18/07/2025

Película de Conrad Veidt recuperada

Buenas noticias para la comunidad silente: Una copia de la película alemana Liebe macht blind, estrenada en 1925 y considerada perdida durante décadas, apareció en Chile y será reestrenada a principios de octubre del presente año. La película se exhibirá en el cierre del Festival de Cine Recobrado de Valparaíso... ¡Vivo en Chile pero Valparaíso me queda lejos!


Producida por la UFA, Liebe macht blind (El amor nos hace ciegos) es una comedia mundana dirigida por Lothar Mendes y protagonizada por los astros del cine germano Conrad Veidt y Lil Dagover. Sí, ellos: 


¿De qué va esta película? Lo desconozco. Mi búsqueda por la Red sólo dio un resultado en filmportal y va más o menos así: La joven esposa Diane (Lil Dagover) está perdiendo poco a poco la fe en el amor de su marido Viktor (Georg Alexander) porque últimamente ha asistido a un número sospechoso de reuniones de trabajo. Se le ocurre disfrazarse para recuperarlo. Al saber de su encuentro con la bella Evelyn (Lillian Hall-Davis), le administra veronal (?). Desafortunadamente, el médico (¿Conrad Veidt?) le ha dado bicarbonato de sodio, y ahora Diane debe confiar completamente en su disfraz y su encanto para recuperarlo.
Raro...

 
A continuación transcribo un artículo informativo sobre el descubrimiento del filme. Fue escrito por el periodista Marcelo Macellari y publicado en el diario matutino La Estrella de Valparaíso esta misma mañana:

Festival de Cine Recobrado suma un nuevo hallazgo
El año pasado el Festival de Cine Recobrado de Valparaíso causó noticia a nivel mundial por el hallazgo del metraje más extenso encontrado hasta la fecha de La gota escarlata (1918), uno de los primeros filmes del maestro John Ford, del cual sobrevivían poco más de 30 minutos en el archivo privado de Getty Images de Los Angeles. Y ahora el certamen porteño rescata otra joya del cine mudo: La película alemana El amor nos hace ciegos (Liebe macht blind), que data de 1925.
"Fue estrenada en Alemania hace 100 años, producida por la UFA. Se creía que estaba perdida, hasta que una copia apareció en Chile. Ustedes serán los primeros en verla un siglo después". Así anuncia el Festival de Cine Recobrado de Valparaíso en su Instagram la exhibición en su edición número 29 (del 29 de septiembre al 5 de octubre) de este filme que destaca principalmente por su elenco, su nivel de producción y los subtextos.
Sobre este nuevo hallazgo, el director del certamen, Jaime Córdova, cuenta que "la película la encontré en Santiago, entre un conjunto de cintas, y debió haber sido retirada desde la compañía distribuidora que tuvieron los estudios UFA en Santiago, durante las décadas de 1920 y 1940, en la dirección Agustinas 1070. Incluso en esa época llegaba a nuestro país el noticiario del Partido Nazi, hablado tanto en alemán como en castellano, porque aveces los mandaban doblados desde España, que era uno de los países del eje. Y alguien tuvo el interés de sacar este material desde la distribuidora y conservarlo, lo cual no era muy habitual en Chile, pero sí en Argentina, donde había más salas de cine, más espectadores y más laboratorios cinematográficos".
El director del Festival de Cine Recobrado destaca que El amor nos hace ciegos tiene en su elenco "a tres importantes actores del cine mudo alemán, como son Conrad Veidt y Lil Dagover, que habían protagonizado el clásico El gabinete del doctor Caligari (1920), así que hay claros guiños a ese título, y Emil Jannings, estrella de El último, que se representa a sí mismo. Y el filme es, primero que todo, una parodia del cine alemán, pero también una cinta celebratoria de la reconstrucción económica del país luego de la Primera Guerra Mundial. Por lo tanto, las escenas de los cabarets, los vestidos lujosos, las comidas, la champaña anuncian lo que se convertirá Berlín en el futuro: La capital del pecado. Es el breve periodo antes de la llegada del Nacionalsocialismo". 
"Es una comedia -agrega-, pero si uno analiza el contexto de la época y el cine alemán de esos años, puede que no le cause tanto impacto como a alguien que conoce títulos citados directamente, como El gabinete del doctor Caligari o El último. En ese sentido, es una comedia para cinéfilos".
La copia de El amor nos hace ciegos, que es de 35 milímetros y se encuentra en buen estado, está siendo restaurada en la Cineteca Nacional. Y según cuenta Córdova, "estuve conversando con Peter Bagrov, presidente del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), que tiene registros de todas las películas que están perdidas en el mundo. Fuimos chequeando y me confirmó que la única copia conocida de El amor nos hace ciegos estaba en el Museo George Eastman House, en Estados Unidos. Y se les pudrió la película antes de que pudiesen digitalizarla. Entonces pensaron que la cinta estaba perdida totalmente, hasta que apareció en Chile, lo cual nos llena de alegría".
El director del tradicional certamen porteño destaca también que los estudios UFA, productores de la cinta, "eran en ese momento los más grandes que había en Europa, antes de que se creara Cinecittà en Italia el año 1937. En UFA se podían reconstruir calles y ciudades, como es el caso de El último de Murnau, o Metrópolis de Fritz Lang. Eran instalaciones gigantescas". 
El amor nos hace ciegos se presentará con música en vivo en el cierre del Festival de Cine Recobrado de Valparaíso, el sábado 4 de octubre a las 19:30 horas, en el Teatro Municipal de la Ciudad Puerto.


Aquí algunas imágenes que tomé del avance, disponible en Youtube. La calidad aún es regular; esperemos que otras restauraciones lo resuelvan.


 

13/06/2025

La tiranía del odio (Gustaf Molander, 1920)

Pequeña pero sólida película sueca de ambiente campesino protagonizada por un portentoso Egil Eide; su antipático personaje da título a la obra en el idioma original (Bodakungen, "El rey de Boda") y carga con el mayor peso de la trama. Fue el debut de Gustaf Molander como director luego de trabajar como guionista para Victor Sjöström y Mauritz Stiller, y el comienzo de una sólida carrera que incluye grandes películas con algunos de los mejores actores del cine sueco de la época.

   
Resumen: ALERTA DE SPOILER
Boda, Suecia, siglo XIX. Los propietarios de las granjas Ödemo y Rävgården han sido rivales por generaciones. Ahora Ödemo pasa por malos tiempos; su dueño, Mårten (August Palme), ya no puede pagar la hipoteca que pesa sobre la granja familiar y por esto la perderá. Diez años atrás su único hijo varón, Hans, fue enviado a estudiar a la ciudad quedando como apoyo sólo una hija, Gunnel (Wanda Rethgardt), hoy una adolescente. Mårten, resignado a su suerte, comenta a Gunnel que les habría ido mejor si Hans no se hubiera marchado.
Llega el día de la Feria de Boda. Mårten y Gunnel preparan su carro y su caballo, y suben lo poco que tienen para vender. El padre se encuentra desanimado por lo escaso de su cosecha, pero la muchacha está emocionada por su primera salida a la Feria.
En la granja Rävgården la situación es otra: La cosecha fue abundante, hay muchas manos para el trabajo, buenos caballos, varios carros de carga y hasta un calesín. Pero el propietario, Sören Torbjörnsson (Egil Eide) es un hombre cruel y matonesco que maneja todo y a todos a punta de látigo. Su hija, la hermosa y dulce aunque enérgica Eli (Winifred Westover), es la única persona que ejerce influencia sobre él. Así, cuando Sören se dispone a brutalizar a uno de los empleados por patear a un caballo, la oportuna aparición de la joven evita el maltrato.


Camino a la Feria el carro de Mårten sufre la avería de una rueda. Mientras la repara Sören aparece en el camino y avanza intencionalmente su carro sobre una posa de agua, salpicando a Mårten y Gunnel. 
En la Feria reina una gran animación. Gente de diversos lugares y oficios asiste al evento. Acrobatas, malabaristas, falsos forzudos, apostadores y titiriteros se unen a los habitantes de Boda. 
Sören convence a un acreedor de Mårten para que le venda su deuda y después provoca a su enemigo. Ambos hombres inicían un forcejeo que es detenido por Gunnel, cuya intervención contiene la ira de Sören, tal vez porque le obliga a pensar en qué diría Eli. 

 
En Rävgården las criadas se esmeran preparando un suntuoso banquete con el que celebrar a Sören a su vuelta de la Feria, pero él mismo lo arruina todo: Regresa a casa borracho y acompañado por un grupo de hombres en estado similar, maltrata a un viejo sirviente por dormirse cuando él llega, derriba la mesa arrancando el mantel y luego baila sobre el desastre. Nuevamente la aparición de Eli centra a Sören. Avergonzado, expulza a sus amigotes y luego le comenta a Eli que desearía tenerla siempre a su lado, evidentemente para contenerlo.
Morten y Gumel también han emprendido el regreso. Con su carro descompuesto, deben caminar gran parte del camino. 
Finalmente llega el temido día en que Mårten se ve obligado a entregar la propiedad de Rävgården a Sören. Éste disfruta enormemente con la ruina de su enemigo tradicional e incluso le insinua que se suicide arrojándose al correntoso río desde el monte La Roca de los Lobos. Mårten replica que ese sería un mejor final que el de Sören, a quien sus crímenes encontrarán en su propia casa. Enseguida se aleja con su hija, adentrándose en el bosque.

 
Aquel mismo día un joven desconocido (Uno Henning) arriba a la zona. Es Hans, que ha recorrido el mundo y ahora regresa al hogar familiar. Se detiene junto al río para beber de sus aguas, que tan bien recuerda.
Eli, que pastoreaba las ovejas, cae por un declive de La Roca de los Lobos y va a dar a orillas del río, junto a Hans. Atraída por el apuesto desconocido, Eli le pregunta su nombre pero él sólo comenta que el suyo bien podría ser ojitos azules. Luego le pide que le deje leer su mano para saber si tiene algún enamorado. Eli se muestra ofendida y Hans la desafía preguntándole sí se atreve. Eli accede y Hans finge leer en su mano. Le dice que el que espera vendrá a su encuentro en ese mismo lugar antes del atardecer. Luego se marcha dejando a Eli impresionada y llena de dudas. 


Hans llega a la granja Ödemo y la encuentra desabitada y cerrada. Recuerda su cita con Eli pero le preocupa la desaparición de su familia. 
Eli también piensa en la cita. Está confundida; ignora qué hacer. Un niño de la granja le da un pajarito y ella lo libera pidiéndole que le muestre el camino hacia la felicidad. El pájaro vuela hacia La Roca de los Lobos. 
Mårten y Gunnel están sentados junto al camino. Al atardecer, el hombre decide que regresará a Ödemo; quiere dormir en su casa. De vuelta en la granja, Mårten rompe a hachazos la cerradura de la entrada, se encierra en la casa y le prende fuego. Gunnel queda afuera, golpeando la puerta.


Eli espera junto al río. Hans llega y le dice que él es su enamorado. El ruido producido por unos carros en el cercano camino rompe el encanto. Es Sören con tres de los suyos; van a la granja Ödemo, alertados por el humo.
Gunnel es apartada brutalmente por los hombres de Sören, que derriban la puerta y sacan a Morten. Luego se dedican a apagar el incendio antes de que se extienda. 
Eli y Hans se aproximan. Ven a Sören insultar y golpear a Mårten antes de dejarlo ir con Gunnel. Eli se allega a su padre y este, como de costumbre, queda desarmado ante ella. Hans, a su vez, se acerca a Mårten y Gunnel y reconoce a su familia. Furioso, se vuelve contra Sörel, que intenta acuchillarlo. El joven somete al viejo canalla y hace que se hiera a sí mismo. 
Los hombres de Sören, que han logrado apagar el fuego, suben a su patrón en la calesa y se marchan. Eli mira a Hans con honda tristeza antes de marchar tras su gente. Hans también se siente triste mientras la ve alejarse.

  
El tiempo pasa. Sören se recupera y su fortuna crece, pero la gente de los alrededores ya no lo mira con el respeto de antes. Las personas decentes no le habla ni aceptan sus invitaciones e incluso en la iglesia le ven con malos ojos. Eli continúa cuidando de él, pero la maldad de su padre la averguenza y entristece, y está matando su alegría y amor fraternal.
Abandonado por los demás, Sören sólo cuenta con la compañía de vagabundos y pillos, los unicos que aceptan entrar a su casa aunque sea únicamente para beber. Hasta sus sirvientes lo abandonan. 
Llega el día de la Fiesta de la Cosecha. Mientras las campanas de la iglesia de Boda repican llamando a los fieles a celebrar, Sören comparte en su casa con un grupo de borrachines. Al descubrir que un viejo sirviente tambien se marcha, Sören decide vengarse de todos dando una lección a los feligreses.

 
El malvado e irrascible Sören engancha un trineo a sus caballos y va al encuentro de la grey a una velocidad peligrosa. La gente que sale de la iglesia, sorprendida del inesperado arribo del viejo pecador, se aproxima a él. Sören los insulta y golpea a dos de ellos. Eli se adelanta saliendo de entre los feligreses. Su verguenza estalla y Acusa a Sören con vehemencia: "Nuestro nombre está deshonrado. ¡Me averguenzo de ti! No quiero volverte a ver, padre, hasta que hayas sido castigado y Dios omnipotente haya limpiado tu cruel corazón".
Viéndose despreciado por la única persona que amaba y por la que se sabía amado, Sören se derrumba y abandona el lugar. Esa tarde se detiene en lo alto de La Roca de los Lobos y recuerda las palabras de Mårten cuando él lo incitó al suicidio desde aquel lugar: "Ese será un mejor final que el tuyo, cuando tus crímenes te sorprendan en tu casa". Trastornado por la verguenza y el peso de sus males, Sören se marcha de Boda.


Transcurren un par de años. Rävgården continúa funcionando gracias a la mano firme pero benevolente de Eli. Por las tardes los niños acuden a ella para oírla narrar cuentos de hadas.
Un día un anciano de larga barba llega a Boda. Es un renacido Sören que ha vagado por la tierra alimentándose del pan mendigado en las granjas. Allí le permiten la entrada porque los niños aman los cuentos de hadas que relata, los mismos que él contara a Eli años atrás. Sören parece haber encontrado la paz en esa vida errabunda y libre de ataduras pero ahora, sintiendo la proximidad de la muerte, desea descansar en su tierra. 

 
Tras la muerte de Mårten sus hijos se han asentado en las colinas, donde Hans construyó una casa. Sören, agotado, llega a las cercanías mientras el joven tala un árbol. Gunnel divisa al tambaleante anciano y acude en su ayuda; la joven no reconoce al hombre que arruinó a su familia pero él sí a la muchacha. El recuerdo de sus pecados pesa sobre Sören.
Viendole tan débil, Gunnel pide ayuda a su hermano y ambos conducen al antiguo enemigo al calor de su propio hogar. Allí, el moribundo pide ver a Eli. Hans no se siente con fuerzas para ver a la mujer que todavía ama, así que Gunnel va por ella. 
Ya frente a Rävgården, la joven siente reticencia a entrar en la granja. Es más que probable que ella y Eli sólo se vieran en la iglesia y nunca cruzaran palabra. Pero la voluntad final del moribundo la decide y transmite el mensaje. 


Eli llega a la casa y se enfrenta a Hans. Ambos se saludan con cierta tristeza e incomodidad pero sin rencor.
Al oir la voz de Eli, el adormecido Sören reacciona. Se levanta con dificultad y va hacia ella. Eli reconoce a su padre y quiere abrazarlo, pero él cae antes de llegar hasta su hija. Eli se arrodilla junto a Sören y en sus ojos ve su cambio. Entonces Sören ve el perdón en los de su hija y comprende que ya ha pagado por sus pecados. El viejo pecador arrepentido y perdonado muere en paz junto a su amada hija.
Hans se arrodilla junto a Eli. El odio de generaciones ha muerto con sus padres, ahora el amor puede florecer en libertad.


La tiranía del odio, como su nombre alternativo lo indica, narra las nefastas consecuencias de los rencores llevados más allá del límite natural. Sören destruye a sus enemigos tradicionales privándolos de su granja, pero en el camino se destruye a sí mismo y daña a su única y amada hija. Su arrepentimiento, redención y muerte no borran el pasado, sin embargo abren la puerta para que la nueva generación (Hans, Gunnel y Eli) inicie su vida adulta sin cargas ajenas.
La película, poco conocida y, al parecer, todavía sin restaurar, se hermana con otras obras de la época que narran la vida de la gente rural. Curiosamente, recibió muchas críticas negativas en su propio país, donde la acusaron de transmitir una imagen estereotipada del pueblo sueco. Quizá, pero es una imagen que cien años después todavía impresiona: Las viejas granjas de madera, la Feria, la belleza de los ríos y bosques...
Egil Eide encabeza el reparto estelar y lo hace con brio. El destacado actor brilla como el adinerado campesino lleno de crueldad, odio y villanía, pero también como el pecador arrepentido que sólo espera el perdón de su hija para morir en paz. 
August Palme como el desdichado Mårten realiza un trabajo más naturalista. Su personaje es un hombre que se sabe derrotado y al que sólo le queda resignarse. El actor conmueve en sus momentos íntimos con la joven Wanda Rethgardt. 

   
Winifred Westover tiene el importante rol de Eli, la brújula moral de Sören, pero la actriz no acierta. Parece débil e indecisa incluso en su gran momento, cuando Eli enfrenta a Sören. Tampoco es muy creíble en su rápido enamoramiento. 
Uno Henning en su segunda película tiene un papel menor, pero a cambio luce extraordinariamente guapo en sus ropas de viajero y campesino. Atención a la escena donde tala el árbol, ¡que lindo se ve! Posteriormente estuvo en algunos filmes destacados de la cinematografía europea como El amor de Jeanne Ney (G.W. Pabst, 1927), La mujer que anhelan los hombres (C. Bernhardt, 1929) y la obra maestra Una cabaña en Dartmoor (A. Asquith, 1929).

 
Gustaf Molander tuvo una larga carrera como director. Dirigió con acierto a actores de notorio talento como Gösta Ekman, Lars Hanson, Mona Mårtenson e Ingrid Bergman. Considerado por años un director hábil pero menor, hoy su carrera está siendo revaluada y apreciada en su justo valor. 
Película muy recomendable. Imprescindible para los admiradores del buen cine sueco y de la obra de Molander. 


18/04/2025

Documental "Llamas de nitrato" (2014)

Llamas de nitrato es un documental argentino dirigido por Mirko Stopar en 2014. Narra la vida de Maria Falconetti, actriz francesa que pasó a la historia del cine por su impactante interpretación protagónica en la obra maestra de Carl Theodor Dreyer La pasión de Juana de Arco (1928). 
La película recorre la vida y obra de Falconetti desde sus años de gloria en el teatro popular parisino hasta su amargo y solitario final en Buenos Aires.

 
Maria Falconetti era una desconocida para el mundo del cine cuando Dreyer la eligió como protagonista de la que sería su primera gran obra maestra, La pasión de Juana de Arco. A partir de ahí la actriz se transformó en una celebridad europea, invitada habitual a las reuniones y fiestas de la élite, y asidua de los casinos y clubes nocturnos más exclusivos del viejo continente. 
Su costoso estilo de vida la atiborró de deudas que a la muerte de su pareja/protector, el millonario Henri Goldstück, la dejaron practicamente en la ruina. Buscando recomenzar, Falconetti emigró a Argentina, donde se integró a la comunidad francesa de Buenos Aires y trabó relaciones con la intelectualidad local. Lamentablemente, sus posibilidades de trabajar en el escenario fueron disminuyendo hasta desaparecer. Para sobrevivir impartió lecciones de francés a niñas de la élite, pero no consiguió mantenerse a flote y murió arruinada en 1946.


Llamas de nitrato repasa minuciosamente lo anterior, añadiendo material desconocido incluso por historiadores del cine al poco existente sobre la mítica actriz. En esto, el trabajo de investigación de Mirko Stopar es digno de elogios. Aparecen fotografías y cartas nunca antes publicadas tanto de Falconetti como de su círculo social. 
El formato narrativo recurre a voces y cuerpos para reconstruir la historia: Voces que leen cartas, entrevistas y otros documentos tomando el lugar de sus autores; cuerpos sin rostros para interpretar a Falconetti y quienes le rodearon, todo ello filmado en blanco y negro, y casi como un collage de tonos vanguardistas que remiten a los años 20. 


Comprensiblemente, el relato de la producción de La pasión de Juana de Arco ocupa un lugar destacado. El rodaje fue dificultoso; al parecer Falconetti se llevó pésimo con Dreyer, quien, aun confiando en su talento, la habría sometido a una auténtica tortura psicológica con el fin de conseguir la célebre actuación de extrema intensidad que la inmortalizaría.
Los avatares del filme también se detallan. Fue censurado, quemado, rescatado de un manicomio y elogiado. 

 
Al final Maria Falconetti queda como una figura casi inaprensible, una mujer tan compleja como cautivadora, una actriz temerosa del fracaso artístico pero incapaz de ordenar su vida personal. 
Un documental totalmente imprescindible. 



21/02/2025

Creando carteles para Caligari

Hace unos años diseñé varios carteles de cine usando el programa photoImpression. La mayoría fueron para películas mudas. Lamentablemente los perdí casi todos en un cambio de CDs de respaldo. Sí, en ese tiempo algunas personas todavía grabábamos nuestro material digital. 
De los diez carteles que sobrevivieron cuatro son de El gabinete del doctor Caligari. Acá están, a propósito del aniversario 105 del estreno de la película a celebrarse dentro de pocos días. 

Este fue el primero de la serie. Empecé con un diseño sencillo y muy lineal. La simetría es casi mi obsesión, aunque el nombre del elenco puesto en diagonal le da un leve toque atrevido. El título en verde contrasta con los tonos apagados, iluminando un poco el conjunto. 

Para el segundo cartel opté casi por los mismos colores usados en el primero, aunque me atreví a jugar más con las líneas. El marco está incompleto en un lado y en el opuesto sobran barras negras, creando un efecto de continuidad entre ambos bordes. Esta vez elegí un tipo de letra más informal, acorde con el desquiciado estilo de la película.

Tras conseguir la versión restaurada y coloreada de la película, hice un centenar de capturas de pantalla y me dediqué a cortar, ordenar y pegar. Fue un trabajo largo y difícil. Me llevó tiempo seleccionar las imágenes porque mi intención era mostrar a todos los personajes de la película. Al final no pude hacerlo, pero siento que las elegidas dan una buena idea del contenido del filme.  

Finalicé esta serie de carteles con otro cortar y pegar, aunque esta vez usando imágenes del mismo color. Para el fondo utilicé variantes del color, siendo las letras blancas las que iluminan el conjunto, aunque sin estridencias.

El diseño gráfico no es lo mío. Me faltan ideas y me inclino demasiado por el orden, lo que limita cualquier diseño que realice. Estos carteles los hice sólo por diversión y amor al cine, pero siento que lucen bastante bien incluso con sus limitaciones. Me gustó hacerlos.