29/05/2026

Sinfonías urbanas modernas

A inicios del siglo XX las ciudades entraron en un acelerado e incontenible proceso de crecimiento como resultado natural de la industrialización y el aumento demográfico. Llegó así el tiempo del paisaje urbano, que reemplazó al campo como hábitat natural del hombre. 
El arte diseñó la sensibilidad de la era de la ciudad. Primero con la pintura y la literatura, después con el cine. A partir de 1926 la ciudad se tomó la pantalla. 
Las llamadas sinfonías urbanas o sinfonías de ciudades tuvieron su gran momento a finales de la época silente. Eran, en su mayoría, películas cortas y sin intertítulos que intentaban traducir la ciudad y su diario frenesí vital en poesía visual: Comercio establecido y ambulante, muchedumbres abarrotando las aceras, tránsito vehicular continuo, fábricas, monumentos, restaurantes abiertos las 24 horas, letreros luminosos, salones de baile, puentes, iluminación eléctrica, vitrinas, obreros y señores... Todas las caras urbanas unidas en una sinfonía visual centrada en celebrar la majestad de las ciudades a través de su cotidianidad.  
Las obras más destacadas son los largometrajes Berlín, sinfonía de una gran ciudad (Walter Ruttmann, 1927) y El hombre de la cámara (Dziga Vertov, 1929) y los cortos Montparnasse (Eugène Deslaw, 1929), A propósito de Niza (Jean Vigo, 1930) y Lluvia (Joris Ivens, 1929).
El formato original de sinfonía urbana se mantuvo intacto hasta 1934, luego practicamente desapareció. Regresó en la década de 1950 como pieza extra del nuevo cine experimental americano. Redescubierto, pasó por varios cambios radicales (color, efectos sonoros, manipulación artística de la imagen) hasta encontrar su lugar en el cine mudo moderno.

Estas son 12 sinfonías urbanas muy diferentes. Algunas me fue trabajoso decidirme a clasificarlas como tales debido a sus divergencias con el formato clásico. Al final, acepté que todo cambia. 


Una mañana en el Bronx
Título original: A Bronx Morning
Dirección: Jay Leyda
País: Estados Unidos
Año: 1931
Color: Blanco y negro
Duración: 13 minutos


Vivimos en Praga
Título original: Zijeme v Praze
Dirección: Otakar Vávra
País: Checoslovaquia
Año: 1934
Color: Blanco y negro
Duración: 13 minutos


Halsted Street
Dirección: Conrad Friberg
País: Estados Unidos
Año: 1934
Color: Blanco y negro
Duración: 15 minutos
 
 
En la calle
Título original: In The Street
Dirección: Helen Levitt, Janice Loeb y James Agee
País: Estados Unidos
Año: 1948
Color: Blanco y negro
Duración: 16 minutos


El expreso del amanecer
Título original: Daybreak Express
Dirección: D.A. Pennebaker
País: Estados Unidos
Año: 1953
Color: Color
Duración: 5 minutos


Wonder Ring
Diirección: Stan Brakhage
País: Estados Unidos
Año: 1955
Color: Color
Duración: 6 minutos


Bridges-Go-Round
Dirección: Shirley Clarke
País: Estados Unidos
Año: 1958
Color: Color
Duración: 8 minutos


Go! Go! Go!
Dirección: Marie Menken
País: Estados Unidos
Año: 1964
Color: Color
Duración: 12 minutos
 
 
Market Street
Dirección: Tomonari Nishikawa
País: Japón y Estados Unidos
Año: 2005
Color: Blanco y negro
Duración: 6 minutos


Tokyo Ebisu
Dirección: Tomonari Nishikawa
País: Japón
Año: 2010
Color: Color
Duración: 5 minutos


A todos aquellos
Título original: To All Those
Dirección: Josh Weissbach
País: Estados Unidos
Año: 2019
Color: Color
Duración: 7 minutos


La belleza de Palermo
Título original: Beauty of Palermo
Dirección: Franco Consales
País: Italia
Año: 2020
Color: Entintado
Duración: 2 minutos


Conclusión total: Esta es la última entrada del especial. Para realizarlo tuve que ver una cantidad considerable de películas silentes muy distintas: Animadas y de acción real, narrativas y experimentales, largas y cortas. Aprendí mucho en el viaje, principalmente sobre la animación soviética y el cine experimental. Descubrí cineastas, artistas y formas nuevas de hacer películas. 


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Este artículo forma parte del especial temático


 
 

22/05/2026

Películas silentes modernas

Cuando la gente pregunta por películas mudas "modernas", lo que en verdad busca son filmes actuales que remeden las formas de la cinematografía silente original en su variante más notoria. A saber: Largometrajes narrativos en blanco y negro con música de piano como única banda sonora e intertítulos explicativos; películas similares a Nosferatu, El séptimo cielo o La quimera del oro.
Pero la gente olvida —o más bien ignora— que ese tipo de filmes no representa a la totalidad del cine mudo. Pocos parecen saber que...
  • En la época silente los largometrajes compartían pantalla en equilibrio con los corto (1 a 30 minutos) y mediometrajes (31 a 60 minutos).
  • Existía el llamado "cine vanguardista", que englobaba una serie de corrientes artísticas creadoras de filmes no narrativos presentados como "cine puro" o "cine absoluto". Las sinfonías urbanas fueron su creación más accesible, aunque las películas  más reconocidas son El ballet mecánico (1924), Entreacto (1924), El clerigo y la caracola (1928) y Un perro andaluz (1929).
  • El 80% de las películas exhibía alguna forma de coloración, fuera por aplicación manual detallada o por inmersión de la cinta en pintura. 
  • Las películas filmadas con intención artística poseían su propia partitura musical aunque con los años muchas se perdieron o extraviaron.
  • En Europa se produjeron películas sin ningún intertítulo explicativo; las más conocidas son las alemanas Escalera de servicio (1921), El último (1924) y Sombras (1923), y la francesa Ménilmontant (1926).
Cuatro ejemplos de películas mudas coloreadas.
 
Para sobrevivir en la era sonora, el cine mudo tuvo que mutar. En las entradas anteriores vimos dos de sus variantes: La animación silente y el videoclip. No son las únicas. Las películas sonoras sin diálogos (de acción real y animadas) y los filmes experimentales son otra forma del llamado cine mudo moderno. Teniendo esto presente, comprendemos que existen más películas mudas de lo que se presupone. El cine experimental de Maya Deren y Takashi Ito, la Trilogía Qatsi y los cortos de terror de Dylan Clark son tan cine mudo actual como las más convencionales La antena (2007) y El artista (2011).

Maya Deren, destacada realizadora de cine experimental;
utilizó la imagen como narrativa surrealista y psicológica.
 
 
A continuación, algunas películas destacadas. Serán enlistadas de manera cronológica y divididas en 4 grupos:
  • Cine mudo moderno convencional: Películas de largometraje que imitan las formas y estética del cine mudo clásico.
  • Cine moderno convencional sin diálogos: Películas de cualquier duración que conservan todas las características del cine actual excepto los diálogos.
  • Cine de vanguardia: Cortometrajes experimentales y surrealista.
  • Cine documental experimental: Medios y largometrajes documentales sin narrador ni diálogos. 
 
Cine mudo moderno convencional
Existe un puñado de películas que imitan de forma admirable al cine mudo más comercial. Algunas han alcanzado un éxito enorme entre el público no especializado, lo que siempre es una alegría para nuestra pequeña gran comunidad silente, aunque sabemos que la popularidad no garantiza la calidad de ningún filme.
Curiosamente, en lo que va del siglo XXI se han producido más películas mudas convencionales que en todo el período comprendido entre los años 1940 y 2000. El siglo XXI, con su obsesión por lo visual, no podía más que abrazar esta forma de arte/entretención. Además, las múltiples y excelentes restauraciones de películas mudas, y la fácil accesibilidad a ellas, han despertado un nuevo interés en este tipo de cine.
  
La última locura
(Silent Movie, Mel Brooks, Estados Unidos, 1976)
Un director caído en desgracia por el alcoholismo planea su gran regreso filmando una película muda llena de estrellas. El líder de la malvada empresa Engulf & Devour, sabiendo que será un éxito, intenta sabotear el proyecto con todo tipo de artimañas, incluyendo enviar a una seductora.
Filme cómico de relativo éxito, destaca por la aparición de las estrellas Burt Reynolds, James Caan, Liza Minnelli, Anne Bancroft y Paul Newman, que se parodian a sí mismos, y por su involuntaria petición de regreso al cine clásico.
Y sí, es una película a color, lo que no es nada convencional, pero eso queda como un detalle menor.

Juha
(Aki Kaurismäki, Finlandia, 1999)
Un hombre de ciudad seduce a una joven esposa campesina y la convence de huir con él. Después la esclaviza en un burdel pero ella logra escapar e intenta volver a casa.
La historia, bastante tópica, se basa en la novela homónima de Juhani Aho que ya había sido adaptada al cine mudo en 1921 como Johan, una de las obras maestras de Mauritz Stiller. Esta nueva versión silente no pasa de una bien filmada curiosidad en un hermoso blanco y negro. Los actores no dan la talla; todos parecen mayores de 40, lo que vuelve absurdo el argumento de la ingenua jovencita casada con un viejo y seducida por un galancete de ciudad. 
El último verdadero largometraje mudo del siglo XX. 

La llamada de Cthullhu
(The Call of Cthulhu, Andrew Leman, Estados Unidos, 2005)
Adaptación de uno de los relatos más destacados de H.P. Lovecraft. Aunque los realizadores, miembros de la fundación H.P. Lovecraft Historical Societ, no disponían de mucho presupuesto, y esto se nota en los efectos y decorados, consiguieron recrear con bastante acierto y respeto el oscuro y grimoso universo lovecraftiano. Ahí están las ciudades colosales, los ídolos aberrantes, los cultos extraños, el dios-demonio marino, el canto místico en una lengua perdida...
Producir el filme como una cinta muda no fue una excentricidad. La fundación decidió realizarla así para imaginar cómo hubiera sido una película basada en un relato de Lovecraft de haberse llevado a la pantalla en la época de su publicación original (en el caso presente, 1928). The Call of Cthulhu lo consigue. Imita bien un tipo de cine mudo de bajo presupuesto pero alto en ideas e ingenio, entregando de paso la adaptación más fiel de una obra de Lovecraft. Imprescindible.

La antena
(Esteban Sapir, Argentina, 2007)
Los habitantes de una ciudad anónima y nevada pierden sus voces, y un potentado televisivo, el Sr. TV (Alejandro Urdapilleta), monopoliza todos los productos comerciales. El Sr. TV. bombardea a la gente con mensajes subliminales y secuestra a La Voz (Florencia Raggi), una enigmática mujer que conserva el habla. Un reparador de televisores (Rafael Ferro) y su familia acuden al rescate.
Con referencias que van desde Metrópolis a Un perro andaluz, pasando por El viaje a la Luna, el serial policial, las películas de Tim Burton y el comic, La antena se presenta como un imaginativo y casi surrealista homenaje al cine mudo que sin embargo no acaba de funcionar. Tras los primeros diez minutos el ritmo y la historia decaen notablemente y ni la acertada música, ni el original uso de los títulos de diálogos consiguen hacerles repuntar.
Para ver al menos una vez; no recomendaría un segundo visionado.

El artista
(The Artist, Michel Hazanavicius, Francia y Bélgica, 2011)
George Valentin (Jean Dujardin) es una gran estrella del cine silente cuyo éxito comienza a declinar con la llegada del sonoro. Al mismo tiempo, la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo), antigua extra en películas de Valentin, se convierte en una estrella de las talkies. 
Exquisito y sencillo divertimento arropado de gran filme, El artista es un hermoso, cálido y alegre canto al cine mudo de Hollywood. No es la mejor película muda de la era sonora, la historia ni siquiera es original, pero está hecha con amor, respeto y admiración a un tipo de cine que nunca volverá. Imprescindible.

Blancanieves
(Pablo Berger, España, 2012)
Tras años de abusos, la joven Carmen (Macarena García) huye de su cruel y arrogante madrastra (Maribel Verdú) y se une a un grupo de enanos cirqueros. La malvadísima madrastra, celosa de la fama de Carmen, decide eliminarla.
Adaptación libre de la clásica historia de Blancanieves ambientada en la España de 1920. La hermosa fotografía y el magnífico montaje la hacen visualmente bellísima; y aunque entre toros, panderetas, mantillas, cortijos y flamenco Blancanieves se vuelve algo extensa y pesada, la historia nunca declina.

Regreso a Babilonia
(Return to Babylon, Alex Monty Canawati, Estados Unidos, 2013)
La vida y muerte de los astros del cine mudo narrada en formato de cine mudo. Un docu-reality curioso y a ratos un tanto vulgar que sin embargo destaca por su intento de acercar a las estrellas del cine mudo al público moderno. Se aprecia que al mencionar los escándalos no se apresure a dar por hecho todo rumor o acusación.


Cine moderno convencional sin diálogos
Tal como indica el título, se trata de películas a todos los efectos modernas, sólo que en ellas nadie habla. Contienen música, efectos sonoros y sonido ambiental pero ningún diálogo ni monólogo.

El espía
(The Thief, Russell Rouse, Estados Unidos, 1952)
Durante la guerra fría, el físico nuclear Allan Fields (Ray Milland) entra en el peligroso juego del espionaje. Cuando uno de sus contactos muere atropellado llevando una lata de microfilmes, el FBI comienza a investigar a los científicos de la Comisión de Energía Atómica para encontrar el origen de la filtración. Cercado, Fields decide huir.
Interesante película con una historia algo simple. Ray Milland, famoso por su voz, da una actuación poderosa, digna de un grande del cine mudo. Rita Gam, por el contrario, sobra como aprendiz de seductora. La iluminación de alto contraste y los hermosos escenarios urbanos de Washington DC y Nueva York remiten al cine negro de primera categoría, elevando la calidad del filme. Obra menor aunque muy recomendable.

El cuento de una silla
(A Chairy Tale, Norman McLaren y Claude Jutra, Canadá, 1957)
Un hombre (Jutra) intenta sentarse en una silla para leer pero esta lo rechaza y se aleja, iniciando una alocada y frenética persecusión. Cuando el hombre, cansado y molesto, se resigna a sentarse en el suelo, la silla retoma el curioso cortejo. 
Divertido cortometraje (10 minutos) musicalizado por Ravi Shankar. Las desavenencias de la inusual pareja formada por un hombre y una silla se desarrollan con bastante fluidez; la silla se mueve gracias al stop motion, aquí usado con maestría. El corto ganó varios premios internacionales, incluyendo el primer premio de cine experimental del Festival Internacional de Cine de Venecia.
Totalmente recomendable.

El gabinete del doctor Ramírez
(The Cabinet of Dr. Ramirez, Peter Sellars, Estados Unidos, 1991)
Tras lo que se presume una discusión teléfónica con su novia, un hombre sale a la calle con un amigo y compañero de trabajo. Allí son abordados por un par de extravagantes indigentes, uno de los cuales va con ellos a la oficina. El indigente asesina al amigo en la oficina y...
De acuerdo, aquí simplemente no pasa nada interesante: Eventos inconexos, reacciones insensatas, un risible intento de montaje "artístico"... Y el giro final para justificar el título —se supone que esta tontería es un remake de El gabinete del doctor Caligari— es penoso porque lo encajan de la nada y no conduce a nada.
La película no es cine convencional pero tampoco logra convertirse en experimental, quedando en un híbrido extravagante. No sólo está exenta de diálogos, también carece de efectos de sonido. Sólo para raritos.

Todo está perdido
(All Is Lost, J.C. Chandor, Estados Unidos, 2013)
Un anciano marinero (Robert Redford) despierta en mitad del Océano Índico luego de un accidente con un contenedor a la deriva. Primero en su pequeño yate y luego en un bote salvavidas, el solitario navegante enfrenta un desastre tras otro en su lucha por sobrevivir y ser rescatado.
La película contiene alrededor de 30 palabras y la mayoría aparecen al inicio. El marinero es el único personaje y Robert Redford lo interpreta de un modo imponente. La lucha del marinero contra la adversidad y los elementos recurriendo a sus conocimientos y experiencia, rompe el tópico de la víctima indefensa.  
Quizá Todo está perdido sea un poco larga, pero a cambio la tensión e interés no decaen en ningún momento, manteniendo al espectador absorto en el destino de este hombre. Recomendable.

La noche que yo nadé
(La nuit où j'ai nagé, Damien Manivel y Kohei Igarashi, Japón, 2017)
En una zona muy nevada de Japón, un niño de seis años, hijo de un pescadero al que apenas ve, se extravía en el camino de regreso a casa desde la escuela. El pequeño acaba en una ciudad desconocida y deambula por horas hasta que una fuerte tormenta de nieve le obliga a buscar refugio al interior de un vehículo particular.
La noche que yo nadé oscila entre el documental y el drama psicológico. El niño Takara Kogawa, auténtico hijo de pescadero y habitante de la nevada Aomori, reinterpreta su propia realidad cotidiana con una fuerza y valentía impresionantes en un actor sin experiencia. Su actuación es sutil y roza el minimalismo, proyectando su impresión de un mundo frío y solitario.
Kogawa mantiene el interés de un filme por demás lento y con un exceso de larguísimas escenas en las que nada parece ocurrir. Interesante.

Seagrass
(Dylan Clark, Estados Unidos, 2019)
Una joven solitaria que recoge basura en la playa va encontrando objetos que se vuelven cada vez más escalofriantes...
Cortometraje de terror de tres minutos, Seagrass es una película sin el menor desperdicio y uno de los mejores trabajos de Dylan Clark, quien se ha especializado en este formato de cine. Los giros finales de sus cortos rompen con los tópicos sobreusados, lo que le ha permitido conseguir un lugar destacado en el submundo del cortometraje de suspenso y terror. 


Cine de vanguardia o avant-garde
Cine experimental en todas sus variantes: Surrealista, impresionista, abstracto, figurativo y puro. 
Estas películas —que conforman todo un universo cinematográfico alternativo— no son producidas por grandes estudios, sino por artistas individuales o asociados en alguna compañía o grupo. Antes de la aparición de las plataformas virtuales de exhibición se difundían de manera limitada en universidades, museos o salas privadas. Hoy cuentan incluso con sus propios festivales y salas de exhibición.

 Redes en el atardecer
(Meshes of the Afternoon, Maya Deren, Estados Unidos, 1947, 14 minutos)
De vuelta a casa, una mujer (Deren) recoge una flor abandonada y deja caer la llave de la puerta de entrada. Cansada, se recuesta a dormir en un sillón pero su descanso es perturbado por sueños que incluyen una figura encapuchada y otras versiones de sí misma encontrándose en la misma casa...
Una flor, un cuchillo y una llave; una mujer que se multiplica y autoacecha; una pretensión de asesinato que oculta un suicidio; el mar como estación terminal... Maya Deren puebla su obra de imágenes oníricas y simbólicas (aunque la propia autora lo negara) que transmiten una atmósfera oscura, casi terrorífica, pero absolutamente fascinante.

Tríptico de la materia y la muerte
(Triptih o materiji i smrti, Zivojin Pavlovic, Yugoslavia, 1960, 8 minutos)
Una mujer vaga por un campo desolado hasta llegar a una aldea vacía. Llama sin respuesta a varias puertas de una casona y alguien que se asoma furtivamente la acuchilla en la espalda. La mujer se marcha y mucho después llega hasta los restos de un vagón de tren, donde una serie de imágenes surrealistas oscilan entre el simbolismo y el delirio de una moribunda. 
¿Cuál es el tríptico? Quizá la mujer misma: Materia, espíritu y, ya en la muerte, nada. El campo vacío, la aldea sin habitantes visibles y el viejo vagón son materia, pero en su abandono también son muerte. La mujer solitaria es vida y muerte, y los niños sin familia son promesas que tal vez no se cumplan. 
Confusa, extraña y arrebatadora por igual.

El sol y Richard Lippold
(The Sun and Richard Lippold, Leo Hurwitz, Estados Unidos, 1966, 29 minutos)
Inspirada en la escultura geométrica El Sol (construida con algo mas de 3 kilometros de alambre de oro), de Richard Lippold, esta película es una bella sinfonía del astro rey en sus muchas facetas: El sol cayendo sobre las flores, los alimentos y las aves; sobre la gente y las máquinas; el sol iluminando la playa y la ciudad; el sol adorado y representado por distintas culturas. 
La película está filmada con certera poesía; las imágenes son sencillas y a la vez elegantes y delicadas. Hay una introducción y un cierre narrados por el director mientras la cámara recorre la impresionante escultura de Lippold, mas no arruinan el hermoso conjunto.

Thunder
(Takashi Ito, Japón, 1982, 5 minutos)
La imagen de una mujer que se cubre y descubre la cara con las manos es proyectada en el interior de un edificio de oficinas vacío y oscuro. Un hilo de luz oscila y destella espasmódicamente, iluminando el conjunto en forma irreal.
Superficies de concreto, enormes espacios vacíos, fantasmas eléctricos agitándose sobre un rostro humano multiplicado en zonas de paso...
Thunder es un filme abstracto que remite al cine de ciencia ficción y a la idea occidental de Japón como país a la vanguardia de la tecnología futurista. No hubiera desentonado como videoclip de una canción synth-pop británica. 

 El corazón del mundo
(The Heart of the World, Guy Maddin, Canadá, 2000, 6 minutos)
Dos hermanos, un sepulturero y un actor, compiten por el amor de Anna, una científica estatal que acaba de descubrir el inminente fin del mundo. Mientras los hermanos se esfuerzan intentando deslumbrar a Anna con sus respectivas profesiones, ella es seducida por un capitalista. 
Impresionante cortometraje cuyo trepidante ritmo y montaje imita admirablemente al cine vanguardista soviético. De hecho, por su aspecto, textura y actuación, El corazón del mundo podría pasar por un filme de la época para un espectador no muy avezado. 
La película, que obtuvo varios premios, cabe en la categoría de Cine mudo moderno convencional, pero por su duración y estilo preferí incluirla acá abajo. ¡Hay que verla!


Cine documental experimental
Se trata basicamente de películas documentales desprovistas de narrador, entrevistas y conversaciones. Su montaje, poético y a ratos acelerado, hace de ellas una especie de "sinfonías del mundo" que se explican a sí mismas por su ritmo, color y música. 

Koyaanisqatsi
(Godfrey Reggio, Estados Unidos, 1982)
Considerada la fundadora del estilo, Koyaanisqatsi es un conjunto de imágenes comunes pero inolvidables pasadas por un filtro de experimentación y envueltas en los sones minimalista de Philip Glass. 
Las imágenes y la música pierden o ganan velocidad según qué muestren. De la serenidad de rocas, desiertos, nubes y bosques se pasa al trajín de centrales nucleares, autopistas, urbes sobreiluminadas, enjambres humanos, fábricas de alimentos, cohetes espaciales estallando, aviones en vuelo. La creación natural opuesta a la creación del Hombre; el trasiego incesante y cuasi maquinal, robótico, de todo lo Humano; la duda: ¿Vamos hacia alguna parte o la velocidad acelerada se ha convertido en nuestro paso común?
Una obra de arte imprescindible.

Kora
(Beau Kaelin, Estados Unidos, 2014)
Un viaje meditativo por China y el Tibet desde el Everet hasta Beijing. La película encadena las distintas escenas mediante elementos comunes en las imágenes: Fachadas de edificios, edificios de vidrio, limpiadores de ventanas de edificios, más edificios, edificios junto a un parque, hombres elevando cometas en el parque, hombres durmiendo en los bancos del parque, hombres paseando por el parque, chicos y chicas jugando en el parque, parejas bailando en el parque... Una ronda de imágenes sencillas pero vitales. 



Conclusión: El cine mudo continúa entregando obras dignas de ver. Adoptó las formas del cine sonoro, sus tipos de silencio, sus colores y sus metodos de actuación; tuvo que mutar para sobrevivir pero lo consiguió. Sigue vivo. 


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Este artículo forma parte del especial temático




15/05/2026

Videoclips: Silencios y música pop

¿El videoclip como descendiente o variante del cine mudo? Por supuesto, y acá les mostraré por qué. 
El videoclip o video musical comenzó como un producto publicitario destinado a alentar la venta de discos. Hoy se le considera el formato audiovisual más popular entre la juventud a nivel mundial y una forma de arte popular semejante al cine.
Sus orígenes se remontan hasta la obra del pintor y animador abstracto Oskar Wilhelm Fischinger, quien a finales de la década de 1920 realizó los famosos Estudios, dibujos animados abstractos en papel carbón sincronizados con canciones populares y música clásica. Los Estudios se exhibieron por toda Europa y parte de Estados Unidos y Japón.
Otro antecedente del videoclip es el Scopitone francés de los años 1960. Se trataba de una máquina tragamonedas similar a una rocola que proyectaba cortometrajes en color de las canciones. En Italia hubo un aparato similar denominado Cinebox y en Estados Unidos otro llamado Color-Sonics, pero ninguno sobrevivió a la década por múltiples fallas y el alto costo de su mantenimiento. 


La idea del videoclip quedó instaurada. Los años 70 lo desarrollaron y los 80 lo llevaron a su máxima expresión. En esta década el videoclip se transformó en pieza central del mercado musical, llegando a ser considerado imprescindible para la mayoría de cantantes y bandas populares. Michael Jackson, Depeche Mode, Madonna y Duran Duran debieron mucho de su éxito a sus atractivos videos. Estos se hicieron cada vez más elaborados, complejos y artísticos; de sencillas filmaciones de bandas tocando ante las cámaras se avanzó a auténticos cortometrajes musicalizados.
En los 80 también se definieron los distintos tipos de videoclip. Estos son los cuatro más usados: 
—Narrativo: Los más próximos al cine convencional. Narran una historia con inicio, desarrollo y desenlace. Usan guion y actores/modelos. Ejemplo: Wrong (Depeche Mode, 2008), dirigido por Patrick Daughters.
—Descriptivo o Interpretativo: Muestran al cantante o banda interpretando la canción en un escenario, estudio u otro lugar. Fue el tipo de video más usado en los inicios del formato. Ejemplo: Heroes (David Bowie, 1977), dirigido por Stanley Dorfman.
—Conceptual: Usan imágenes simbólicas o artísticas para transmitir una idea o emoción, remitiendo al cine vanguardista y experimental. Ejemplo: Sledgehammer (Peter Gabriel, 1986), dirigido por Stephen R. Johnson. 
—Mixto: Los más comunes. Mezclan todos o algunos de los tipos anteriores. 

Sledgehammer, de Stephen R. Johnson para Peter Gabriel; 
afamado videoclip ganador de múltiples premios. 

El videoclip descriptivo es el único sin conexión directa con el cine. De los tres restantes, el narrativo y el conceptual son los más próximos al cine silente. Basta quitar el volumen a uno de estos videos para encontrarse con un cortometraje mudo sin intertítulos. Sólo inténtenlo, se sorprenderán.
Desde 1980 se han filmado TANTOS videoclips interesantes que es completamente imposible enlistar los mejores de cada tipo. En especial porque el videoclip, al estar supeditado a música de bandas y cantantes populares de estilos muy variados, no llega a todo el público por igual. Nadie (o casi nadie) ve un videoclip por el video mismo; vemos videos de la música que disfrutamos... Lo cual es comprensible pero también una lástima. ¿Cuántas buenos cortometrajes mudos nos perdemos por canciones que nos indigestan? ¡Demasiados! Algunas recomendaciones personales a continuación. Recomiendo verlos varias veces. Son el tipo de corto con más detalles. El orden es aleatorio.

Pure Morning (Placebo, 1998), videoclip narrativo en cámara lenta
dirigido por Nick Gordon. Lo recomiendo totalmente.


Videoclips narrativos 
—Believe (The Chemical Brothers, 2005), dirigido por Dominic Hawley, y Nick Goffey. Un obrero de una fábrica automatizada imagina que es acechado y perseguido por la máquina de ensamblaje, posiblemente como consecuencia de haber sido herido por esta. Tensión, suspenso y ciencia ficción. Obtuvo el premio al Mejor Video en los MTV Europa 2005.
—Dancing With Tears in My Eyes (Ultravox, 1984), dirigido por Chris Cross y Midge Ure. La fusión de una central nuclear desata el pánico en las calles; un hombre (Ure) corre a casa para vivir las últimas horas junto a su familia. Conmovedora historia que refleja el omnipresente terror nuclear de la época. 
—Are You Lost in the World Like Me? (Moby & The Void Pacific Choir, 2016), dirigido por Steve Cutts. Corto de dibujos animados de estilo clásico (1930) sobre el impacto negativo de las redes sociales en la vida humana y la consecuente falta de empatía y civilidad. 
—Let Me Go (Heaven 17, 1982), dirigido por Steve Barron. El colapso energético en Londres vacía la ciudad. Un hombre deambula por las calles tras perder a sus amigos. Elegante videoclip en blanco y negro con unas pocas escenas a color; la ambientación y el vestuario remiten a los 50, creando una ficción retrofuturista. 
—Return To Innocence (Enigma, 1994), dirigido por Julien Temple. La vida de un hombre de los campos de Europa del Este es narrada en sentido inverso desde su muerte (escena inspirada en el inicio de la película muda Tierra, de Alexandr Dovzhenko) hasta su nacimiento. Contiene algunas imágenes de gran belleza de la vida y costumbres de la Europa rural.
—Cloudbusting (Kate Bush, 1985), dirigido por Julian Doyle. Un auténtico cortometraje que adapta las memorias de Peter Reich A Book of Dreams (1973), sobre la relación con su padre, Wilhelm Reich, creador de una máquina que supuestamente podía producir lluvia; Donald Sutherland interpreta al padre y Kate Bush a su joven hijo. Fue exhibido en algunos cines.
—I'm Afraid of Americans (David Bowie, 1997), dirigido por Dominic Hawley, y Nick Goffey. Un inglés (Bowie) es perseguido por las calles de Nueva York por un desconocido (Trent Reznor); en su huida el inglés cree ver a muchos transeuntes amenazándolo, o agrediéndose entre sí. 
—Hazard (Richard Marx, 1992), dirigido por Michael Hassman. Un joven con malos antecedentes familiares es acusado del asesinato de una joven en el pequeño pueblo de Hazard. La narración no lineal hace confuso discernir la verdad de los hechos y los recuerdos de la ensoñación. Video de gran impacto; a la fecha siguen existiendo dudas respecto a la culpabilidad del protagonista.

Believe (2005).

Cloudbusting (1985).


Videoclips conceptuales
—Young Ghost (Budapest, 2019), dirigido por Juan Yanaura Sameshima usando las cronofotografías Locomoción animal publicadas en 1887 por Eadweard Muybridge. Dado que todas las imágenes pertenecen a la obra de Muybridge, el fotógrafo y precursor del cine aparece acreditado como creador del video. Fue premiado en el Concurso Nacional de Proyectos de Cortometraje y Videos Musicales del Ministerio de Cultura del Perú.
—Liberation (Pet Shop Boys, 1994), dirigido por Howard Greenhalgh. El video consiste en una serie de hipnóticas y oscilantes imágenes generadas por computadora. El estilo de estas recuerda a las usadas en películas de ciencia ficción como Tron (1982), El hombre del jardín (1992) o Arcadia (1993).
—High Hopes (Pink Floyd, 1994), dirigido por Storm Thorgerson. En medio de un campo, un hombre observa lo que parecen imágenes poéticas de su pasado y agridulce final. Todo el video proyecta una poderosa idea de nostalgia, belleza y fugacidad. 
—Lemon (U-2, 1993), dirigido por Mark Neale. Inspirado en los trabajos de Eadweard Muybridge, muestra mayormente una serie de imágenes en blanco y negro de los integrantes de la banda realizando diversas acciones que son especificadas mediante subtítulos. Algunas figuras con color atraviesan los distintos clips. Un video elegante y artístico deudor de los inicios de la experimentación con imágenes cinemáticas.

Lemon (1993).


Videoclips mixtos
—Hey Little Girl (Icehouse, 1982), dirigido por Russell Mulcahy. El imperecedero y trágico amor de un joven por una hermosa bailarina de ballet al borde del colapso emocional. El desenlace es ambivalente. 
—Tonight, Tonight (The Smashing Pumpkins, 1996), dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris. Una interesante y artística reelaboración de El viaje a la Luna de Méliès, esta vez efectuado por una pareja que se arroja al satelite saltando desde un zepelín. 
El video se filmó casi como una película primitiva, usando decorados teatrales y efectos especiales antiguos, además de marionetas, cuerdas y disfraces. Casi todo el vestuario es ropa eduardiana auténtica. Obtuvo muchos premios y está considerado uno de los mejores videoclips de la historia. 
—The Unforgiven (Metallica, 1991), dirigido por Matt Mahurin. Un niño crece y envejece en una habitación de piedra sin ventanas, dedicando su vida a tallar la piedra para crear una posible salida. Filmado en un brillante blanco y negro, es considerado uno de los videos más impactantes de la banda. 
—The Great Commandment (Camouflage, 1988), dirigido por Rainer Thieding. Un hombre intenta repartir volantes políticos en la calle mientras un grupo de niños es atraído por el exaltado discurso de un orador. Un pequeño descuido revela una horrible verdad. 
Se filmó en un blanco y negro de profundos matices y toma como base la película Metrópolis (1927): La acción transcurre en una calle humeda y agobiante que remite a la Ciudad de los Obreros; los niños están descuidados y sucios; un hombre se traslada en un coche similar al Rumpler Tropfenwagen; hay un robot camuflado... El video fue restaurado el 2024 y relanzado al año siguiente.
—Take on Me (A-ha, 1985), dirigido por Steve Barron. Una joven entra en una historieta de carreras de motociclistas. El video mezcla animación dibujada a lápiz con trazos imprecisos por el animador Michael Patterson e imágenes reales. Usando la técnica del rotoscopio, se animaron alrededor de cuatro mil fotogramas. El video obtuvo un éxito enorme; se exhibió en MTV durante un año completo, ganó premios y elogios, y es considerado uno de los mejores videoclips de la historia. 

Hey, Little Girl (1982).

Tonight, tonight (1997).
  
The Great Commandment (1988).


Conclusión: El videoclip no es sólo imágenes acompañando una canción para venderla a un público más amplio. En sus más de cincuenta años de existencia, este tipo de cortometrajes se ha desarrollado hasta convertirse en otra forma de cine, una que amalgama el lenguaje visual de los filmes silentes (narrativos y experimentales) con el negocio de la música popular. A través de él, personas que rechazan rotundamente el cine mudo han vistos al menos un centenar de cortos sin diálogos.

Rock It For Me (Caravan Palace, 2012). Videoclip mixto animado
dirigido por Guillaume Cassuto, Ugo Gattoni  y Jeremy Pires.


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