26/04/2024

4 películas silentes del siglo XXI

Curiosamente, en lo que va del siglo XXI se han filmado más películas silentes que en todo el período comprendido entre los años 1940 y 2000. Porque, de forma discreta, el cine mudo consiguió no morir por completo. Se mantuvo como una opción para festivales, cine experimental y cine de autores que utilizan narrativas basadas en la imagen. El siglo XXI, con su obsesión por todo lo visual, no podía más que abrazar esta forma de narrativa. 
Aquí 4 destacados filmes mudos actuales ordenados de menos a más según cuánto me gustaron. 


4) La noche que yo nadé
La nuit où j'ai nagéDamien Manivel y Kohei Igarashi, Japón, 2017
En una zona muy nevada de Japón, un niño de seis años, hijo de un pescadero al que apenas ve, se extravía en el camino de regreso a casa desde la escuela. El pequeño acaba en una ciudad desconocida y deambula por horas hasta que una fuerte tormenta de nieve le obliga a buscar refugio al interior de un vehículo particular.
Película sin diálogos más que muda, La noche que yo nadé oscila entre el documental y el drama psicológico. El niño Takara Kogawa, auténtico hijo de pescadero y habitante de la nevada Aomori, reinterpreta su propia realidad cotidiana con una fuerza y valentía impresionantes en un actor sin experiencia. Su actuación es sutil y roza el minimalismo, proyectando su impresión de un mundo frío y solitario.
Kogawa mantiene el interés de un filme por demás lento y con un exceso de larguísimas escenas en las que nada parece ocurrir. Interesante.

3) Blancanieves
Pablo Berger, España, 2012
Tras años de abusos, la joven Carmen (Macarena García) huye de su cruel y arrogante madrastra (Maribel Verdú) y se une a un grupo de enanos cirqueros. La malvadísima madrastra, celosa de la fama de Carmen, decide eliminarla.
Adaptación libre de la clásica historia de Blancanieves ambientada en la España de 1920. La hermosa fotografía y el magnífico montaje la hacen visualmente bellísima; y aunque entre toros, panderetas, mantillas, cortijos y flamenco Blancanieves se vuelve algo extensa y pesada, la historia nunca declina.

2) La llamada de Cthullhu
The Call of Cthulhu, Andrew Leman, Estados Unidos, 2005
Adaptación de uno de los relatos más destacados de H.P. Lovecraft. Aunque los realizadores, miembros de la fundación H.P. Lovecraft Historical Societ, no disponían de mucho presupuesto, y esto se nota en los efectos y decorados, consiguieron recrear con bastante acierto y respeto el oscuro y grimoso universo lovecraftiano. Ahí están las ciudades colosales, los ídolos aberrantes, los cultos extraños, el dios-demonio marino, el canto místico en una lengua perdida...
Producir el filme como una cinta muda no fue una excentricidad. La fundación decidió realizarla así para imaginar cómo hubiera sido una película basada en un relato de Lovecraft de haberse llevado a la pantalla en la época de su publicación original (en el caso presente, 1928). The Call of Cthulhu lo consigue. Imita bien un tipo de cine mudo de bajo presupuesto pero alto en ideas e ingenio, entregando de paso la adaptación más fiel de una obra de Lovecraft. Imprescindible.

1) El artista
The Artist, Michel Hazanavicius, Francia y Bélgica, 2011
George Valentin (Jean Dujardin) es una gran estrella del cine silente cuyo éxito comienza a declinar con la llegada del sonoro. Al mismo tiempo, la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo), antigua extra en películas de Valentin, se convierte en una estrella de las talkies. 
Exquisito y sencillo divertimento arropado de gran filme, El artista es un hermoso, cálido y alegre canto al cine mudo de Hollywood. No es la mejor película muda de la era sonora, la historia ni siquiera es original, pero está hecha con amor, respeto y admiración a un tipo de cine que nunca volverá. 


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