26/08/2022

Las mejores películas de 1914


5) La banda de Zapata
Zapatas Bande, Urban Gad, Alemania.

4) Crisantemos
Krizantemy, Pietr Chardynin, Rusia.

3) La X misteriosa
Det hemmelighedsfulde X, Benjamin Christensen, Dinamarca.

2) Engelein
Urban Gad, Alemania.

1) Figuras de cera
Figures de Cire, Maurice Tourneur, Francia.


19/08/2022

Las damas de negro de Rudolph Valentino

Al momento de morir, Rudolph Valentino se encontraba en la cima de su éxito como galán exótico. El llamado Amante Latino tenía sólo 31 años y estaba promocionando la que hoy es su película más popular, El hijo del jeque, cuando una pleuritis grave en el pulmón izquierdo, derivada de una peritonitis, acabó con su vida el 23 de agosto de 1926. De inmediato se organizó una campaña publicitaria alrededor de su figura con el fin de extraer cuanta ganancia (en dinero y propaganda) fuera posible del pesar de sus fanáticas. Pagada por los estudios, la prensa hizo correr el rumor (todavía no disipado) de que hubo un par de suicidios, y se dice que un estudio fotográfico vendió por cientos un fotomontaje donde podía verse a Valentino subiendo al cielo. No pude encontrar ninguna imagen que apoyara esa historia.


Pero fue la actriz Pola Negri quien hizo la mejor publicidad. Vestida completamente de luto -traje, abrigo y sombrero con velo  negro- dio la actuación de su vida, con ataque de histeria y desmayo incluidos, asegurando en el velorio que Valentino y ella estaban comprometidos. Incluso se rumoreó que Negri habría contratado a los actores que pretendieron ser una guardia de honor fascista de Camisas Negras enviada por Benito Mussolini, aunque en realidad fueron contratados por la funeraria. 

Pola Negri saliendo del velatorio de Valentino.

Un supuesto facista rindiendo honor ante el féretro de Valentino.

Todo esto se comentó durante largo tiempo y consiguió que Valentino fuera mucho más rentable para los propietarios de sus películas. Sin embargo, lo más recordado respecto a su muerte no se relaciona con fanáticas histéricas buscando cámara, sino con la misteriosa y muy silenciosa aparición de la llamada Dama de Negro, personaje que más de 90 años después sigue leal a la memoria de su ídolo silente.
Todo comenzó en el primer aniversario de la muerte de Valentino. Entre las muchas admiradoras que acudieron aquel día a visitar la tumba del actor, destacó una mujer vestida de luto y con la cara cubierta por un largo velo. La mujer, que nunca se descubrió la cara, dejó una rosa roja como homenaje. La visita se repitió en años posteriores, llamando la atención de la prensa que divulgó la historia y comenzó a especular sobre la identidad de la mujer enlutada. De inmediato algunos postularon a Pola Negri, que a fin de cuentas había asistido al velatorio con un atuendo similar, mas para entonces la actriz había superado su aventura con Valentino: Antes de cumplirse un año de la muerte del actor Negri se casó con Serge Mdivani, un caza fortunas autoproclamado príncipe, y luego se mudó a Alemania por largo tiempo. 
Otros pensaron que la Dama podía ser la actriz Jean Acker, primera esposa de Valentino, que acudía a su tumba arrepentida de haberse negado a consumar el matrimonio. Esta teoría no tenía el menor asidero. Acker se había casado con Valentino para acallar las habladurías sobre su propia sexualidad, mas en la misma noche de bodas comprendió su error y abandonó al enamorado galán dejándolo profundamente abatido.

Jean Acker.

Jean Acker y Valentino.

Incapaz de desvelar el misterio de la identidad de la Dama de Negro, la prensa se acostumbró a esperar sus visitas, que derivaron en un auténtico evento mediático.  Varias mujeres aseguraron ser la Dama de Negro, sin embargo en 1947, harta del acoso de la prensa, la bailarina y violinista Ditra Flame (nacida Ditra Helena Mefford) se reveló como la Dama de Negro quitándose el velo ante las cámaras. Según Flame, a los 14 años sufrió una grave enfermedad y Valentino, amigo de su madre, la visitó en el hospital en varias ocasiones. En una de estas visitas le regaló una rosa roja y le dijo: 
No vas a morir. Vivirás muchos años más. Pero una cosa es segura, si muero antes que tú, por favor ven y quédate conmigo porque no quiero estar solo. Ven y habla conmigo. 
Aunque en su momento la melosa historia se tuvo por verdad, en la actualidad se cree que el asunto inició como una campaña publicitaria ideada por el agente de prensa Russel Birdwell y para la cual Flame, auténtica devota de la figura de Valentino, se prestó con gusto.

Ditra Flame, la Dama de Negro original.


La confesión de Ditra Flame no convenció a todos y en 1951 la prensa postuló como la Dama de Negro a la ex bailarina Marion Kay Benda como colofón a la noticia de su muerte. Benda había mantenido una breve relación con Valentino y en el velatorio de este llegó a asegurar que se casaron en 1925. Luego agregó a la historia una hija común nacida en Europa que ella habría entregado a una fundación de beneficencia. Nada de esto ha podido comprobarse jamás y la inestabilidad emocional de Benda no hacen fácil confiar en su palabra. En cuanto a que ella fuera la Dama de Negro, nadie sospechó tal cosa hasta que la prensa lo mencionó en su obituario.

Marion Kay Benda.

Ditra Flame siguió visitando la tumba de Valentino hasta el año 1954. Para entonces tenía muchas imitadoras y estas convirtieron el aniversario de la muerte del actor en un auténtico desfile o convención de Damas de Negro muy alejadas del espíritu silencioso y meditativo de la original. 
Regresó en 1966 con motivo del 40 aniversario de la muerte de Valentino, aunque con un vestido azul, y luego continuó su retiro. Este se prolongo hasta 1977, cuando la disminución de Damas de Negro permitió a Flame reanudar sus visitas, ahora prescindiendo del atuendo de viuda. Siguió visitando la tumba hasta 1984, año en que murió en su casa rodeada de material sobre Valentino. Su lápida dice: "Dama de Negro". Años después los objetos personales de Flame, incluido el velo negro y sus diarios de vida, fueron revisados por el curador de un museo. En los diarios se descubrió a una mujer obsesionada con Valentino que dedicó la mayor parte de su vida al culto de su ídolo.


Oficialmente no existe una sucesora de Ditra Flame como Dama de Negro ya que esta nunca pretendió crear un personaje sino serlo. Sin embargo la prensa, y en menor medida los seguidores de Valentino, convirtieron a la Dama de Negro en un elemento inseparable de la figura del actor al insistir en buscar una sucesora entre las Damas con mayor persistencia de visitas a la tumba. 
La segunda Dama de Negro fue la española Estrellita del Regil, quien aseguraba haberse casado con Carlos Gardel luego de compartir cámara con él en la película Tango bar (1935), su único trabajo como actriz. Estrellita inició sus visitas a la tumba de Valentino a comienzos de los 70 como homenaje a su madre, una fanática del actor, y continuó yendo hasta 1993. Tuvo que detener sus visitas por una enfermedad derivada de su avanzada edad.

Estrellita del Regil.

La admiradora Vicki J. Callahan se convirtió en la tercera Dama de Negro oficial no oficial. Callahan lucía un atuendo negro más sofisticado que el de sus predecesoras, y prescindía del sombrero y el velo, sin embargo tal estilo personal no creó escuela y se ignora que fue de ella luego de sus visitas entre finales del siglo XX e inicios del XXI. Su página web sobre Valentino ya no está en funcionamiento, aunque algunas fotografías del actor donadas por ella todavía circulan por la Red.  

Vicky J. Callahan.

En la actualidad la Dama de Negro es la historiadora de cine Karie Bible, quien también es la única guía turística oficial del cementerio Hollywood Forever. Su amor por el viejo cine hollywoodense y la ropa negra en estilo clásico, se unen a la perfección para convertirla en la más agradable Dama de Negro moderna.

Karie Bible.

Cada año, en el aniversario de la muerte de Valentino sus admiradores convierten la morada final del actor en un salón de eventos ruidoso y chabacano. Damas de Negro y trajes de 1920 se mezclan con las horrendas vestimentas actuales. Es el momento perfecto para recordar que alguna vez Valentino recibió el homenaje discreto y silencioso de mujeres para quienes él fue importante cada día. Las fieles Damas de Negro, como otras admiradoras de artistas del cine silente, son las últimas románticas del cine. Tal como funciona en la actualidad, el cine no permite la menor ilusión. Sabemos demasiado sobre sus estrellas y trucos como para creer en ellos. Las Damas de Negro nos recuerdan que alguna vez el cine fue mágico y nos permitió soñar con galanes, amores y aventuras, arrancándonos por algunos instantes de nuestras grises existencias. Su homenaje a Rudolph Valentino es también un homenaje a una forma de cine que jamás se repetirá.



12/08/2022

Interacción con animales: 5 momentos inolvidables

Seamos sinceros: Amamos las películas con animales. Sean parte importante de la trama o un agregado más, los animales roban la atención y sus escenas permanecen nítidas en la memoria incluso si el resto de la película se va borrando. De las muchas película vistas en mi infancia hay una de la que sólo recuerdo una escena centrada en un perro negro: Los chicos protagonistas lo disfrazan de anciana en silla de ruedas para poder meterlo a un museo que prohíbe las mascotas... Me pregunto de que iba realmente esa película...


He visto varias películas silentes que incluyen animales en lugares destacados. En Vida de perro (1918) el compañero de infortunios de Chaplin es un simpático perrito que hasta le sirve de almohada. En El hombre que ríe (P. Leni, 1928) está el perro que personifica al lobo Homo e incluso es acreditado; en Go west (B. Keaton, 1925) se va todavía más lejos: ¡La coprotagonista es la vaca Brown eyes!
Para memorables prefiero las apariciones de animales en películas donde su inclusión es importante pero breve, cumple una función anecdótica o accesoria, o simplemente es irrelevante pero inolvidable. Por ejemplo, el perro marinero en La llamada del mar (H. Szaro, 1927) y el pobre perico ladrón de joyas de El amor de Jeanne Ney (G.W. Pabst, 1927).
Hay muchas escenas y secuencias de interacción humano-animal que se han quedado pegadas en mi memoria. Unas graciosas, otras tiernas y varias muy tristes. Aquí, en orden aleatorio, cinco de esos momentos.
 

1) Miguel Strogoff y su caballo
Película: Miguel Strogoff (Michel Strogoff, Viktor Tourjansky, 1926, Francia).
Huyendo de noche de los malvados tártaros, el correo zarista Miguel Strogoff (Ivan Mozzhukhin) intenta despistarlos saltando de su hermoso caballo blanco al de un tártaro que consiguió matar. Al amanecer, ya sin caballo, logra llegar a Kolyvan y refugiarse en una oficina telegráfica en medio de la nada. Su fiel caballo, que le siguió el rastro durante toda la noche, llega hasta ahí poco antes que los tártaros. Estos bombardean el lugar y el caballo introduce la cabeza por una de las ventanas destruidas. Sorprendido y feliz de recuperar a su caballo, Miguel ignora el caos que lo rodea y abraza la cabeza del animal. Enseguida sale para encontrarse con él. Hay un bonito montaje de Miguel y el caballo mirándose como si realmente pudieran comprenderse. Miguel sonríe con ternura, ajeno a todo menos a su hermoso caballo, pero este gira la cabeza para mirar a la horda tártara que ya está casi sobre ellos, y una bala lo mata. Miguel se deja caer a su lado. Consternado y adolorido, acaricia la cabeza del caballo mientras los tártaros desmontan y avanzan hacia él con sus espadas en alto. Miguel se inclina sobre el caballo sin dejar de acariciarlo y observa a sus enemigos como si recién descubriera su presencia.  
La secuencia es maravillosa. Tiene una gran persecución, algo de humor a cargo de dos personajes secundarios, mucha tensión y ese hermoso, inteligente y fiel caballo blanco. Mozzhukhin es completamente mágico y lindo en toda su interacción con él. Su dolor y aturdimiento final, aun mostrado en pocos segundos, se siente tan genuino que hizo sacudir mi corazón.
 
2) Homúnculo y su perro
Película: Homúnculo (Homunculus [fragmento], Otto Rippert, 1916, Alemania).
Los habitantes de una ciudad-estado persiguen a Richard Ortmann (Olaf Fönss), el homúnculo, el hombre sin alma creado en un laboratorio, para matarlo por el temor que les inspira. Su fiel San Bernardo, su amigo Rodin y la princesa Illiana se unen a él y todos se ocultan en las ruinas de un castillo árabe. La muchedumbre prende fuego a la entrada y cuando el San Bernardo sale a enfrentarlos, lo matan a pedradas. En otro lado del castillo Homúnculo usa su fuerza sobrehumana para doblar los barrotes de hierro de una ventana, y él y sus amigos humanos consiguen salir a un patio interior. Allí Homúnculo descubre la ausencia de su amigo perruno y no duda en regresar a buscarlo. Encuentra el cadáver del pobre animal tirado en la entrada, y entonces grita y llora maldiciendo al cielo. El humo del incendio pasa sobre él, pero cegado de dolor por la pérdida de su mejor amigo, Homúnculo no lo siente ni ve. Levanta el enorme cadáver y lo lleva hasta el patio interior. Illiana y Rodin son conscientes de su dolor, mas no pueden consolarlo. Homúnculo lleva el perro fuera del castillo y cava una tumba. Llora sobre él y concluye: “Pobre bestia, has pagado tu apego a mí con la vida. Quedarás para siempre en mi recuerdo”. Luego lo entierra y se levanta, todavía herido pero también lleno de odio contra la humanidad.  
Homúnculo es una de esas viejas películas incompletas y borrosas cuyo argumento, decorado, vestuario y actuación la convierten en objeto de fascinación. Todo en ella es irreal, oscuro y atractivo. La amistad entre el protagonista, un hombre artificial condenado a no amar, y el perro vagabundo que acude a su lado sin temor, está entre los elementos más destacados. El San Bernardo se mueve y corre con libertad, lleno de la energía que falta a su compañero. Incluso sube un monte empujado por Illiana. Luego la película se vuelve perturbadora: El cadáver del perro es demasiado realista. ¿Lo mataron para filmar esas escenas? La idea me molesta, así que elijo creer que consiguieron los restos de otro perro o drogaron al del serial.

3) Gunnar y los renos
Película: La saga de Gunnar Hedes (Gunnar Hedes saga, Mauritz Stiller, 1923, Suecia).
Deseando emular a su abuelo, un violinista ambulante que se hizo rico trasladando y vendiendo una manada de renos,  el joven Gunnar (Einar Hanson) decide comprar y llevar sus propios renos hacia el mercado del sur. Acompañado por tres experimentados lapones, Gunnar hace lo posible por controlar su enorme rebaño, pero una tormenta perturba a los animales, y el reno guía intenta escapar. Separado de sus compañeros por un accidente, Gunnar se queda solo con su manada que echa a correr en estampida. El joven se ata a la cintura la cuerda con que sujeta al reno guía, mas el animal se lanza en persecución del grupo arrastrando brutalmente a Gunnar por la nieve a lo largo de varios kilómetros salpicados de piedras. Cuando finalmente los compañeros de Gunnar lo encuentran, el joven ha enloquecido de horror y alucina con un reno negro de astas descomunales.
La de los renos es la secuencia más emocionante de La saga de Gunnar Hedes. En ella Stiller ejemplifica el desorden de ideas de Gunnar a través de un violento y a la vez poético episodio de caos y brutalidad natural. La maestría habitual de Stiller logra que la imagen de cientos de renos corriendo salvajemente en la nieve no se olvide con facilidad.  

4) Susie y su vaca
Película: El corazón leal de Susie (True heart Susie, D.W. Griffith, 1919, Estados Unidos).
Susie (Lillian Gish), una sencilla joven campesina, está apenada porque su amado Bill (Robert Harron) no puede pagar sus estudios en la ciudad y convertirse en un hombre ilustrado. Mientras medita en esto en medio del campo, su vaca Daisy, a la que considera una hermana, se acerca a ella y Susie le comparte sus penas. Luego la besa, abraza su cuello y llora de tristeza al descubrir la solución: Vender a su querida vaca y algunas aves de la granja. Cuando el posible comprador de la vaca se muestra conforme con esta, Susie le hace firmar una promesa escrita de que tratará a Daisy como parte de su familia. El hombre se toma la solicitud con bastante simpatía y la firma sin discutir. Susie besa y abraza la cabeza de Daisy y la deja marchar.
Lillian Gish es demasiado bonita y creible como la pequeña campesina enamorada. La manera en que habla y abraza a la vaca está llena de ternura, y por lo mismo entristece que deba venderla. La relación de ambas es la de dos amigas donde una se ve obligada a engañar a la otra, mas no por ello deja de amarla. Si Susie tuviera opción jamás vendería a Daisy, pero dividida entre su amiga y su gran amor, elige a su amor. 

5) Napoleón y su águila
Película: Napoleón (Napoleon, Abel Gance, 1927, Francia). 
El joven Napoleón Bonaparte (Vladimir Roudenko) es infeliz en el colegio. Su único amigo es un águila, espléndida ave que le fue obsequiada por su tío. El muchacho mantiene al águila en una jaula y acude a alimentarla a diario, siendo estos sus momentos de felicidad. Pero un frío día de invierno dos desagradables chicos que odian a Napoleón liberan al águila y esta vuela fuera del colegio. Al descubrir lo sucedido Napoleón provoca una pelea de almohadas en el dormitorio y como castigo es encerrado en una habitación donde se guarda un cañón. Solo y triste, el chico llora sentado en el cañon mientras afuera nieva copiosamente. El frío se cuela por una ventana abierta, pero Napoleón ni siquiera lo siente. Y entonces el águila regresa. Se posa en un árbol cercano a la ventana y enseguida entra en la habitación, para gozo del muchacho, que acaricia suavemente el húmedo plumaje de su amigo. 
El joven Vladimir Roudenko es grandioso en su papel. Los primeros planos de su rostro bañado en lágrimas conmoverían al más duro. Enternece verlo alimentar al águila y luego su genuina emoción cuando esta regresa. El que sería conocido como "El águila imperial" es mostrado como un joven valeroso y apasionado, pero también solitario, malancólico y a ratos frágil. Su amor hacia el águila humaniza a una figura ya legendaria. 
 
 

05/08/2022

Citas: El éxito y uno mismo

El éxito es algo muy hermoso para aquellos que tienen la suerte de lograrlo. Incluso con el paso de los años, cuando ya ha quedado atrás, el éxito siempre da un gran consuelo. Pero eso no es todo en la vida: Necesitas ser realmente alguien para ti mismo, no sólo para el público.

Francesca Bertini