12/04/2024

Mis diez películas favoritas de Conrad Veidt

Que Conrad Veidt es uno de mis actores predilectos, es una verdad innegable muchas veces mencionada. He visto el 95% de su filmografía existente en más de una ocasión y con distinta calidad de imagen... Y sin embargo, nunca hice una lista de mis favoritas entre sus películas. Y no me refiero a las mejores ni a las más populares, si no a las que suelo revisitar muchas veces únicamente por él. 
Así que acá están. De menos a más, estás son mis películas preferidas de Conrad Veidt... Al menos por ahora.



10) El estudiante de Praga
(Der Student von Prag, Henrik Galeen, 1926, Alemania)
Primer remake de la famosa película de 1913 sobre el estudiante y espadachín que vende su reflejo a un misterioso usurero. Esta no es una de las mejores películas de Conrad Veidt e incluso se me hace un poco larga y pesada, pero la historia y ambientación gótica son realmente preciosas y él es impagable en las escenas más emotivas. Sólo por disfrutar del apuesto y expresivo rostro de Conrad bajo esa gorra con visera, la película ya merece varios visionados.
 
9) El ladrón de Bagdad
(The Thief of Bagdad;  Michael Powell, Ludwig Berger y Tim Whelan, 1940, Inglaterra)
¡La única película de Conrad Veidt en que podemos ver el color de su poderosa mirada! ¡Y qué película! Una bella, apasionante y divertida fantasía oriental con romance, hechizos, genios, princesas, ladrones y autómatas.
Conrad Veidt se roba la película como el pérfido mago y villano Jaffar, empeñado en casarse con la hermosa Princesa (June Duprez) aunque para lograrlo tenga que hechizar a todo Oriente. Sus tretas y dobleces no tienen desperdicio y al final me pregunto: ¿De verdad alguien con al menos un poco de buen gusto preferiría al soso y debilucho Ahmad (John Justin) por sobre el carismático y poderoso Jaffar? Misterios...

8) El gabinete del doctor Caligari
(Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920, Alemania)
La película que convirtió a Conrad Veidt en uno de los actores más populares del cine alemán. Como el sonámbulo Cesare manipulado por el demente doctor Caligari (Werner Krauss), Conrad está simplemente prodigioso. Asusta, asombra y fascina por igual aun con lo breve de su participación. ¡Sólo tiene una línea en toda la película! ¿Y que decir de su aspecto protogótico?: Muy delgado, vestido de negro, con el cabello revuelto, el rostro blanco y los expresivos ojos enmarcados por grandes sombras negras. ¡Cesare es el tío abuelo de los darks!
La película es una de mis favoritas en general aunque como filme de Conrad Veidt le faltan más escenas con él.
 
7) Historias asombrosas
(Unheimliche Geschichten, Richard Oswald, 1919, Alemania)
La película antológica de terror soñada por los admiradores de Conrad Veidt: Él en seis roles muy diferentes en historias de misterio y terror. Aparece personificando a la Muerte en la historia de encuadre y luego a varios tipos rarísimos, destacando el rubio líder del club de suicidas y el caballero que ayuda a la atractiva dama en apuros (Anita Berber).
La calidad de las historias es desigual y la última es más una comedia bufa que terrorífica, aunque la apabullante presencia de Conrad -excelentemente secundado por Reinhold Schunzel y Anita Berber- engrandece el conjunto. 

6) El camino hacia la noche
(Der gang in der nacht, F.W. Murnau, 1921, Alemania)
La primera gran película de Murnau y ahí encontramos a Conrad Veidt en un rol cuasi antagónico que parece haber sido escrito específicamente para él: Es el apuesto, misterioso y sensible pintor ciego que recupera la vista gracias a la intervención de un bondadoso oftalmólogo (Olaf Fønss) al que traiciona enamorándose de su esposa (Gudrun Bruun Stephensen). 
Drama pasional y alegórico, el filme es muchísimo más de lo que aparenta; los personajes son símbolos poderosos hambrientos de vida pero empujados a la destrucción por un destino ineludible. El pintor ciego de Conrad es el más intenso de estos personajes; él "ve" más allá y sufre por su incapacidad de evitar lo que ha de ser. ¡Me encanta!

5) El espía de negro
(The Spy in Black, Michael Powell, 1939, Inglaterra)
Intrigas y engaños dentro de más intrigas y engaños en el complejo ambiente del espionaje naval durante la Primera Guerra Mundial. 
Lo que podría haber sido otro filme bélico de propaganda se transforma en una obra de gran humanismo y sensibilidad plena de matices y emoción. Conrad Veidt y Valerei Hobson dan vida con total credibilidad a un par de aliados entre los que fluye la atracción y la sospecha. Conrad luce guapísimo con suéter de marinero y conmueve su desilución y dolor al descubrir la verdad sobre su guapa compañera. 

4) The Passing of the Third Floor Back
(Berthold Viertel, 1935, Inglaterra)
¿Quién es el Extraño (Conrad Veidt) cuyo arribo a una pensión londinense perturba la vida de los inquilinos? ¿Es sólo un viajero, o un ángel de paso? Pienso que es un ángel por la manera como la gente se transforma ante él, revelando lo mejor de sí: Los habitantes de la pensión viven riñendo por nimiedades, insultándose o abusando de su pequeño poder hasta que la llegada del Extraño los cambia como por milagro. Porque él es tan amable, tranquilo, correcto, pulcro y encantador...  
Esta angélica presencia rubia ilumina particularmente la amarga vida de la joven sirvienta Stacia (René Ray), la única que jamás deja de admirarlo -ademas del espectador, claro-. Su relación es muy bonita. Por primera vez Stacia se siente escuchada y apreciada, y se esfuerza en corresponder a la atención del Extraño con pequeños gestos de gratitud y bondad. ¡Son tan lindos juntos! No hay asomo de romance, sólo una bella y breve amistad que convertirá a Stacia en alguien mucho mejor. ¡Te amo, Extraño!

3) Contrabando
(Contraband, Michael Powell, 1940, Inglaterra)
Un verdadero clásico del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial, aunque lo más destacado es el recorrido de Conrad Veidt (como el capitán danés Andersen) y Valerie Hobson (como la señora Sorensen) por un Londres nocturno y a oscuras plagado de espías alemanes. 
La pareja conecta muy bien; hay química entre ellos. Ambos me gustan más en El espía de negro, pero aquí se mueven en un marco físico más amplio; Andersen y Sorensen recorren un laberinto de calles, restaurantes y clubes nocturnos donde, entre toques de humor, diálogos chispeantes, intrigas y secuestros, acaban enamorados. ¡Y son una pareja lindísima! ¿A quién le preocupa la guerra cuando hay amor?

2) El congreso se divierte
(Der Kongreß tanzt, Erik Charell, 1931, Alemania)
Esta opereta ambientada en el Congreso de Viena es una de las películas más alegres y divertidas de inicios del sonoro alemán. Su elenco coral incluye a estrellas y talentos como Lilian Harvey, Willy Fritsch, Conrad Veidt, Carl-Heinz Schroth, Otto Walburg, Lil Dagover y Adele Sandrok, entre otros.
Amo tanto de esta película: La ambientación, las escenas de baile, las canciones, la historia de confusiones y cambios de identidad...  Y Conrad es sencillamente adorable como el intrigante Príncipe Metternich, empecinado en evitar que el galante Zar Alejandro I (Willy Fritsch) asista a las sessiones del Congreso. Para ello hace lo que sea necesario, incluso contar con la entusiasta ayuda de una hermosa condesa francesa interpretada por Lil Dagover. (¡Sí, la misma chica a la que Césare secuestra!) Y cuando todo falla, Metternich y la Condesa terminan valseando como una más de las muchísimas parejas que asisten a un baile de gala en la espléndida secuencia final. Un fascinante sueño de amores y enredos en la Viena romántica.

1) El hombre que ríe
(The Man Who Laughs, Paul Leni, 1928, Estados Unidos)
No sólo mi película favorita de Conrad Veid, también una de las más notables de finales del cine mudo. Filme visualmente barroco de profundo contenido humano, El hombre que ríe contiene una de las mejores actuaciones dramáticas de Conrad Veidt. Su composición del desfigurado Gwynplaine, condenado a una sonrisa perpetua aunque su corazón llore, me conmueve hasta lo más hondo. La mirada de Conrad proyecta con intenso y punzante realismo el dolor, la rabia, el amor y el miedo de Gwynplaine; sus ojos grandes y hermosos son ventanas a un alma torturada. ¡Él es brillante! 
Mary Philbin como Dea, la sensible muchacha ciega enamorada de Gwynplaine, y Cesare Gravina como Ursus, el simpático padre adoptivo de ambos, secundan de forma excelente, mas debo destacar a Zimbo, el perro que incorpora al lobo Homo y que se encarga del villano. IMPRESCINDIBLE.


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