22/05/2026

Películas silentes modernas

Cuando la gente pregunta por películas mudas "modernas", lo que en verdad busca son filmes actuales que remeden las formas de la cinematografía silente original en su variante más notoria. A saber: Largometrajes narrativos en blanco y negro con música de piano como única banda sonora e intertítulos explicativos; películas similares a Nosferatu, El séptimo cieloLa quimera del oro.
Pero la gente olvida —o más bien ignora— que ese tipo de filmes no representa a la totalidad del cine mudo. Pocos parecen saber que...
  • En la época silente los largometrajes compartían pantalla en equilibrio con los corto (1 a 30 minutos) y mediometrajes (31 a 60 minutos).
  • Existía el llamado "cine vanguardista", que englobaba una serie de corrientes artísticas creadoras de filmes no narrativos presentados como "cine puro" o "cine absoluto". Las sinfonías urbanas fueron su creación más accesible, aunque las películas  más reconocidas son El ballet mecánico (1924), Entreacto (1924), El clerigo y la caracola (1928) y Un perro andaluz (1929).
  • El 80% de las películas exhibía alguna forma de coloración, fuera por aplicación manual detallada o por inmersión de la cinta en pintura. 
  • Las películas filmadas con intención artística poseían su propia partitura musical aunque con los años muchas se perdieron o extraviaron.
  • En Europa se produjeron películas sin ningún intertítulo explicativo; las más conocidas son las alemanas Escalera de servicio (1921), El último (1924) y Sombras (1923), y la francesa Ménilmontant (1926).
Cuatro ejemplos de películas mudas coloreadas.

Para sobrevivir en la era sonora, el cine mudo tuvo que mutar. En las entradas anteriores vimos dos de sus variantes: La animación silente y el videoclip. No son las únicas. Las películas sonoras sin diálogos (de acción real y animadas) y los filmes experimentales son otra forma del llamado cine mudo modernoTeniendo esto presente, comprendemos que existen más películas mudas de lo que se presupone. El cine experimental de Maya Deren y Takashi Ito, la Trilogía Qatsi y los cortos de terror de Dylan Clark son tan cine mudo actual como las más convencionales La antena (2007) y El artista (2011).

Maya Deren, destacada realizadora de cine experimental;
utilizó la imagen como narrativa surrealista y psicológica.


A continuación, algunas películas destacadas. Serán enlistadas de manera cronológica y divididas en 3 grupos:
  • Cine mudo moderno convencional: Películas de largometraje que imitan las formas y estética del cine mudo clásico.
  • Cine moderno convencional sin diálogos: Películas de cualquier duración que conservan todas las características del cine actual excepto los diálogos.
  • Cine de vanguardia: Cortometrajes experimentales y surrealista.

Cine mudo moderno convencional
Existe un puñado de películas que imitan de forma admirable al cine mudo más comercial. Algunas han alcanzado un éxito enorme entre el público no especializado, lo que siempre es una alegría para nuestra pequeña gran comunidad silente, aunque sabemos que la popularidad no garantiza la calidad de ningún filme.
Curiosamente, en lo que va del siglo XXI se han producido más películas mudas convencionales que en todo el período comprendido entre los años 1940 y 2000. El siglo XXI, con su obsesión por lo visual, no podía más que abrazar esta forma de arte/entretención. Además, las múltiples y excelentes restauraciones de películas mudas, y la fácil accesibilidad a ellas, han despertado un nuevo interés en este tipo de cine.

La última locura
(Silent Movie, Mel Brooks, Estados Unidos, 1976)
Un director caído en desgracia por el alcoholismo planea su gran regreso filmando una película muda llena de estrellas. El líder de la malvada empresa Engulf & Devour, sabiendo que será un éxito, intenta sabotear el proyecto con todo tipo de artimañas, incluyendo enviar a una seductora.
Filme cómico de relativo éxito, destaca por la aparición de las estrellas Burt Reynolds, James Caan, Liza Minnelli, Anne Bancroft y Paul Newman, que se parodian a sí mismos, y por su involuntaria petición de regreso al cine clásico.
Y sí, es una película a color, lo que no es nada convencional, pero eso queda como un detalle menor.

Juha
(Aki Kaurismäki, Finlandia, 1999)
Un hombre de ciudad seduce a una joven esposa campesina y la convence de huir con él. Después la esclaviza en un burdel pero ella logra escapar e intenta volver a casa.
La historia, bastante tópica, se basa en la novela homónima de Juhani Aho que ya había sido adaptada al cine mudo en 1921 como Johan, una de las obras maestras de Mauritz Stiller. Esta nueva versión silente no pasa de una bien filmada curiosidad en un hermoso blanco y negro. Los actores no dan la talla; todos parecen mayores de 40, lo que vuelve absurdo el argumento de la ingenua jovencita casada con un viejo y seducida por un galancete de ciudad. 
El último verdadero largometraje mudo del siglo XX. 

La llamada de Cthullhu
(The Call of Cthulhu, Andrew Leman, Estados Unidos, 2005)
Adaptación de uno de los relatos más destacados de H.P. Lovecraft. Aunque los realizadores, miembros de la fundación H.P. Lovecraft Historical Societ, no disponían de mucho presupuesto, y esto se nota en los efectos y decorados, consiguieron recrear con bastante acierto y respeto el oscuro y grimoso universo lovecraftiano. Ahí están las ciudades colosales, los ídolos aberrantes, los cultos extraños, el dios-demonio marino, el canto místico en una lengua perdida...
Producir el filme como una cinta muda no fue una excentricidad. La fundación decidió realizarla así para imaginar cómo hubiera sido una película basada en un relato de Lovecraft de haberse llevado a la pantalla en la época de su publicación original (en el caso presente, 1928). The Call of Cthulhu lo consigue. Imita bien un tipo de cine mudo de bajo presupuesto pero alto en ideas e ingenio, entregando de paso la adaptación más fiel de una obra de Lovecraft. Imprescindible.

La antena
(Esteban Sapir, Argentina, 2007)
Los habitantes de una ciudad anónima y nevada pierden sus voces, y un potentado televisivo, el Sr. TV (Alejandro Urdapilleta), monopoliza todos los productos comerciales. El Sr. TV. bombardea a la gente con mensajes subliminales y secuestra a La Voz (Florencia Raggi), una enigmática mujer que conserva el habla. Un reparador de televisores (Rafael Ferro) y su familia acuden al rescate.
Con referencias que van desde Metrópolis a Un perro andaluz, pasando por El viaje a la Luna, el serial policial, las películas de Tim Burton y el comic, La antena se presenta como un imaginativo y casi surrealista homenaje al cine mudo que sin embargo no acaba de funcionar. Tras los primeros diez minutos el ritmo y la historia decaen notablemente y ni la acertada música, ni el original uso de los títulos de diálogos consiguen hacerles repuntar.
Para ver al menos una vez; no recomendaría un segundo visionado.

El artista
(The Artist, Michel Hazanavicius, Francia y Bélgica, 2011)
George Valentin (Jean Dujardin) es una gran estrella del cine silente cuyo éxito comienza a declinar con la llegada del sonoro. Al mismo tiempo, la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo), antigua extra en películas de Valentin, se convierte en una estrella de las talkies. 
Exquisito y sencillo divertimento arropado de gran filme, El artista es un hermoso, cálido y alegre canto al cine mudo de Hollywood. No es la mejor película muda de la era sonora, la historia ni siquiera es original, pero está hecha con amor, respeto y admiración a un tipo de cine que nunca volverá. Imprescindible.

Blancanieves
(Pablo Berger, España, 2012)
Tras años de abusos, la joven Carmen (Macarena García) huye de su cruel y arrogante madrastra (Maribel Verdú) y se une a un grupo de enanos cirqueros. La malvadísima madrastra, celosa de la fama de Carmen, decide eliminarla.
Adaptación libre de la clásica historia de Blancanieves ambientada en la España de 1920. La hermosa fotografía y el magnífico montaje la hacen visualmente bellísima; y aunque entre toros, panderetas, mantillas, cortijos y flamenco Blancanieves se vuelve algo extensa y pesada, la historia nunca declina.

Regreso a Babilonia
(Return to Babylon, Alex Monty Canawati, Estados Unidos, 2013)
La vida y muerte de los astros del cine mudo narrada en formato de cine mudo. Un docu-reality curioso y a ratos un tanto vulgar que sin embargo destaca por su intento de acercar a las estrellas del cine mudo al público moderno. Se aprecia que al mencionar los escándalos no se apresure a dar por hecho todo rumor o acusación.


Cine moderno convencional sin diálogos
Tal como indica el título, se trata de películas a todos los efectos modernas, sólo que en ellas nadie habla. Contienen música, efectos sonoros y sonido ambiental pero ningún diálogo ni monólogo.

El espía
(The Thief, Russell Rouse, Estados Unidos, 1952)
Durante la guerra fría, el físico nuclear Allan Fields (Ray Milland) entra en el peligroso juego del espionaje. Cuando uno de sus contactos muere atropellado llevando una lata de microfilmes, el FBI comienza a investigar a los científicos de la Comisión de Energía Atómica para encontrar el origen de la filtración. Cercado, Fields decide huir.
Interesante película con una historia algo simple. Ray Milland, famoso por su voz, da una actuación poderosa, digna de un grande del cine mudo. Rita Gam, por el contrario, sobra como aprendiz de seductora. La iluminación de alto contraste y los hermosos escenarios urbanos de Washington DC y Nueva York remiten al cine negro de primera categoría, elevando la calidad del filme. Obra menor aunque muy recomendable.

El cuento de una silla
(A Chairy Tale, Norman McLaren y Claude Jutra, Canadá, 1957)
Un hombre (Jutra) intenta sentarse en una silla para leer pero esta lo rechaza y se aleja, iniciando una alocada y frenética persecusión. Cuando el hombre, cansado y molesto, se resigna a sentarse en el suelo, la silla retoma el curioso cortejo. 
Divertido cortometraje (10 minutos) musicalizado por Ravi Shankar. Las desavenencias de la inusual pareja formada por un hombre y una silla se desarrollan con bastante fluidez; la silla se mueve gracias al stop motion, aquí usado maestría. El corto ganó varios premios internacionales, incluyendo el primer premio de cine experimental del Festival Internacional de Cine de Venecia.
Totalmente recomendable.

El gabinete del doctor Ramírez
(The Cabinet of Dr. Ramirez, Peter Sellars, Estados Unidos, 1991)
Tras lo que se presume una discusión teléfónica con su novia, un hombre sale a la calle con un amigo y compañero de trabajo. Allí son abordados por un par de extravagantes indigentes, uno de los cuales va con ellos a la oficina. El indigente asesina al amigo en la oficina y...
De acuerdo, aquí simplemente no pasa nada interesante: Eventos inconexos, reacciones insensatas, un risible intento de montaje "artístico"... Y el giro final para justificar el título —se supone que esta tontería es un remake de El gabinete del doctor Caligari— es penoso porque lo encajan de la nada y no conduce a nada.
La película no es cine convencional pero tampoco logra convertirse en experimental, quedando en un híbrido extravagante. No sólo está exenta de diálogos, también carece de efectos de sonido. Sólo para raritos.

Todo está perdido
(All Is Lost, J.C. Chandor, Estados Unidos, 2013)
Un anciano marinero (Robert Redford) despierta en mitad del Océano Índico luego de un accidente con un contenedor a la deriva. Primero en su pequeño yate y luego en un bote salvavidas, el solitario navegante enfrenta un desastre tras otro en su lucha por sobrevivir y ser rescatado.
La película contiene alrededor de 30 palabras y la mayoría aparecen al inicio. El marinero es el único personaje y Robert Redford lo interpreta de un modo imponente. La lucha del marinero contra la adversidad y los elementos recurriendo a sus conocimientos y experiencia, rompe el tópico de la víctima indefensa.  
Quizá Todo está perdido sea un poco larga, pero a cambio la tensión e interés no decaen en ningún momento, manteniendo al espectador absorto en el destino de este hombre. Recomendable.

La noche que yo nadé
(La nuit où j'ai nagéDamien Manivel y Kohei Igarashi, Japón, 2017)
En una zona muy nevada de Japón, un niño de seis años, hijo de un pescadero al que apenas ve, se extravía en el camino de regreso a casa desde la escuela. El pequeño acaba en una ciudad desconocida y deambula por horas hasta que una fuerte tormenta de nieve le obliga a buscar refugio al interior de un vehículo particular.
La noche que yo nadé oscila entre el documental y el drama psicológico. El niño Takara Kogawa, auténtico hijo de pescadero y habitante de la nevada Aomori, reinterpreta su propia realidad cotidiana con una fuerza y valentía impresionantes en un actor sin experiencia. Su actuación es sutil y roza el minimalismo, proyectando su impresión de un mundo frío y solitario.
Kogawa mantiene el interés de un filme por demás lento y con un exceso de larguísimas escenas en las que nada parece ocurrir. Interesante.

Seagrass
(Dylan Clark, Estados Unidos, 2019)
Una joven solitaria que recoge basura en la playa va encontrando objetos que se vuelven cada vez más escalofriantes...
Cortometraje de terror de tres minutos, Seagrass es una película sin el menor desperdicio y uno de los mejores trabajos de Dylan Clark, quien se ha especializado en este tipo de cine. Los giros finales de sus cortos rompen con los tópicos sobreusados, lo que le ha permitido conseguir un lugar destacado en el submundo del cortometraje de suspenso y terror. 


Cine de vanguardia o avant-garde
Cine experimental en todas sus variantes: Surrealista, impresionista, abstracto, figurativo y puro. 
Estas películas no son producidas por grandes estudios, sino por artistas individuales o asociados a alguna compañía o grupo. Antes de la aparición de las plataformas virtuales de exhibición se difundían de manera limitada en universidades, museos o salas privadas.  
   
 Redes en el atardecer
(Meshes of the Afternoon, Maya Deren, Estados Unidos, 1947, 14 minutos)
De vuelta a casa, una mujer (Deren) recoge una flor abandonada y deja caer la llave de la puerta de entrada. Cansada, se recuesta a dormir en un sillón pero su descanso es perturbado por sueños que incluyen una figura encapuchada y otras versiones de sí misma encontrándose en la misma casa...
Una flor, un cuchillo y una llave; una mujer que se multiplica y autoacecha; una pretensión de asesinato que oculta un suicidio; el mar como estación terminal... Maya Deren puebla su obra de imágenes oníricas y simbólicas (aunque la propia autora lo negara) que transmiten una atmósfera oscura, casi terrorífica, pero absolutamente fascinante.

Tríptico de la materia y la muerte
(Triptih o materiji i smrti, Zivojin Pavlovic, Yugoslavia, 1960, 8 minutos)
Una mujer vaga por un campo desolado hasta llegar a una aldea vacía. Llama sin respuesta a varias puertas de una casona y alguien que se asoma furtivamente la acuchillada en la espalda. La mujer se marcha y mucho después llega hasta los restos de un vagón de tren, donde una serie de imágenes surrealistas oscilan entre el simbolismo y el delirio de una moribunda. 
¿Cuál es el tríptico? Quizá la mujer misma: Materia, espíritu y, ya en la muerte, nada. El campo vacío, la aldea sin habitantes visibles y el viejo vagón son materia, pero en su abandono también son muerte. La mujer solitaria es vida y muerte, y los niños sin familia son promesas que tal vez no se cumplan. 
Confusa, extraña y arrebatadora por igual.

El sol y Richard Lippold
(The Sun and Richard Lippold, Leo Hurwitz, Estados Unidos, 1966, 29 minutos)
Inspirada en la escultura geométrica El Sol (construida con algo mas de 3 kilometros de alambre de oro), de Richard Lippold, esta película es una bella sinfonía del astro rey en sus muchas facetas: El sol cayendo sobre las flores, los alimentos y las aves; sobre la gente y las máquinas; el sol iluminando la playa y la ciudad; el sol adorado y representado por distintas culturas. 
La película está filmada con certera poesía; las imágenes son sencillas y a la vez elegantes y delicadas. Hay una introducción y un cierre narrados por el director mientras la cámara recorre la impresionante escultura de Lippold, mas no arruinan el hermoso conjunto.

Thunder
(Takashi Ito, Japón, 1982, 5 minutos)
La imagen de una mujer que se cubre y descubre la cara con las manos es proyectada en el interior de un edificio de oficinas vacío y oscuro. Un hilo de luz oscila y destella espasmódicamente, iluminando el conjunto en forma irreal.
Superficies de concreto, enormes espacios vacíos, fantasmas eléctricos agitándose sobre un rostro humano multiplicado en zonas de paso...
Thunder es un filme abstracto que remite al cine de ciencia ficción y la idea occidental de la época de Japón como país a la vanguardia de la tecnología futurista. No hubiera desentonado como videoclip de una canción synth-pop británica. 

 El corazón del mundo
(The Heart of the World, Guy Maddin, Canadá, 2000, 6 minutos)
Dos hermanos, un sepulturero y un actor, compiten por el amor de Anna, una científica estatal que acaba de descubrir el inminente fin del mundo. Mientras los hermanos se esfuerzan intentando deslumbrar a Anna con sus respectivas profesiones, ella es seducida por un capitalista. 
Impresionante cortometraje cuyo trepidante ritmo y montaje imita admirablemente al cine vanguardista soviético. De hecho, por su aspecto, textura y actuación, El corazón del mundo podría pasar por un filme de la época para un espectador no muy avezado. 
La película, que obtuvo varios premios, cabe en la categoría de Cine mudo moderno convencional, pero por su duración y estilo preferí incluirla acá abajo. ¡Hay que verla!

Conclusión: El cine mudo continúa entregando obras dignas de ver. Adoptó las formas del cine sonoro, sus tipos de silencio, sus colores y sus metodos de actuación; tuvo que mutar para sobrevivir pero lo consiguió. Sigue vivo. 


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Este artículo forma parte del especial temático




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