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16/06/2023

5 padres silentes

La era silente está llena de padres que se quedan en nuestra retina por largo tiempo. Padres buenos y padres malos; padres complejos y padres sencillos; padres de sangre y padres de espíritu. Los hay para casi todos los gustos y disgustos; aquí mencionaré algunos de los que más me han impresionado. No se trata de una lista con los mejores y peores padres del cine silente, ni de películas centradas exclusivamente en la paternidad, sino sencillamente de un listado de padres que han capturado mi atención. Orden cronológico. 

Y a propósito del tema, aquí hay una hermosa imagen
de Doug padre y Doug hijo. 

1) Saemund Granliden (Egil Eide) de Synnöve Solbakken
(Synnöve Solbakken, John W. Brunius, 1919, Suecia).
Reconozco que me acerqué a esta película sólo por Lars Hanson. Él da vida a Thornbjörn Granliden, el muy apuesto, pendenciero y despreocupado hijo mayor de una familia campesina. Cuando Thornbjörn parece estar reconduciendo su vida, un rival lo acuchilla a traición instigado por un medio bestia ex peón de la granja que acecha la zona. 
Egil Eide interpreta a Saemund con gran convicción. Cuando el granjero llora por su hijo herido, su dolor es profundo y genuino. Saemund es un padre que ama a todos sus hijos, pero Thornbjörn es el favorito; él sabe que el muchacho sólo necesita madurar un poco para que entonces afloren sus ahora ocultas cualidades positivas. Saemund no duda en enfrentar al atacante de Thornbjörn, un joven de la mitad de sus años al que sin embargo vence. 
Los momentos de interacción entre Egil y Lars son tan lindos que olvidé por completo que ya habían trabajado juntos en la muy diferente Las alas.



2) Peter Lane (Fred Turner) de El hombre de la navaja 
(The jack-knife man, King Vidor, 1920, Estados Unidos).
El humilde y solitario barquero Peter Lane es uno de esos padres accidentales frecuentes en la pantalla silente. Se trata de un espíritu sencillo, libre y errante que una noche de tormenta acoge en su barcaza a una madre enferma y su hijo, el pequeño Bobby (Robert Kelso); la madre muere y el viejo Peter ampara al niño; le talla figuras de madera y se encariña con él hasta el punto de decidir por fin asentarse en tierra firme.
La trama de esta bella película prefigura la de El chico (Charles Chaplin, 1921), aunque su desarrollo es menos oscuro y doloroso. Fred Turner interpreta a Peter Lane con una credibilidad impactante, y Robert Kelso es simplemento adorable en su único filme.



3) El Vagabundo (Charles Chaplin) de El chico
(The kid, Charles Chaplin, 1921, Estados Unidos).
Por supuesto, tengo que mencionar al Vagabundo. ¿Acaso podría faltar en una lista de padres del cine silente? Imposible, y es que El Vagabundo se convierte en el padre ideal para el niño (Jackie Coogan) abandonado por su desconsolada madre. Padre e hijo se complementan, compartiendo miseria, comida, golpes y trabajo a partes iguales. Sus vidas son duras, no poseen practicamente nada, sin embargo rebosan de amor mutuo. 
Hay una nobleza sencilla y hermosa en la decisión del Vagabundo de encargarse del niño. Este hombre cuya pobreza cae en terreno de la marginalidad, posee en cambio un corazón tan grande como su picardía, y es todo para el pequeño. 



4) Mathias Pascal (Ivan Mozzhukhin) de El difunto Mathias Pascal
(Feu Mathias Pascal, Marcel L'Herbier, 1926, Francia).
Mathias Pascal debe ser el hombre con la peor suerte: Su esposa es fría como un pescado, su suegra es una bruja dominante, su trabajo apesta y, lo peor, su querida madre y su adorada hijita bebé, únicas luces en su apagada vida, mueren el mismo día. 
Mathias se preocupa de su hija como nadie más; mece su cuna, juega con ella, la saca a pasear; él simplemente ama a esa pequeña como su madre lo ama a él, con todo el corazón. Por lo mismo, la muerte de la niña es tan terrible para él. Sin ella el frágil mundo de Mathias se desmorona. 
El gran Ivan Mozzhukhin siempre consigue tocar nuestra fibra más sensible. Mathias Pascal es absurdamente adorable, y sus primeras escenas con la bebé están impregnadas de ternura y alegría. Por contraste, las escenas de la muerte de la niña son amargas, oscuras y muy penosas; sentimos el profundo dolor de Mathias mientras lleva el cadáver de su hija a casa de su madre moribunda.   
 


5) Joh Fredersen (Alfred Abel) de Metrópolis
(Metropolis, Fritz Lang, 1926, Alemania).
¿Habrá padre más complejo que Joh Fredersen? El señor de Metrópolis parece tan frío y mecánico como las máquinas que mantienen en funcionamiento su ciudad. Desde lo alto de su propia torre de Babel dirige Metrópolis con la precisión de un robot. Todo y todos a su alrededor cumplen una función; sin embargo, este hombre de hierro tiene una debilidad: Su hijo, el joven Freder (Gustav Frohlich). 
Joh Fredersen mantiene a su hijo en la ignorancia y no muestra la menor empatía hacia su compasión y sensibilidad, pero cuando la rebelión estalla en la ciudad, casi se derrumba ante la posibilidad de que Freder muera. El miedo a perder a Freder lo hace encanecer de golpe y es Freder quien lo reconcilia con sus obreros. Joh Fredersen sí tiene corazón, y su hijo ocupa el primer lugar en él. 


¡Feliz día del padre a todos los papás de la comunidad silente! 



18/03/2022

Las alas (Mauritz Stiller, 1916)

Esta primera adaptación cinematográfica de la novela Mikaël del danés Herman Bang se consideró perdida durante décadas hasta que una copia mutilada fue encontrada en Noruega. La película pudo ser reconstruida y puesta en circulación con imágenes fijas y carteles explicativos de las partes faltantes. Lamentablemente lo que falta son las escenas de encuadre, un trabajo de metacine que mostraba en tono cómico el proceso de creación de la película, con el director y los actores interpretándose a sí mismos. Eran quizá los mejores momentos de Las alas (Vingarne), que en la actualidad es más recordada por ser la primera adaptación de una novela homosexual, aunque dicho componente haya sido eliminado de esta versión y sólo insinuado en la más famosa de Carl Theodor Dreyer, Mikaël (1924). 
Más interesante todavía es que se trata de la segunda película que reune al director Mauritz Stiller con el que se convertiría en su actor más emblemático, el futuro gran astro y galán sueco Lars Hanson. Ambos colaboraron por primera vez en Dolken (1915), película que significó el debut cinematográfico de Lars pero que lamentablemente se considera perdida.
Resumen: ALERTA DE SPOILER
El director Mauritz Stiller (él mismo) de la compañía cinematográfica sueca Svenska Biografteaterns (la misma que produjo la película) busca ideas para un nuevo filme. La escultura Vingarna (sí, con a) de Carl Milles le da una, y a través de anuncios en periódicos solicita un joven atractivo para protagonizar su próxima película, Las alas, basada en la novela Mikaël. El joven Nils Asther (él mismo en su debut) se presenta a la audición y es preseleccionado, pero en una prueba de cámara con la actriz Lili Bech (la misma) Stiller decide que es demasiado joven e inexperto y le da el papel a Lars Hanson (él mismo, pero curiosamente llamado Lasse Hansson en el primer cartel que lo menciona).


El día del estreno Nils acude al cine. Mira con tristeza las fotos promocionales expuestas en el exterior. Dentro, Lars y Lili se aprestan a ver su película. 
Empieza la película. Un cartel anuncia que es una modernización de la historia de Ícaro. Luego unas imágenes encuadradas de manera poética muestran como el pintor y escultor Claude Zoret (Egil Eide), conocido como El Maestro, encuentra inspiración para una escultura de Ícaro al ver una enorme águila desplegando las alas para volar. Enseguida descubre al pintor Eugène Mikael (Lars Hanson), cuya juventud y belleza coinciden exactamente con la idea que Zoret tiene de Ícaro. El talento artístico del joven acaba de embelesarlo. 
Toda la escena es interpretada con una rigidez y sobreactuación que rozan el ridículo, algo incomprensible en un actor del talento de Lars Hanson. Enseguida se explica: En el cine, viendo Las alas, Lars comenta a Lili lo mal que está en ese papel. Lars sólo actúa una mala actuación. Explicado esto su trabajo mejora bastante, lo que no deja de ser curioso: Lars está en el cine viendo una película ya filmada, no es posible que su trabajo en ella mejore porque él mencione que está mal. El ejercicio de metacine es ciertamente atrevido.


Cuatro años después en la película, El Maestro ha adoptado a Mikael como su hijo y está finalizando la escultura de Ícaro. Hay un breve momento que hará jadear a las admiradoras del guapo Lars. De rodillas sobre una mesa, Mikael posa como modelo para la escultura levantando la barbilla, sacando el pecho y con las manos alzadas sobre la cabeza llevando sólo una pequeña sábana alrededor de la cintura. Se podría decir que está desnudo. Podemos ver lo hermoso y bien formado que era Lars; no dudo que hubiera podido servir de modelo artístico. ¿Para Ícaro? No, para el rubio Apolo.  

¡Gracias por esto, señor Stiller!


El Maestro funde la escultura en bronce y la regala a Mikael, quedando para exhibición sólo una copia en yeso. Por cierto que la obra de Carl Milles no representa a Ícaro sino a Ganimedes siendo raptado por Zeus; se encuentra en el Museo Nacional de Estocolmo.  
La hermosa y derrochadora condesa Zamikow (Lili Bech) acude a Zoret con la intención de que pinte su retrato. Ella y Mikael se conocen y la atracción mutua es instantánea. Algunos días después Zamikow posa para el cuadro. Mikael lo descubre al ver su capa junto al perchero. Apasionado de aquella hermosa mundana, acaricia y huele la capa con marcada sensualidad. Quienes niegan talento actoral a Lars Hanson, ¿a cuántos actores conocen que puedan transmitir erotismo sólo con manosear un manto de seda? 


Mikael observa que El Maestro no ha podido captar la expresión de los ojos de la Condesa y resuelve el problema con algunas pinceladas, sorprendiendo a Zoret y seduciendo a Zamikow. Ya solos, Mikael y la Condesa se besan. Mi copia de la película no es muy buena, pero sí lo suficiente como para notar lo realistas que se ven los besos entre Lars y Lili. Aquel año ella aún estaba casada con Victor Sjöström, así que es improbable que estuviera saliendo con Lars. 
Mikael y Zamikow inician una relación. Él está muy enamorado mientras que ella, si bien lo ama, parece más interesada en su dinero. Zoret descubre la situación por un amigo que también le aconseja librarse del joven, pero él argumenta que no desea morir sin hijos. Por supuesto, la negativa tiene otra razón. Zoret no considera a Mikael un hijo sino más bien su heredero espiritual. Zoret es viejo y está perdiendo su talento; Mikael es joven y está sobrado de talento. Zoret lo ve como su reemplazo natural y una prolongación de su arte por tener su protección. Al mismo tiempo ama su belleza y juventud de un modo sublimado y posesivo, deseando su afecto y atención sólo para él. No es una pasión homosexual sino estética.


Mikael deja de pintar para dedicarse por completo a Zamikow. Cuando el dinero que Zoret le destina para sus gastos se vuelve insuficiente, se ve obligado a pedirle más. Al no obtener la cantidad esperada vende la escultura de Ícaro a un alto precio. Zoret descubre la venta y acude a la Condesa para rogarle que termine con Mikael. Ella se niega y Mikael lo ignora. Solo y triste, El Maestro enferma de gravedad. En su lecho de moribundo lega todos sus bienes a Mikael y luego, presa del delirio, abandona su cama y muere a los pies de la copia de Ícaro. Enterado de su muerte, Mikael se siente culpable y rompe con la Condesa, que sin duda esperaba ayudarlo a gastar su nueva fortuna. 


Terminada la película Las alas, Nils comenta a Lili su incomprensión a que Mikael la dejara. En los periódicos se publican comentarios parecidos. Nils acude a casa de Lili y se le declara. En ese momento ella recibe la visita de Egil Eide, quien consuela a Nils del rechazo de la actriz y agradece que la película por fin terminara. 


Pese a que el mayor atractivo de la película eran sus escenas de encuadre (después de Lars Hanson, se entiende), no hay explicación para tan extraño aditamento cómico alrededor de un drama. La mayoría de los críticos parecen coincidir en que su principal función era dejar claro a la audiencia que la historia de Las alas no reflejaba la realidad de sus actores, sin embargo esto sólo sería entendible si Las alas realmente fuera el filme homosexual que los entusiastas del tema aseguran que es, algo más que dudoso. Los partidarios de esta hipótesis argumentan que precisamente los actores heterosexuales que interpretan a los amantes Mikael y Zoret son quienes más enfatizan en el distanciamiento entre ejecutante y personaje: Lars Hanson dice que está terrible como Mikael, y Egil Eide se alegra de que la película terminara. Considero más probable que Stiller incluyera estas escenas como una especie de autocrítica, dado que era la primera vez que dirigía un largometraje.
Incluso siendo un filme menor, mutilado y algo rígido en la actuación, Las alas no carece de interés. Para los curiosos de las modas de la época hay varias escenas representativas. Vemos a la Condesa eligiendo ropa modelada para ella, y a lo largo de la película viste túnicas amplias y diversos vestidos: Escotados o recatados, vaporosos o de tela gruesa, muy entallados o más libres. Mikael viste sucesivamente un atuendo casi campesino, un traje burgués de uso diario, un elegante traje formal con sombrero de copa, y un conjunto más casual en tonos claros. 


Una curiosidad menor que merece al menos una visualización. Imprescindible para el club de admiradores del talentoso y guapo Lars Hanson ya que se trata de la más antigua de sus películas que se conserva.