: Janet Gaynor, Adolphe Menjou y Fredrich March. 
Amarga, elegante y hermosa película donde la joven aspirante a actriz Esther Blodgett (Janet Gaynor) asciende hasta el estrellato mientras Norman Maine (Fredrich March), el conocido actor con quien se casa, va cayendo en el olvido y el alcoholismo. 
Obra de exquisita sensibilidad estética y emocional que expone de manera equilibrada lo mejor y peor de la industria del cine: La lucha por el estrellato, el actor como un producto para la prensa amarillista, los celos artísticos, la caída desde la cima de la fama... 
El convincente Fredrich March hace un trabajo correcto como Norman; él y Esther forman una linda y conmovedora pareja cuyo recorrido amoroso llega directo al corazón del espectador. La dulce y hermosa Janet Gaynor dota de gran calidad humana a Esther, una chica tenaz, generosa, leal, dispuesta al sacrificio por amor. Ella es el centro de toda la historia y lo es con pasión; su tierno y sensible rostro expresa alegría, inocencia, ilusión y dolor de una manera exquisita. Janet Gaynor siempre consigue que sigamos creyendo en la magia y los milagros.


 
4) El gran dictador
(The great dictator, Charles Chaplin, 1940, Estados unidos).
Actor: Charles Chaplin.
Tras veinte años en el hospital, un ex soldado y barbero judío (Charles Chaplin) regresa a su ciudad en Tomania ignorando que ahora la nación es gobernada por el dictador antisemita Adenoid Hynkel (Charles Chaplin). El megalómano Hynkel planea conquistar el mundo comenzando por el país vecino, Austerlich, y para ello intenta obtener un préstamo de un banquero judío. Al no conseguirlo recrudece su opresión sobre los judíos, que se ven forzados a huir del país. 
Tras negarse por años a filmar películas habladas, Charles Chaplin debuta a lo grande en el cine sonoro escribiendo, produciendo, dirigiendo, musicalizando y protagonizando esta genial sátira que ridiculiza y condena el nazismo y las dictaduras en general. Amarga y divertida, la película auna escenas desternillantes con otras de hondo patetismo. La excelencia interpretativa de Chaplin en su doble papel de víctima y villano cala hasta el hueso del espectador, regalando algunos de los momentos más memorables de su carrera como son la afeitada al compás de Brahms o el juego con el globo terráqueo. Mención aparte para el bellísimo y emotivo discurso final, un canto al amor y la hermandad universal que, lamentablemente, no ha sido escuchado. 



5) La fuga 
(Escape, Mervyn LeRoy, 1940, Estados Unidos). 
Actores: Alla Nazimova, Norma Shearer y Conrad Veidt. 
Notable y duro melodrama sobre los esfuerzos del joven americano Mark Preysing (Robert Taylor) por rescatar a su madre alemana, la ex actriz teatral Emmy Ritter (Alla Nazimova), de un campo de concentración alemán. En su búsqueda de información y ayuda Mark conoce a la Condesa Ruby von Trenck (Norma Shearer), joven americana viuda de un conde alemán y emparejada con el oficial Kurt von Kolb (Conrad Veidt). 
Brillante y olvidado drama antinazi con una historia intrigante y entretenida a cargo de un elenco de primer nivel. Posee también un importante valor histórico por su osadia en mostrar la realidad de la Alemania nazi en una época donde la opinión pública americana todavía no dimensionaba el alcance de su peligro.  
Norma Shearer es majestuosa como la bella y elegante viuda reconvertida en directora de una escuela particular, aunque su emparejamiento con Taylor se me hace algo forzado. Mejor suerte tiene con Conrad Veidt. Kurt es encantador y aterrador a partes iguales; parece frío e intransigente, pero está locamente enamorado de su dama, siendo los celos antes que las convicciones los que le empujan a enfrentarse a Mark. Alla Nazimova debuta en el cine sonoro en un rol dramático que supera cualquier expectativa; la gran actriz proyecta el sufrimiento físico y moral de Emmy con una grandeza y dignidad a prueba de todo. Mención especial a Albert y Elsa Bassermann en roles menores.



6) Cabalga esta noche 
(Rid i natt!, Gustaf Molander, 1942, Suecia). 
Actor: Lars Hanson. 
A través del alguacil Lars Borre (Erik Blergund), un noble alemán exige horas de trabajo a los habitantes de un pequeño pueblo sueco. El joven Ragnar Svedje (Oscar Ljung) se niega a obedecer, viéndose forzado a huir al bosque y enemistándose con Jon Stånge (Lars Hanson), líder de la asamblea popular y padre de su prometida, la hermosa Botilla (Eva Dahlbeck). 
Magnífico drama rural destinado a reforzar el sentimiento antinazi en la Suecia neutral. 
El gran Lars Hanson vuelve a interpretar a un campesino como hiciera en algunos de sus mejores filmes silentes, y lo hace siendo el maestro de la actuación que siempre fue. Jon Stånge es un hombre sencillo cuya conciencia no logra superar la debilidad de su carácter. Sobrepasado por los acontecimientos y el temor, se convierte en involuntario colaborador de sus opresores, perdiendo el respeto y la amistad de sus vecinos. Paralelamente, su única hija es víctima de la maledicencia de una mujer despechada que la acusa de brujería. Lars, con su voz profunda y rostro expresivo, dota al personaje de un convulso mundo interior lleno de miedos, pesadillas y culpas. Su mejor talkie. 



7) El crepúsculo de los dioses 
(Sunset boulevard, Billy Wilder, 1950, Estados Unidos). 
Actores: Gloria Swanson, Erich von Stroheim y la participación especial de Buster Keaton y Anna Q. Nilsson. 
El mediocre escritor Joe Gillis (William Holden) conoce casualmente a la ex diva del cine silente Norma Desmond (Gloria Swanson), quien vive recluida en una mansión preparando un imaginario regreso y acompañada sólo por su mayordomo Max von Mayerling (Erich von Stroheim). 
Obra maestra absoluta sobre el cine de Hollywood, fábrica de sueños que demasiadas veces devienen en pesadillas. Homenaje-denuncia y retrato negro de la industria.  
Gloria Swanson está impecable y brilla como la altiva, delirante, egocéntrica y celosa Norma Desmond, antigua estrella enclaustrada en su vieja y atiborrada mansión. Incapaz de aceptar el paso del tiempo y la pérdida de la fama, Norma se ha retirado a un mundo propio donde todo sigue gravitando a su alrededor. Ayudada por la malsana complicidad de su mayordomo y ex marido Max von Mayerling, Norma consigue mantener por un tiempo la ilusión en un mundo donde su coche vale más que ella, la antigua diva. Erich von Stroheim hace a un lado su habitual imagen de cínico y canalla, y se transforma en un ser patético, el descubridor y marido de la otrora diva reconvertido en una pieza más de su colección de viejos trofeos. Lealtad, masoquismo amor o posesión, nunca se llega a explicar qué mantiene a Max junto a Norma, pero el grado de humillación que soporta es tan admirable como triste. Aplausos para Buster Keaton y Anna Q. Nilsson por su breve gran aparición. 



8) La noche del cazador 
(The night of the hunter, Charles Laughton, 1955, Estados Unidos). 
Actriz: Lillian Gish. 
El predicador fanático y asesino de esposas Harry Powell (Robert Mitchum) persigue a sus hijastros John (Billy Chapin) y Pearl (Sally Jane Bruce) para arrebatarles el dinero que robara su padre. Los hermanos se refugian en la granja de la estricta aunque amable anciana Rachel Cooper (Lillian Gish), quien mantiene a varios niños sin hogar.
Maravillosa y poderosa defensora de la infancia y la inocencia, Rachel Cooper personifica al bien como una anciana con rostro de niña y ojos inmensos que no se amilana a la hora de encarar a un insólito barbazul. Lillian Gish, una de las actrices más grandes de la historia del cine, regala un trabajo merecedor de todos los elogios posibles y una de las secuencias más perturbadoras del cine clásico, la de Rachel, escopeta en mano en su mecedora, acompañando el canto del malvado Harry mientras este acecha su apartada granja. 



12/05/2023

La primera entrega de los Oscar

El Premio de la Academia (Academy Awards), mejor conocido como Premio Óscar, es el más famoso de los galardones cinematográficos. Su entrega anual televisada es un evento mundial que genera todo tipo de expectativas y debates, ¿pero cuál es el origen de este trofeo y de la academia que lo entrega?
Todo inicio como una idea de Louis B. Meyer, cofundador de MGM y el Star-system. A comienzos de 1927 el mítico presidente del estudio del león decidió mejorar la imagen pública de la industria cinematográfica, a esas alturas severamente dañada por muertes misteriosas y escándalos sexuales. Al mismo tiempo, buscaba evitar la sindicalización de los trabajadores del cine, ansiosos de escapar al férreo control que los estudios ejercían sobre sus sueldos y vidas. 
Así, el 11 de mayo Mayer reunió a 36 personalidades de Hollywood en un banquete en el Hotel Ambassador para plantear sus propuestas respecto a la creación de la Academia. Los 36 fundadores incluían actores, directores, abogados, productores, técnicos y escritores de cine. Los actores fueron Richard Barthelmess, Jack Holt, Conrad Nagel, Milton Sills, Douglas Fairbanks, Harold Lloyd y Mary Pickford. Los directores: Cecil B. DeMille, Frank Lloyd, Henry King, Fred Niblo, John M. Stahl y Raoul Walsh. Todos nombres muy conocidos. 

Sí, ellos estuvieron ahí.

Milton Sills, el único nombre de la lista
que no reconocí de inmediato.
Mea culpa.

Ese día se fundó la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (Academy of Motion Picture Arts and Sciences: AMPAS), y Douglas Fairbanks fue escogido como primer presidente. 
Pero el proyecto no consiguió su objetivo inicial de mantener a los trabajadores del cine bajo control de los estudios. Se armaron sindicatos y hubo exigencias salariales; entonces Mayer tuvo otra idea: "Encontré que la mejor forma de manejar [a los cineastas] era colgándoles medallas por todos lados. Si yo les daba copas y premios ellos matarían para producir lo que yo quisiera. Por eso creé los Premios Óscar".

Louis B. Meyer.

Así se hizo. La Academia decidió centrar su actividad en la entrega de un premio que, al menos oficialmente, reconociera la labor de los trabajadores de la industria cinematográfica.
La primera entrega de los Óscar se realizó el 16 de mayo de 1929 en una cena privada de etiqueta en el Salón Blossom del hotel Hollywood Roosevelt. Los ganadores se habían anunciado tres meses antes y los 270 invitados, distribuidos en 36 mesas, pagaron 5 dólares por asistir. El trofeo recibido era una estatuilla de estaño y bronce bañada en oro, de 35 centímetros de alto y 3,8 kilos de peso, y todavía no poseía nombre.  

El Hollywood Roosevelt Hotel,
inaugurado el 15 de mayo de 1927, cuatro días después de la creación de la Academia. 

Dividido en doce categorías, algunas hoy inexistentes, el Academy Awards original premió los logros de los años 1927 y 1928. Fue la primera y última vez que el cine mudo participó en los Óscar hasta el año 2012, cuando The Artist se convirtió en la película muda más premiada de la historia. 
La ceremonia misma tuvo de anfitrión al presidente de la Academia, el querido Douglas Fairbanks, y duró sólo 15 minutos. 

Categorias y premiados
Película sobresaliente: Alas (Wings, 1927, William A. Wellman).
Producción única y artística: Amanecer (Sunrise, A Song of Two Humans; F.W. Murnau,  1927).
En la entrega de premios de 1930 estas categorías se fusionaron en una sola, la de Mejor Película, y se consideró retrospectivamente a Alas como la premiada. ¿En serio? ¿Alas mejor que Amanecer? Mmm...

Lo siento chicos, pero no.

Mejor director de un drama: Frank Borzage por El séptimo cielo (7th Heaven, 1927).
También estuvo nominado King Vidor por La multitud (The Crowd, 1928). Dura contienda, sin duda.
Mejor director de una comedia: Lewis Milestone por Hermanos de armas (Two Arabian Knights, 1927).
¡Le ganó a Chaplin, nominado por El circo (The Circus, 1928)!
Mejor actor: Emil Jannings por sus roles en La última orden (The Last Command, Josef Von Sternberg, 1928) y El destino de la carne (The Way of All Flesh, Victor Fleming, 1927), esta última hoy perdida. 
Jannings no asistió a la premiación porque para esa fecha había retornado a Alemania; fue fotografiado con su Óscar semanas antes de la ceremonia, convirtiéndose así en el primer actor en recibir el luego preciado galardón.

Frank Borzage.

Emil Jannings.

Mejor actriz: Janet Gaynor por sus roles en El séptimo cielo, Amanecer y El ángel de la calle (Street Angel, Frank Borzage, 1928). 
La gran ganadora de la noche. Años después declararía: "Naturalmente, estaba emocionada, pero al ser el primer año, los Óscar carecían de historia y tradición, y, por supuesto, no significaban lo que significan hoy. Si hubiera sabido entonces lo que serían en los próximos años, estoy segura de que me habría sentido abrumada. En ese momento creo que estaba más emocionada por conocer a Douglas Fairbanks".


Mejor guión original: Ben Hecht por La ley del hampa (Underworld, Josef Von Sternberg, 1927).
Le ganó a El circo y La última orden.
Mejor guión adaptado: Benjamin Glazer por El séptimo cielo; original de Austin Strong.
Mejor direccion de arte: William Cameron Menzies por La paloma (The Dove, Roland West, 1927) y Tempestad (Tempest, Sam Taylor y Víktor Tourjansky, 1928).
Mejor fotografía: Charles Rosher y Karl Struss por Amanecer.
Mejores efectos de ingeniería: Roy Pomeroy por Alas.
Mejor escritura de intertítulos: Joseph W. Farnham.



14/02/2022

Películas para San Valentín


El amor, el amor. ¿Quién puede resistírsele? ¿Quién quiere resistírsele? Nadie. Celebremos este hermoso sentimiento con una buena película; aquí hay 5 muy diferentes que lo tienen por tema central. Hay muchas más, pero no quise hacer muy larga la elección. Elijan a su gusto.

1) Amor eterno
(Eternal love, Ernst Lubitsch, 1929, Estados Unidos).
En un pueblecito suizo los enamorados Marcus el cazador (John Barrymore) y Ciglia (Camilla Horn), la sobrina del pastor, deben separarse a causa de un lamentable error del que ambos son culpables. Los dos se casan con personas que no aman pero un malentendido los obliga a huir hacia las montañas durante una tormenta que podría unirlos para siempre.
Película poco conocida que sin embargo merece una revalorización. John Barrymore y Camilla Horn son hermosos como amantes desdichados; el dolor que les provoca su separación traspasa la pantalla. De las películas que he visto de Lubitsch es la única donde no hay humor, sólo amor, pasión, dolor y mucho romanticismo.



2) La muerte cansada
(Der müde tod, Fritz Lang, 1921, Alemania).
En una pequeña aldea, La Muerte (Bernhard Goetzke) se lleva al amado de una viajera (Lil Dagover). La mujer va hasta la casa de La Muerte a pedir su regreso, pero lo obtendrá solo si evita que se extingan las vidas de tres personas. A través del tiempo la lucha del amor es eterna pero acaba en derrota; las vidas se consumen irremediablemente. La viajera consigue que La Muerte le dé una oportunidad más de rescatar a su amado, pero el precio quizá sea imposible de pagar. 
Sorprendente y maravillosa obra de un maestro del cine. Lil Dagover está espléndida como la enamorada decidida a todo para librar a su amado de La Muerte.  



3) Asfalto
(Asphalt, Joe May, 1928, Alemania).
Para evitar un arresto la atractiva ladrona de joyas Else Kramer (Betty Amann) seduce al inocente policía de tránsito Albert Holk (Gustav Fröhlich). El asunto se complica cuando ambos se enamoran y Albert propone matrimonio a Else, ignorando que ella guarda más secretos de los que él supone, incluyendo un peligroso amante. 
Una de las grandes películas de finales del silente alemán. La historia es liviana y lineal pero la salva una excelente dirección y su adorable pareja protagónica. Betty Amann luce aparatosamente bella con su aspecto flapper y Gustav Frohlich es un dulce niño de mamá jugando a policía.



4) El corazón leal de Susie
(True heart Susie, D.W. Griffith, 1919, Estados Unidos).
Susie (Lillian Gish), una sencilla muchacha de pueblo, está completamente enamorada de su vecino, el ingenuo William (Robert Harron). Deseosa de ayudarlo a superarse, Susie vende su querida vaca mascota y paga en secreto sus estudios en la ciudad. Pero al regresar al pueblo William se enamora de una encantadora muchacha moderna y se casa con ella, destrozando el corazón de Susie.
Emocionante y profunda película con una historia tan anticuada como hermosa. Lillian Gish es simplemente adorable como la muchacha campestre sincera y leal que da cuanto tiene por el hombre que ama.



5) Estrellas dichosas
(Lucky star, Frank Borzage, 1929, Estados Unidos).
Mary Tucker (Janet Gaynor), una joven campesina asilvestrada, entabla amistad con Timothy Osborn (Charles Farrell), un vecino que ha quedado inválido en la Gran Guerra. Él comienza a educarla y ella le hace compañía, relación que deriva en un amor más grande que la vida. Pero la madre de la muchacha no está dispuesta a permitir que su hija se case con un lisiado, lo que facilita los malvados planes de un seductor. 
Janet Gaynor y Charles Farrell son una de las parejas fílmicas más hermosas de la historia del cine gracias a Borzage, el director que mejor supo retratar el amor en la pantalla muda. Hay belleza, dulzura y lirismo en sus historias y personajes, tan humanos como poéticos y tan sencillos como desgarradores.