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21/07/2023

Fatty Arbuckle y la ropa femenina

En el viejo cine cómico existen chistes que funcionan una y otra vez: Caídas por escaleras, resbalones en cáscaras de platano (¡un clásico!), el pastel de crema en la cara... Pero sólo uno posee la fascinación especial para seguir gustando a casi todo el mundo: El del hombre vestido de mujer. 
¿Qué tiene este viejo chiste para provocar tantas risas? Misterios de la comedia. Quizá lo extraño que luce el cuerpo masculino en ropas diseñadas para un físico más pequeño y delgado. O la exageración de los cómicos al adornar los vestidos, con muchas cintas, lazos y volantes por todas partes. 
De los cómicos silentes que se vistieron de mujer, mi favorito es Roscoe Fatty Arbuckle. Para un hombre de su corpulencia, Roscoe era sorprendentemente agil; Louise Brooks lo describió como "un maravilloso bailarín de salón en su apogeo; era como flotar en los brazos de una enorme rosquilla". 
Contra lo que se piensa, Roscoe no usó la gordura como base de su humor. Era un hombre mastodónico, sí, mas su comedia radicaba en su extraordinaria agilidad física y en una más que notable capacidad para idear situaciones humorísticas. Él siempre huyó del prototipo del gordo torpe y desaliñado; fuera de cámara cuidaba mucho su imagen y vestía con la elegancia de un dandy moderno. 


Sin embargo, sería absurdo negar lo cómico que hay en la imagen de un hombre de su volumen metido en ropas de mujer. Él lo sabía y, por lo mismo, al usar el tropo le imprimió algunas características que diferencian a sus "chicas" de las de otros cómicos.
La exageración era la norma al momento de imitar a una mujer. Se hacía mucho énfasis en sus gestos y vestuario, provocando la risa como una respuesta al ridículo. Las "chicas" de Fatty, por el contrario, sabían ser sutiles, agradables. A veces incluso lindas de un modo surrealista.

Una linda bañista eduardiana.

Fatty imitaba los gestos femeninos casi con delicadeza. Sus "chicas" son a la vez alegres, coquetas, tímidas, delicadas y atrevidas, pero nunca grotescas. 
A continuación, algunas de esas películas.

Puro estilo. Y el vestido es tan delicado. 


Los amantes del mar de Miss Fatty
(Miss Fatty's Seaside Lovers, 1915)
Esta es la más antigua película de Fatty con ropas de mujer que he podido ver. Aquí el asunto es diferente a lo esperado: Roscoe interpreta a una mujer de verdad. Es Miss Fatty Finnegan, la vulgar hija única de un vulgar nuevo rico que hizo fortuna con la naftalina. La chica y sus padres llegan a un balneario de lujo, y tres cazadotes ponen sus ojos en la voluminosa heredera. Miss Fatty se deja cortejar y luego sale a nadar. 
Roscoe hace una chica extrañamente creíble. Es grosera (en modos y modas) y temperamental (¡le propina una paliza a uno de sus "pretendientes"!), pero se vuelve un manojo de nervios y temblores femeniles al quedar atrapada sobre una roca con la subida del mar. También tiene mal gusto en ropa, combinando sombrero con sombrilla, y cuadros vichy con estampados florales.


Uno de los pretendientes de Miss Fatty, al que podemos llamar "el guapo", es personificado por Harold Lloyd. No hace mucho en realidad, pero es fácilmente reconocible.
Un filme menor, aunque no totalmente desechable. 

Bonito cartel francés con Miss Fatty siendo cortejada.


El carnicero
(The Butcher Boy, 1917)
Una película de importancia mayor: La primera de Comique Film Corporation, el debut de Buster Keaton y montones de diversión en un almacén de pueblo que tiene a Fatty por carnicero. 
Hay muchos momentos geniales en la primera mitad de la película, pero es en la segunda donde todo se vuelve rarísimo: Almondine (Alice Lake), la novia del carnicero, es enviada a un internado femenino que no admite la entrada de ningún hombre. Decidido a ver a su chica, Fatty se disfraza de mujer y se aproxima al internado. Con la ayuda de Almondine, que lo presenta como su prima Candy, consigue que la estirada directora lo acepte como alumna.


Candy es una de las mejores creaciones femeninas de Roscoe. Una bonita muchacha regordeta con rostro aniñado y largos rizos dorados sujetos con un lazo enorme. Hace pensar en una versión gigantesca de Mary Pickford.


Candy llega a revolucionar las cosas en el colegio. La nueva chica es pura energía juvenil: Salta, baila, hace reverencias, se burla de la directora, muestra las enaguas... A Roscoe le fascinaban estas situaciones, y se nota. Parece muy cómodo en el traje de Candy.


Slim (Al St. John), el rival de Fatty, también logra matricularse vestido de mujer. "Ella" es la antítesis de Candy; una chica fea, tosca, con gafas y pésimos modales. Durante el almuerzo la bien educada Candy le llama la atención por sorbetear la sopa. 


La absurda y risible situación conduce a un enfrentamiento de los rivales donde Buster vuelve a entrar en escena. ¡Y la acción real se desata en los dormitorios femeninos! Todos corren de una habitación a otra; Candy pierde la compostura y al final Fatty y Almondine logran salir del internado y huyen para casarse. Imperdible. 



Coney Island
(1918)
De paseo en Coney Island, el alegre Fatty, su aburrida esposa Agnes Neilson, el joven Buster Keaton, el eterno rival Al St. John y la guapa Alice Mann terminan metidos en un divertido enredo en la playa que incluye bañadores cambios de pareja y travestismo.
Aburrido en la playa, Fatty escapa de su esposa y se encuentra con Alice, la ex chica de Buster y ahora ex de Al. Juntos acuden a alquilar trajes de baño, pero no hay ninguno de la talla de Fatty. Aparece una mujer muy gorda y Fatty aprovecha un descuido para robar su enorme bañador de corte marinero. Alice, cómplice juguetona, le consigue una peluca de rizos rubios y Fatty se transforma en una abultada belleza bañista con sombrero negro y una pequeña sombrilla blanca.

 
Con su nueva identidad, Fatty es enviado al vestidor de mujeres, lleno de hermosas damas en ropa íntima. Alice lo saca de ahí, y van a la playa, donde Fatty ve a su esposa buscándolo con ayuda de Al. Para distraerlos, Fatty comienza a coquetear con Al, que se muestra fascinado con la robusta bañista y se escabulle hasta ella. 
La escena es picarona e inocente a la vez, resultando muy divertida. Las caras de Al cuando descubre que la bañista tiene la barbilla aspera son una cosa de otro mundo. Fatty olvida constantemente que va vestido de mujer, pero en cuanto lo recuerda actúa en consecuencia.

 
Buster llega como salvavidas y con una caña de pescar (?). Suelta una carcajada cuando la esposa de Fatty le pregunta quien es la dama gorda y usa la caña para arrancar el sombrero y la peluca de la supuesta bañista. Se desata el caos. 
Este corto es pura diversión, enredos, persecusiones y cambios de ropa y pareja. ¡Buster luce muy guapo como salvavidas! Imprescindible.



Buenas noches, enfermera
(Goodnight, nurse, 1918)
Si la colegiala Candy es una creación extraordinaria, la enfermera Fatty es la cúspide. Roscoe se supera a sí mismo en el desarrollo de esta singular damita.
Todo comienza con un borracho y fiestero Fatty al que su cansada esposa lleva al sanatorio Sin Esperanza para curarle el vicio. Allí hay locos, amputados y muertos, y el doctor (Buster Keaton) entra en escena con un delantal manchado de sangre y un par de cuchillos que le dan la apariencia de un matarife.
Tras una alucinante serie de payasadas producto de los intentos de fuga de Fatty, llega la secuencia de comedia pura. 
Buscando una forma de escapar de esa especie de manicomio, Fatty se disfraza de enfermera y la cosa deriva en un "romance" divertidísimo.

La enfermera Fatty en toda su gloria.

Fatty sale de una habitación a un pasillo con uniforme impecable y paso seguro. ¡Y entonces el doctor sale de otra habitación en el lado opuesto! Hay una pausa dramática. El doctor está sorprendido; no reconoce a la voluminosa enfermera. "Ella" se queda quieta, soportando tímidamente el escrutinio, y enseguida, para desviar cualquier sospecha, empieza a guiñarle los ojos al joven médico, coqueteando con  él y llamándolo a su lado. El médico, avergonzado, le sigue el juego con la timidez de un colegial. 
De pie a ambos lados del pasillo, la pareja intercambia miradas coquetonas y sonrisas tímidas. Fatty inicia un juego tocándose la boca con el índice y apartando la cara con el pudor de una muchachita recatada, y el médico lo repite. Después "ella" cuenta las tablas de madera de la pared y Buster vuelve a imitarla. Cuando el medico no lo ve, Fatty le hace morisquetas y hasta escupe hacia una habitación.
Finalmente se acercan el uno al otro. El contraste físico entre ambos es enorme. Surge la inevitable pregunta de qué pretende hacer el esmirriado médico con esa mujer del triple de su tamaño. La risa tímida de Buster ante la corpulenta enfermera es adorable. 
Y empiezan otro juego, uno de suaves palmaditas en la espalda. 


De pronto Fatty se cansa y con una fuerte palmada lanza al doctor al suelo. No conforme con eso, lo sujeta del cuello y los pies y lo arroja contra una puerta como si fuera un ariete humano. Ahora el doctor se asusta de veras. Trata de calmar a la brava enfermera, que lo convence de sacar a tomar aire a una guapa paciente loca (Alice Lake), y parece que habrá una fuga triple. ¡Pero aparece la verdadera enfermera y le arranca el uniforme a Fatty! Se acabó el romance. 


Toda la secuencia anterior es absolutamente hilarante. Los propios interpretes parecen estar divirtiéndose de lo lindo en ella. Roscoe y Buster hacen una dupla perfecta como pareja dispareja y esta es una de sus mejores performances. 



Amor
(Love, 1919)
Fatty trabaja para un granjero (Frank Hayes) y está enamorado de la bonita hija de su patrón (Winifred Westover), pero este, por pura ambición, decide casarla con el idiota hijo del vecino, Al Clove (Al St. John). El granjero despide a Fatty para dejar vía libre a Al, pero él regresa a la casa como la nueva cocinera.
Esta vez la falsa chica es una dama bastante mayor de nombre Lucrecia Borgia y recomendada por Elizabeth Borden, nombres ambos muy significativos. Lleva un vestido largo, un chal y un paraguas. El granjero muestra un entusiasmo sospechoso por la nueva cocinera y ella replica haciéndole ojitos. 


Llega el día de la boda y el joven ministro está nervioso por ser esta la primera vez que oficia un matrimonio. Fatty propone ensayar la ceremonia con "ella" como el novio y después, con la ayuda de un cómplice improvisado, impide la boda argumentando que la novia ya está casada... con él. 
La señorita Lucrecia Borgia no es una creación femenina muy destacada, aunque al final lleva un bonito vestido a cuadros. Fatty es conmovedor, pero como Lucrecia tiene poco tiempo en pantalla y no hace mucho antes de resolver el problema principal, ¡aunque la ingeniosa manera en que lo resuelve me parece encantadora!



14/10/2022

13 grandes diablos silentes

Llegó el momento de hablar del diablo. Halloween suele ignorarlo un tanto en favor de brujas, vampiros y zombis, así que haré lo contrario y me centraré en él. Pero antes:

Tarjeta inspiradora.

Desde que en 1896 Georges Méliès hizo debutar al diablo en el cine con la película La mansión del diablo, el maligno personaje ha estado presente en una larga lista de filmes de diversa temática, calidad e intención. Esto no fue una excepción en la etapa silente, donde varios diablos destacaron por derecho propio, ya fuera como villanos o alivio cómico. Algunos tuvieron un papel primordial y otros realizaron apariciones menores y hasta anecdóticas, sin embargo su aspecto y 'diabluras' los hicieron inolvidables. 
De menos a más, la siguiente lista presenta a los 13 diablos más memorables del cine silente. No los mejores sino los que me impresionaron más. Dado que varios diablos repiten aparición, mencionaré al actor interprete antes que al personaje. ¿Y por qué 13? Porque es un número con una fama muy diabla. 


13) Reinhold Schünzel como el diablo en Historias tenebrosas 
(Unheimliche geschichten, Richard Oswald, 1919, Alemania).
En una vieja librería, las figuras de El Diablo, La Muerte (Conrad Veidt) y La Prostituta (Anita Berber) escapan de los cuadros que los representan. El Diablo y La Muerte cortejan a La Prostituta, que elige al segundo. Tras darle un buen susto al librero, los tres se dedican a leer las historias de terror que conforman la película.
Cejas negras, entradas pronunciadas y cabello oscuro cayendo en punta sobre la frente son las características más notables de este diablo risueño y aficionado a la lectura que además suelta vapor por la boca y lleva la cola doblada.  



12) Conrad Veidt como Satanás en Satanás 
(Satanas, Friedrich Wilhelm Murnau, 1920, Alemania).
Después de interpretar a La Muerte para Oswald, el gran Conrad Veidt interpretó al diablo para Murnau. Lamentablemente la película se considera perdida y los datos conservados son contradictorios. Se sabe que estaba conformada por tres historias independientes ambientadas respectivamente en el antiguo Egipto, la Roma de los Borgia y el mundo contemporáneo. En todas aparecía un personaje secundario que en realidad era el demonio intentando destruir a los protagonistas. Las pocas imágenes existentes de este diablo disfrazado de hombre muestran a un joven guapo y anguloso que no provoca exactamente miedo. 
Revisen los arcones de su sótano y el granero del bisabuelo, nunca se sabe donde podría aparecer una película dada por perdida.



11) Carl Schenstrøm como el diablo en Hacia la luz 
(Mod lyset, Holger-Madsen, 1919, Dinamarca).
La hermosa, egoísta y superficial aristócrata Ysabel (Asta Nielsen) encuentra la fe y el amor gracias al predicador Elias Renato (Alf Blütecher). Antes de convertirse Ysabel intenta seducir a Elias con su belleza y fortuna, mas él vence la tentación recordando cómo Jesús resistió a Satanás en el desierto. 
La tentación de Jesús se escenifica con un diablo bastante parecido a Mefisto, el demonio más famoso del folklore alemán. Es flaco, tiene la nariz y las orejas puntiagudas, pequeños cuernos, y va envuelto en una enorme capa oscura que el viento agita con dramatismo exhibiendo sus piernas desnudas. La breve escena está fotografiada y encuadrada con gran belleza y poesía. Interesante película sobre fe y redención.



10) Conrad Veidt como el diablo en Kurfürstendamm 
(Richard Oswald, 1920, Alemania).
Otro diablo de Veidt que sólo ha sobrevivido en fotografías. Por lo que se conoce de la trama la película pudo haber sido una comedia: El diablo abandona el infierno y se instala en una pensión de Kurfürstendamm (una popular calle berlinesa), lugar de donde parecen venir la mayoría de los condenados. Allí traba conocimiento con tres chicas interpretadas por Asta Nielsen; luego se convierte en empresario cinematográfico y actor. En un recorrido por los bajos fondos el diablo es asaltado en un callejón, situación que lo convence de regresar al infierno, un sitio mucho mejor.
Esta vez el diablo tuvo cuernos, cola y entradas profundas, pero también adquirió una agradable apariencia humana. El elenco incluía a Erna Morena, Rosa Valetti y Theodor Loos. 
A escarbar el suelo del viejo molino, quizás aparezca una lata con una copia de Kurfürstendamm.  



09) Buster Keaton como Sin Amigos en Go west 
(Buster Keaton, 1925, Estados Unidos).
Este es un diablo muy circunstancial. Sin Amigos, un solitario vaquero al servicio de un ganadero, necesita reunir las vacas de su patrón que están causando estragos en las calles de Los Ángeles. Buscando una forma de atraerlas no se le ocurre mejor idea que disfrazarse de diablo rojo y hacer que lo sigan. Acaba provocando una estampida que deviene en caos al llegar la policía y los bomberos. La vaca Ojos Castaños, única amiga de Sin Amigos, acude al rescate y el vaquero guía la manada montado sobre su lomo.
La secuencia es divertidísima y está llena de grandes momentos: Un policía intenta detener a Sin Amigos cogiéndolo por  la cola del disfraz; un borracho se para a dirigir el tránsito; un ricachón recibe un baño inesperado en su automóvil… Aunque el diablo es sólo una solución desesperada, su aparición no es fácil de olvidar. Además, ejemplifica muy bien el curioso surrealismo de Keaton: ¿Quién más que él incluiría un gran chiste sobre el color rojo en una película en blanco y negro? Mi favorita del gran cómico.



08) John Gottowt como Scapinelli en El estudiante de Praga 
(Der student von Prag, Stellan Rye, 1913, Alemania).
Bajo la forma del prestamista Scapinelli, el diablo compra al estudiante Balduin (Paul Wegener) el reflejo de su figura en el espejo. A partir de ahí el reflejo sigue a Balduin por toda Praga, volviendo su vida insoportable.
Scapinelli es un diablo inusual. Tiene nombre italiano pero visualmente parece un tortuoso estereotipo de usurero judío de mediana edad. En la presentación de personajes lleva un cuervo sobre el hombro, ave de profundas connotaciones oscuras, evidenciando que no es quien aparenta. Después, cuando saca el reflejo del interior del espejo, no queda ninguna duda, ¿qué hombre podría hacer eso? Al final, muerto Balduin, Scapinelli se burla de él de un modo simplemente estremecedor. Un diablo perverso y ambiguo para una película totalmente imprescindible.



07) Benjamin Christensen como el diablo en Haxan, la brujería a través de los tiempos 
(Häxan, Benjamin Christensen, 1922, Dinamarca y Suecia).
Impresionante y didáctico documental acerca de la brujería, con un complejo y magnífico despliegue técnico para las recreaciones de aquelarres, torturas y juicios a supuestas brujas. El director se reserva el papel del diablo, que contiene todas las características clásicas del mito cristiano popular: Cuernos, cola, vientre abultado, garras, lascivia… Es un demonio aterrador que alcanza altas cuotas de molestia y desagrado, a la vez que ejemplifica la oscuridad, maldad e ignorancia del propio ser humano. Película obligada para todo cinéfilo.



06) Werner Krauss como Scapinelli en El estudiante de Praga 
(Der student von Prag, 1926, Henrik Galeen, Alemania).
El primer remake de la magnífica película de Stellan Rye brilla con luz propia gracias a su elenco y dirección. Conrad Veidt toma el papel del pobre estudiante Balduin y Werner Krauss el del falso prestamista Scapinelli que lo engaña para quedarse con el reflejo de su imagen. Krauss da a su personaje unas características siniestras incluso más marcadas que en la versión de 1913. Su risa grotesca y los poderes sobrenaturales con que provoca el accidente de la sosa condesa Margit (Ágnes Esterhazy) y hace aparecer una montaña de dinero, sorprenden y asustan por igual. Hermosa película que cierra simbólicamente el cine expresionista. 



05) Aleksandr Chabrov como Satanás en Satanás triunfante 
(Satana likuyushchiy, Yakov Protazanov, 1917, Rusia).
Fingiendo ser un viajero cojo, Satanás pide hospedaje en casa del estricto, lúgubre y represor pastor Talnoks (Ivan Mozzhukhin), quien vive en compañía de su cuñada Esfir (Nathalie Lissenko) y del marido de esta, Pavel (Pavel Pavlov). Satanás tienta a Talnoks y Esfir con música y frases equívocas hasta hacerlos caer en un adulterio que tendrá como consecuencia un apuesto y dulce hijo, Sandro (Ivan Mozzhukhin), pero también muerte y dolor.
Sin necesidad de cuernos ni peinado mefistofélico, el diablo ruso consigue alarmar con sus dotes musicales y una sonrisa insinuante y burlona que a ratos logra aterrar. Película interesante y muy bien actuada.



04) Helge Nissen como Satán en Páginas del libro de Satán 
(Blade af satans bog, Carl Theodor Dreyer, 1921, Dinamarca).
Por orden divina Satán debe tentar gente a lo largo de la historia. Si logra derribar a alguien su condena eterna será aumentada, si no lo consigue la condena se reducirá. Se muestran cuatro formas humanas adoptadas por Satán para engañar a potenciales víctimas. Primero la de un fariseo para tentar a Judas; luego la de un inquisidor para engañar a un monje; después la de un jacobino para derribar a los aristócratas durante la Revolución Francesa; por último toma la apariencia de un monje ruso para intentar perder a una joven soldado del ejército blanco.
Satán se esfuerza en cumplir su trabajo, pero al conseguir la caída de sus víctimas experimenta remordimientos y pesar, lamentando haber triunfado. Es un Satán que anhela la redención y la gracia divina, cada vez más lejanas para él. Sobresaliente película de uno de los maestros indiscutidos del séptimo arte.



03) Ugo Bazzini como Mefisto en Rapsodia satánica 
(Rapsodia satanica, Nino Oxilia, 1917, Italia).
Mefisto concede la juventud a la anciana condesa Alba (Lyda Borelli) a condición de que nunca se enamore. Ella, digna representante de la diva del cine italiano, no puede evitar caer perdida, atormentada y desesperadamente enamorada del joven Tristano (Andrea Habay).
El diablo alemán se da un paseo por Italia casi sin cambiar su imagen característica: Cejas rectas, nariz ganchuda y un manto de un precioso rojo oscuro cortesía del poético entintado. También posee algo de picardía y una crueldad tortuosa rematada cuando engaña a la condesa con la romántica imagen de un jinete al que ella confunde con su amado Tristano. Alba acude a su encuentro y Mefisto le arrebata su segunda juventud, como sin duda siempre pretendió. La obra maestra de las películas de divas.



02) Emil Jannings como Mephisto en Fausto 
(Faust, Friedrich Wilhelm Murnau, 1926, Alemania).
Este fue mi diablo silente favorito hasta que conocí al que ocupa el primer puesto. Jannings da la imagen e interpretación definitivas para Mefisto, el diablo que intenta perder al doctor Fausto (Gosta Ekman): Peinado en punta sobre la frente, cejas rectas, gorro con una larga pluma y un manto de seda oscura; cinismo, canalladas y amargura. 
Cómica, elegante y horrible a la vez, la mejor versión de Mefisto es un icono popular referenciado, imitado, plagiado y homenajeado pero nunca superado, que hace olvidar el verdadero aspecto de este diablo: Una gigantesca criatura cornuda cubierta de plumas y pelo negro y provista de alas incluso más grandes. Un diablo sin rival en una película majestuosa.



01) Ivan Mozzhukhin como el diablo en La Nochebuena 
(Notch pered rozhdestvom, Wladislaw Starewicz, 1913, Rusia).
Durante la noche anterior a la Navidad, un diablo coquetea con una bruja (Lidiya Tridenskaya) y causa algunos problemas menores en una aldea ucraniana antes de recibir su merecido a manos del herrero local (Petr Lopukhin).
Algunos años antes de ser tentado dos veces por el maligno en Satanás triunfante, Ivan Mozzhukhin dio vida al diablo más feo, alocado y simpático del cine silente. Un diablo con cara de cerdo y cuerpo lanudo y cochambroso que se divierte haciendo morisquetas, robando la Luna, dando saltos y giros, y provocando una tormenta de nieve por el solo placer de molestar. 
Uno de los primeros grandes trabajos de Mozzhukhin, sin él y sus traviesas diabluras la película carecería de interés. Definitivamente mi diablo favorito de todo el cine mudo.



Mención honorífica (o diablo 14 para los supersticiosos del número 13).

Einar Rød como Söfren en La viuda del párroco
(Prästänkan, Carl Theodor Dreyer, 1920, Dinamarca).
Este diablo emparenta con el de Buster Keaton en Go west al tratarse sólo de una jugarreta. Un joven párroco se ve obligado a casarse con la anciana viuda de su predecesor. Intentando hacerla huir de la casa trata de asustarla disfrazándose de diablo, pero la esposa (Hildur Carlberg) descubre fácilmente la treta: El ridículo disfraz del párroco parece cualquier cosa extraña y grotesca menos un diablo, y no ayuda que se dejara puestos sus propios calcetines. 
Hermosa comedia dramática del maestro danés.

 
Esta fue una selección de diablos de todos los gustos, estilos y nacionalidades. Algunos los conocí hace ya varios años, otros más recientemente. Espero ir conociendo muchos más y asustarme con ellos. 


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Este artículo forma parte del especial temático
¡Feliz Halloween 2022!