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14/10/2022

13 grandes diablos silentes

Llegó el momento de hablar del diablo. Halloween suele ignorarlo un tanto en favor de brujas, vampiros y zombis, así que haré lo contrario y me centraré en él. Pero antes:

Tarjeta inspiradora.

Desde que en 1896 Georges Méliès hizo debutar al diablo en el cine con la película La mansión del diablo, el maligno personaje ha estado presente en una larga lista de filmes de diversa temática, calidad e intención. Esto no fue una excepción en la etapa silente, donde varios diablos destacaron por derecho propio, ya fuera como villanos o alivio cómico. Algunos tuvieron un papel primordial y otros realizaron apariciones menores y hasta anecdóticas, sin embargo su aspecto y 'diabluras' los hicieron inolvidables. 
De menos a más, la siguiente lista presenta a los 13 diablos más memorables del cine silente. No los mejores sino los que me impresionaron más. Dado que varios diablos repiten aparición, mencionaré al actor interprete antes que al personaje. ¿Y por qué 13? Porque es un número con una fama muy diabla. 


13) Reinhold Schünzel como el diablo en Historias tenebrosas 
(Unheimliche geschichten, Richard Oswald, 1919, Alemania).
En una vieja librería, las figuras de El Diablo, La Muerte (Conrad Veidt) y La Prostituta (Anita Berber) escapan de los cuadros que los representan. El Diablo y La Muerte cortejan a La Prostituta, que elige al segundo. Tras darle un buen susto al librero, los tres se dedican a leer las historias de terror que conforman la película.
Cejas negras, entradas pronunciadas y cabello oscuro cayendo en punta sobre la frente son las características más notables de este diablo risueño y aficionado a la lectura que además suelta vapor por la boca y lleva la cola doblada.  



12) Conrad Veidt como Satanás en Satanás 
(Satanas, Friedrich Wilhelm Murnau, 1920, Alemania).
Después de interpretar a La Muerte para Oswald, el gran Conrad Veidt interpretó al diablo para Murnau. Lamentablemente la película se considera perdida y los datos conservados son contradictorios. Se sabe que estaba conformada por tres historias independientes ambientadas respectivamente en el antiguo Egipto, la Roma de los Borgia y el mundo contemporáneo. En todas aparecía un personaje secundario que en realidad era el demonio intentando destruir a los protagonistas. Las pocas imágenes existentes de este diablo disfrazado de hombre muestran a un joven guapo y anguloso que no provoca exactamente miedo. 
Revisen los arcones de su sótano y el granero del bisabuelo, nunca se sabe donde podría aparecer una película dada por perdida.



11) Carl Schenstrøm como el diablo en Hacia la luz 
(Mod lyset, Holger-Madsen, 1919, Dinamarca).
La hermosa, egoísta y superficial aristócrata Ysabel (Asta Nielsen) encuentra la fe y el amor gracias al predicador Elias Renato (Alf Blütecher). Antes de convertirse Ysabel intenta seducir a Elias con su belleza y fortuna, mas él vence la tentación recordando cómo Jesús resistió a Satanás en el desierto. 
La tentación de Jesús se escenifica con un diablo bastante parecido a Mefisto, el demonio más famoso del folklore alemán. Es flaco, tiene la nariz y las orejas puntiagudas, pequeños cuernos, y va envuelto en una enorme capa oscura que el viento agita con dramatismo exhibiendo sus piernas desnudas. La breve escena está fotografiada y encuadrada con gran belleza y poesía. Interesante película sobre fe y redención.



10) Conrad Veidt como el diablo en Kurfürstendamm 
(Richard Oswald, 1920, Alemania).
Otro diablo de Veidt que sólo ha sobrevivido en fotografías. Por lo que se conoce de la trama la película pudo haber sido una comedia: El diablo abandona el infierno y se instala en una pensión de Kurfürstendamm (una popular calle berlinesa), lugar de donde parecen venir la mayoría de los condenados. Allí traba conocimiento con tres chicas interpretadas por Asta Nielsen; luego se convierte en empresario cinematográfico y actor. En un recorrido por los bajos fondos el diablo es asaltado en un callejón, situación que lo convence de regresar al infierno, un sitio mucho mejor.
Esta vez el diablo tuvo cuernos, cola y entradas profundas, pero también adquirió una agradable apariencia humana. El elenco incluía a Erna Morena, Rosa Valetti y Theodor Loos. 
A escarbar el suelo del viejo molino, quizás aparezca una lata con una copia de Kurfürstendamm.  



09) Buster Keaton como Sin Amigos en Go west 
(Buster Keaton, 1925, Estados Unidos).
Este es un diablo muy circunstancial. Sin Amigos, un solitario vaquero al servicio de un ganadero, necesita reunir las vacas de su patrón que están causando estragos en las calles de Los Ángeles. Buscando una forma de atraerlas no se le ocurre mejor idea que disfrazarse de diablo rojo y hacer que lo sigan. Acaba provocando una estampida que deviene en caos al llegar la policía y los bomberos. La vaca Ojos Castaños, única amiga de Sin Amigos, acude al rescate y el vaquero guía la manada montado sobre su lomo.
La secuencia es divertidísima y está llena de grandes momentos: Un policía intenta detener a Sin Amigos cogiéndolo por  la cola del disfraz; un borracho se para a dirigir el tránsito; un ricachón recibe un baño inesperado en su automóvil… Aunque el diablo es sólo una solución desesperada, su aparición no es fácil de olvidar. Además, ejemplifica muy bien el curioso surrealismo de Keaton: ¿Quién más que él incluiría un gran chiste sobre el color rojo en una película en blanco y negro? Mi favorita del gran cómico.



08) John Gottowt como Scapinelli en El estudiante de Praga 
(Der student von Prag, Stellan Rye, 1913, Alemania).
Bajo la forma del prestamista Scapinelli, el diablo compra al estudiante Balduin (Paul Wegener) el reflejo de su figura en el espejo. A partir de ahí el reflejo sigue a Balduin por toda Praga, volviendo su vida insoportable.
Scapinelli es un diablo inusual. Tiene nombre italiano pero visualmente parece un tortuoso estereotipo de usurero judío de mediana edad. En la presentación de personajes lleva un cuervo sobre el hombro, ave de profundas connotaciones oscuras, evidenciando que no es quien aparenta. Después, cuando saca el reflejo del interior del espejo, no queda ninguna duda, ¿qué hombre podría hacer eso? Al final, muerto Balduin, Scapinelli se burla de él de un modo simplemente estremecedor. Un diablo perverso y ambiguo para una película totalmente imprescindible.



07) Benjamin Christensen como el diablo en Haxan, la brujería a través de los tiempos 
(Häxan, Benjamin Christensen, 1922, Dinamarca y Suecia).
Impresionante y didáctico documental acerca de la brujería, con un complejo y magnífico despliegue técnico para las recreaciones de aquelarres, torturas y juicios a supuestas brujas. El director se reserva el papel del diablo, que contiene todas las características clásicas del mito cristiano popular: Cuernos, cola, vientre abultado, garras, lascivia… Es un demonio aterrador que alcanza altas cuotas de molestia y desagrado, a la vez que ejemplifica la oscuridad, maldad e ignorancia del propio ser humano. Película obligada para todo cinéfilo.



06) Werner Krauss como Scapinelli en El estudiante de Praga 
(Der student von Prag, 1926, Henrik Galeen, Alemania).
El primer remake de la magnífica película de Stellan Rye brilla con luz propia gracias a su elenco y dirección. Conrad Veidt toma el papel del pobre estudiante Balduin y Werner Krauss el del falso prestamista Scapinelli que lo engaña para quedarse con el reflejo de su imagen. Krauss da a su personaje unas características siniestras incluso más marcadas que en la versión de 1913. Su risa grotesca y los poderes sobrenaturales con que provoca el accidente de la sosa condesa Margit (Ágnes Esterhazy) y hace aparecer una montaña de dinero, sorprenden y asustan por igual. Hermosa película que cierra simbólicamente el cine expresionista. 



05) Aleksandr Chabrov como Satanás en Satanás triunfante 
(Satana likuyushchiy, Yakov Protazanov, 1917, Rusia).
Fingiendo ser un viajero cojo, Satanás pide hospedaje en casa del estricto, lúgubre y represor pastor Talnoks (Ivan Mozzhukhin), quien vive en compañía de su cuñada Esfir (Nathalie Lissenko) y del marido de esta, Pavel (Pavel Pavlov). Satanás tienta a Talnoks y Esfir con música y frases equívocas hasta hacerlos caer en un adulterio que tendrá como consecuencia un apuesto y dulce hijo, Sandro (Ivan Mozzhukhin), pero también muerte y dolor.
Sin necesidad de cuernos ni peinado mefistofélico, el diablo ruso consigue alarmar con sus dotes musicales y una sonrisa insinuante y burlona que a ratos logra aterrar. Película interesante y muy bien actuada.



04) Helge Nissen como Satán en Páginas del libro de Satán 
(Blade af satans bog, Carl Theodor Dreyer, 1921, Dinamarca).
Por orden divina Satán debe tentar gente a lo largo de la historia. Si logra derribar a alguien su condena eterna será aumentada, si no lo consigue la condena se reducirá. Se muestran cuatro formas humanas adoptadas por Satán para engañar a potenciales víctimas. Primero la de un fariseo para tentar a Judas; luego la de un inquisidor para engañar a un monje; después la de un jacobino para derribar a los aristócratas durante la Revolución Francesa; por último toma la apariencia de un monje ruso para intentar perder a una joven soldado del ejército blanco.
Satán se esfuerza en cumplir su trabajo, pero al conseguir la caída de sus víctimas experimenta remordimientos y pesar, lamentando haber triunfado. Es un Satán que anhela la redención y la gracia divina, cada vez más lejanas para él. Sobresaliente película de uno de los maestros indiscutidos del séptimo arte.



03) Ugo Bazzini como Mefisto en Rapsodia satánica 
(Rapsodia satanica, Nino Oxilia, 1917, Italia).
Mefisto concede la juventud a la anciana condesa Alba (Lyda Borelli) a condición de que nunca se enamore. Ella, digna representante de la diva del cine italiano, no puede evitar caer perdida, atormentada y desesperadamente enamorada del joven Tristano (Andrea Habay).
El diablo alemán se da un paseo por Italia casi sin cambiar su imagen característica: Cejas rectas, nariz ganchuda y un manto de un precioso rojo oscuro cortesía del poético entintado. También posee algo de picardía y una crueldad tortuosa rematada cuando engaña a la condesa con la romántica imagen de un jinete al que ella confunde con su amado Tristano. Alba acude a su encuentro y Mefisto le arrebata su segunda juventud, como sin duda siempre pretendió. La obra maestra de las películas de divas.



02) Emil Jannings como Mephisto en Fausto 
(Faust, Friedrich Wilhelm Murnau, 1926, Alemania).
Este fue mi diablo silente favorito hasta que conocí al que ocupa el primer puesto. Jannings da la imagen e interpretación definitivas para Mefisto, el diablo que intenta perder al doctor Fausto (Gosta Ekman): Peinado en punta sobre la frente, cejas rectas, gorro con una larga pluma y un manto de seda oscura; cinismo, canalladas y amargura. 
Cómica, elegante y horrible a la vez, la mejor versión de Mefisto es un icono popular referenciado, imitado, plagiado y homenajeado pero nunca superado, que hace olvidar el verdadero aspecto de este diablo: Una gigantesca criatura cornuda cubierta de plumas y pelo negro y provista de alas incluso más grandes. Un diablo sin rival en una película majestuosa.



01) Ivan Mozzhukhin como el diablo en La Nochebuena 
(Notch pered rozhdestvom, Wladislaw Starewicz, 1913, Rusia).
Durante la noche anterior a la Navidad, un diablo coquetea con una bruja (Lidiya Tridenskaya) y causa algunos problemas menores en una aldea ucraniana antes de recibir su merecido a manos del herrero local (Petr Lopukhin).
Algunos años antes de ser tentado dos veces por el maligno en Satanás triunfante, Ivan Mozzhukhin dio vida al diablo más feo, alocado y simpático del cine silente. Un diablo con cara de cerdo y cuerpo lanudo y cochambroso que se divierte haciendo morisquetas, robando la Luna, dando saltos y giros, y provocando una tormenta de nieve por el solo placer de molestar. 
Uno de los primeros grandes trabajos de Mozzhukhin, sin él y sus traviesas diabluras la película carecería de interés. Definitivamente mi diablo favorito de todo el cine mudo.



Mención honorífica (o diablo 14 para los supersticiosos del número 13).

Einar Rød como Söfren en La viuda del párroco
(Prästänkan, Carl Theodor Dreyer, 1920, Dinamarca).
Este diablo emparenta con el de Buster Keaton en Go west al tratarse sólo de una jugarreta. Un joven párroco se ve obligado a casarse con la anciana viuda de su predecesor. Intentando hacerla huir de la casa trata de asustarla disfrazándose de diablo, pero la esposa (Hildur Carlberg) descubre fácilmente la treta: El ridículo disfraz del párroco parece cualquier cosa extraña y grotesca menos un diablo, y no ayuda que se dejara puestos sus propios calcetines. 
Hermosa comedia dramática del maestro danés.

 
Esta fue una selección de diablos de todos los gustos, estilos y nacionalidades. Algunos los conocí hace ya varios años, otros más recientemente. Espero ir conociendo muchos más y asustarme con ellos. 


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Este artículo forma parte del especial temático
¡Feliz Halloween 2022!




30/09/2022

10 películas perdidas que amaría ver

Ayer Estados Unidos conmemoró el Día del Cine Mudo. Y como tal día no existe en el resto del mundo, decidí unirme a la celebración creando una lista de películas silentes perdidas que me gustaría ver.
Suele afirmarse que el 90 % del cine mudo se ha perdido por diversas razones: Descuido (las películas de nitrato se pudren y son inflamables), intencionalidad (con la llegada del sonoro muchos estudios se deshicieron de sus películas silentes) o error (se destruyeron originales al tomárseles por copias). Parece una pérdida enorme y por lo mismo existe un sector de aficionados al cine silente que saltaría de una montaña si eso lograra la aparición de determinado filme.


Las películas perdidas (o desaparecidas) más anheladas parecen ser: 
-London after midnight (Tod Browning, 1927), una historia de supuestas casas embrujadas protagonizada por Lon Chaney.
-Los cuatro diablos (F.W. Murnau, 1928), historia de amores en el mundo circense.
-Cleopatra (J. Gordon Edwards, 1917), una suntuosa producción a mayor gloria de la vampiresa Theda Bara.
-La cabeza de Jano (F.W. Murnau, 1920), versión libre de El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde con el extraordinario Conrad Veidt en el doble rol.
-La divina (Victor Sjöström, 1928), drama amoroso en tiempos de guerra estelarizado por Greta Garbo.
Estaría feliz de ver estas películas, especialmente La cabeza de Jano, uno de los cuatro trabajos perdidos de la dupla Murnau-Veidt; siempre es un gusto ver a Conrad Veidt en una película silente. También La divina, que tiene como coprotagonista a mi querido Lars Hanson (Greta Garbo me es indiferente). Sin embargo ninguna de estas películas perdidas-desaparecidas está en mi lista de más anheladas. De hecho, hasta recientemente no tuve una lista de películas perdidas que ansiara ver. Todavía no he tenido oportunidad de visualizar muchas de las silentes disponibles que me interesan, así que me obsesiona más lo posible que lo imposible. Sin embargo, luego de leer aquí y allá acerca del asunto decidí hacer mi lista. Tengo que confesar que no hay mucho que me entusiasme a un nivel superior. Insisto: Existen muchas películas perdidas que estaría encantada de ver si aparecieran, mas no es un tema que me quite el sueño.

Imagen promocional de Cleopatra.

A futuro mi interés puede cambiar, pero por ahora, de menos a más, estas son las 10 películas silentes perdidas o desaparecidas que amaría ver:

10) Londres 
(London, Herbert Wilcox, 1926, Inglaterra).
Historia de Mavis Hogan (Dorothy Gish), una inocente huérfana londinense asediada por un chino malvado (Gibb McLaughlin) y amada por un pintor (Adelqui Migliar). Tras escapar de su miserable hogar en Limehouse, Mavis es protegida por una dama que la introduce en la alta sociedad. La joven se adapta rapidamente a una vida acomodada, pero una desilución amorosa la obliga a regresar a Limehouse.
Las películas ambientadas en Limehouse fueron un subgénero propio durante la era silente. Solían desarrollarse en lo que entonces era el barrio chino de Londres, lugar percibido como peligroso, inmoral y completamente extraño al resto de la capital. Las protagonistas eran bellas e inocentes muchachas inglesas perseguidas por tipos sombríos y malintencionados. Siento curiosidad por ver a Dorothy en una de estas historias, y además acompañada de Adelqui Migliar, el único actor chileno que desarrolló una carrera internacional durante el cine silente. 



9) Una hoja en la tormenta… pero el destino se la llevó
(Ein blatt im sturm… doch das schicksal hat es verweht, ¿Fern Andra?, 1917, Alemania).
Melodrama protagonizado, escrito y probablemente dirigido por Fern Andra, una de las actrices más populares del cine alemán de los años 10. La trama la presenta como Fern, novia del mediocre y enfermo pintor Alfred (Alfred Abel), al que engaña diciéndole que obtuvo el dinero para su tratamiento médico vendiendo sus cuadros. Ya recuperado, Alfred descubre la verdad y actúa de la peor manera ante aquella mentira destinada a levantar su espíritu: Abandona a Fern y se compromete con otra. Decepcionada de los hombres, Fern se entrega a varias aventuras amorosas sin sentido y hasta llega a comprometerse con el hermano de su rival. El final debió ser bastante desdichado.
El melodrama amoroso no  es mi tipo de película pero esta obtuvo mi atención por su protagonista, su poético título y la belleza de sus imágenes que sobrevivieron en tarjetas postales de la época.



8) La dama de las camelias
(Damen med kameliorna, Olof Molander, 1925, Suecia).
Versión sueca de la célebre novela de Dumas hijo. Relata los amores entre Margarita (Tora Teje), una "mantenida" de lujo, y Armand (Uno henning), el joven ocioso que intenta idealizarla. Sí, la historia no es agradable, pero el cine siempre ha pasado de largo sobre sus aspectos más molestos para convertirla en una hermosa y trágica historia de amor. El cine sueco está entre mis favoritos de la era silente y Uno Henning ocupa un lugar destacado en mi lista de galanes de la época, así que amaría verlo en ropas del siglo XIX.
NOTA: Ignoro si esta película realmente se considera perdida. Busqué información sobre ella en diversas páginas y lo único que encontré fueron fotografías promocionales, así que la doy por perdida.



7) Drakula
(Drakula halála, Károly Lajthay, 1921, Hungría y Austria).
Primera película sobre el vampiro Drácula, aunque la historia no adapta la novela de Bram Stoker, sólo toma el nombre de su personaje. 
La joven costurera Mary Land (Lena Myl) visita a su padre que está internado en un manicomio próximo a Viena. Allí conoce a un paciente (Paul Askonas) que asegura ser el conde Drakula (transcripción húngara de Drácula). El hombre es delgado y pálido, tiene orejas puntiagudas, colmillos afilados y garras. Mary comienza a tener visiones con él y pronto es incapaz de discernir entre fantasía y realidad. Ya fuera del asilo, Mary se casa con su novio (Dezső Kertesz) pero las visiones persisten.
La historia no parece muy interesante, pero siendo la primera película de un personaje literario que en el cine ha crecido, evolucionado, degenerado y mutado, merece un lugar entre los filmes perdidos cuya búsqueda debiera ser imprescindible.



6) La falsa Asta Nielsen
(Die falsche Asta Nielsen, Urban Gad, 1915, Alemania).
La gran Asta Nielsen en dos papeles muy diferentes; por un lado es una joven que aprovecha su gran parecido con la actriz para entrar en el mundo del cine, y por el otro es ella misma, la siempre encantadora Asta Nielsen. Se trata de una comedia de equivocaciones donde Asta hace gala de su talento para la farsa. Ella sabe actuar pero su doble no, lo que provoca varios enredos y problemas.
Muchas películas de Asta se encuentran desaparecidas, pero esta me atrae de manera particular por la curiosidad de verla interpretando una versión de sí misma. En 1914 hizo algo similar en La banda de Zapata (Urban Gad), aunque sin profundizar en su condición de estrella cinematográfica como sucede acá.



5) Dolken
(Mauritz Stiller, 1915, Suecia).
El debut cinematográfico de Lars Hanson. Parece ser un drama de chantaje sexual donde Lars interpreta… ignoro a quien, pero ciertamente no al chantajista, así que no me asusto. Se conservan algunas fotografías promocionales que muestran a Lars con los ojos muy maquillados y el cabello oscuro y rizado, pero no explican mucho y eso me desconcierta. La película significó el comienzo de la exitosa colaboración entre Lars y el director Mauritz Stiller y el inicio una carrera excepcional que todavía necesita una justa revalorización.



4) Nocturno de amor
(Nocturno der liebe, Carl Boese, 1919, Alemania).
Una revisión de la vida de Frédéric Chopin con mi amado Conrad Veidt interpretando al afamado compositor romántico. Chopin, romanticismo y un muy joven Conrad Veidt en el rol de un gran músico, ¿qué más podría desear? Que al menos existieran algunas reseñas y fotos de la película para atenuar un poco el ansia de verla. No hay absolutamente ninguna, lo que me ha llevado incluso a sospechar que la película nunca existió. Espero estar equivocada.



3) kurfürstendamm
(Richard Oswald, 1920, Alemania).
Posible comedia "satánica" protagonizada por el expresivo y guapo Conrad Veidt. No existen fuentes que detallen bien la historia, pero parece ser algo así: Aburrido del infierno, el diablo (Conrad Veidt) decide trasladarse a la popular calle berlinesa Kurfürstendamm, lugar de donde proceden muchos de sus clientes. Su abuela le regala una prensa para falsificar billetes y el diablo se instala en la pensión Elvira. Allí conoce a todo tipo de gente, incluidas la descarada Lissy, la cocinera Marie y una joven mestiza, las tres interpretadas por la sorprendente Asta Nielsen. El diablo vive muchas experiencias humanas e incluso produce una película en la que participa personificándose a sí mismo, pero luego de ser golpeado y robado en un callejón decide que los bajos fondos de Kurfürstendamm son demasiado terribles para él y regresa a su amado infierno junto a su abuela.
La historia parece delirante y las escasas imágenes conservadas fascinan. Conrad de diablo con cola y cuernos, y Asta en tres roles… ¡Necesito una copia de esto ya!



2) Hacia Oriente
(Till österland, Gustaf Molander, 1926, Suecia).
Esta es la última película de la tetralogía Jerusalén, adaptación de la novela homónima de Selma Lagerlöf que narra la historia de los Ingmar y su lucha por conservar la granja y prestigio familiar mientras algunos emigran a Tierra Santa. 
Filmada parcialmente en la auténtica Jerusalén, es la única de la saga que se considera perdida y la segunda protagonizada por el gran actor y galán sueco Lars Hanson, a quien simplemente amo. Se conserva aproximadamente media hora de película, pero es insuficiente para conformar a cualquiera que haya visto las anteriores, en especial la tercera (mi favorita), que termina con un intrigante final abierto. Para colmo existen muchas espléndidas fotos promocionales y de producción que sólo aumentan el apetito del espectador, incluyendo algunas de Ingmar Ingmarson (Lars Hanson) convertido en un peregrino ciego.


   
1) Homúnculo
(Homunculus, Otto Rippert, 1916, Alemania).
Oscura historia sobre un hombre sin alma creado en un laboratorio de magia y ciencia y su horrible destino como cruel dictador. 
Este serial alemán protagonizado por el astro danés Olaf Fønss es una de las películas perdidas más enigmáticas y buscadas del cine germano. Quizá precisamente por no haber sobrevivido más que en fragmentos muy definidos que hacen imaginar demasiado sobre lo que falta. Está el inicio, parte del centro y también la escena de desenlace. Unidos, estos fragmentos son maravillosos; la historia parece transcurrir en un universo paralelo donde todos saben de Homúnculo y temen su presencia, pero los hombres son incapaces de enfrentarlo y las mujeres se enamoran de él. Realmente quisiera ver completo este serial. Desde El Golem (1920) a Alraune (1928), pasando por Metrópolis (1927), nadie cuenta historias sobre malignos seres artificiales en la forma oscura que lo hacen los alemanes. Además su diseño es muy llamativo para cualquiera que, como yo, ame el vestuario de los grandes villanos masculinos de principios del siglo XX. Las imágenes de Olaf Fønss perfilado contra el cielo con capa y sombrero son demasiado irresistibles, así que la recuperación de Homúnculo sería para mí un sueño realizado.
NOTA: Fuentes interesadas en la recuperación de películas perdidas afirman que Homúnculo existe pero los dueños de sus diversas partes no se han puesto de acuerdo sobre como efectuar la unión y restauración del material. Esta afirmación lleva algunos años circulando por Internet pero no ha sido confirmada ni desmentida por ninguno de los supuestos poseedores de fragmentos del mítico filme. Seguiré esperando.

¡La cinematografía y entintado son bellísimos!