22/09/2023

Colleen Moore sobre ser flapper

Una flapper es sólo una chiquilla que está creciendo. Usa faldas atrevidas por diversión, porque piensa que son elegantes y atrevidas. ¿A que chica normal no le gusta ser elegante y atrevida a la vez?
Las flappers son tan anticuadas como la mayoría de las jóvenes. Quieren casarse y vivir en una casa de campo, ¡pero pregonan sus aspiraciones de la forma más moderna posible!
Si las dejaran a su suerte, probablemente bailarían y coquetearían como siempre lo han hecho las chicas. ¡Aunque, sinceramente, no creo que usaran faldas tan cortas!
Les gusta su libertad, les gusta ser un poco atrevidas, chasquear sus deditos, tan cuidados y astutos, frente al mundo, pero en el fondo son iguales a mi abuela de joven. 
La principal diferencia es que la flapper tiene más ambición, y ahora hay más cosas que desear, y también más posibilidades de obtenerlas. Exige más a los hombres porque ahora sabe más de cómo funcionan. Usa lápiz labial, polvos y rubor, e imita a sus mayores. Sabe más de la vida que su madre a su edad porque la ve más. Sabe lo que quiere y lo que hace, y afronta la vida con una esperanza ardiente y vibrante. Es elegante y valiente.
La flapper tiene encanto, buena apariencia, buena ropa, intelecto y una sana perspectiva. ¡Estoy orgullosa de flappear, lo estoy!

Colleen Moore

  
  

15/09/2023

Citas: Drama y fantasía en el cine

El cine no puede ni debe conformarse con una simple historia dramática. La vida es una mezcla perpetua de drama y fantasía. El drama es el fondo, el marco. La fantasía es un bordado, lo inesperado que despierta constantemente la mente del espectador y ayuda a que la obra sea más completa.

Ivan Mozzhukhin



08/09/2023

El fin del mundo (August Blom, 1916)

Extraordinaria película danesa que anticipa el cine de ciencia ficción sobre catástrofes de origen cósmico. August Blom aúna sin problemas personajes, paisajes y situaciones opuestas para exponer una imagen global de la humanidad enfrentando lo que podría ser su final. Fuego y agua, ciencia y religión, amor y odio se hermanan en El fin del mundo (Verdens undergang) de un modo simplemente impresionante. 


Resumen: ALERTA DE SPOILER
La morena Dina (Ebba Thomsen) y la rubia Edith (Johanne Fritz-Petersen) son hijas de West (Carl Lauritzen), capataz de una mina propiedad del ambicioso industrial Frank Stoll (Olaf Fønss). Dina está comprometida con el soso minero Flint (Thorleif Lund), quien lleva a las jóvenes a un baile en la posada la misma tarde en que West traba amistad con un predicador ambulante (Frederick Jacobsen). 
En el baile Dina capta la atención de Frank, que es flechado a primera vista, y Edith se reencuentra con Reymers (Alf Blütecher), un amigo de la infancia. 
Frank baila con Dina y la convence de salir al campo. Allí la corteja y le pide que huya con él a la ciudad. 
Al no lograr encontrar a Dina, Edith vuelve sola a casa. Más tarde Frank acompaña a Dina hasta su hogar y Flint lo sorprende mientras se marcha. West y Flint interrogan a Dina de un modo grosero y dominante que la subleva, decidiéndose a marchar con Frank lejos de aquel pueblo oscuro y malicioso. Hace un atado con sus ropas y sale a reunirse con Frank en la carretera. Flint la descubre y va tras ella, pero es derribado de un golpe por el citadino y la pareja huye.
Algunos años después Frank ha aumentado su capital invirtiendo en la bolsa de valores. Él y Dina están juntos y se aman, pero ella se aburre en su lujosa casa.


El conocido astrónomo Paul Wissmann (K. Zimmerman), primo de Frank, descubre un nuevo cometa. Sus mediciones revelan que este podría entrar en la atmósfera terrestre en fecha cercana. Tras una revisión exhaustiva de todos los datos, Wissmann comparte la información con el presidente de la Sociedad Astronómica. Luego el mundo recibe la noticia: Un cometa se aproxima a la tierra y su paso podría ser desastroso. 
El miedo hace caer la bolsa de valores; accionistas de distintas compañías se apresuran a vender al precio que se les ofrezca. Frank aprovecha astutamente la oportunidad de acrecentar su fortuna comprando tantas acciones como puede. 
En el pueblo minero, Reymers visita a los West. El cometa ya es visible a simple vista, aunque Reymers y Edith sólo prestan atención a su mutuo amor. 
En la ciudad, la Sociedad Astronómica discute las posibilidades de un desastre. Wissmann expone la conclusión de sus investigaciones: El cometa, que entrará en la órbita terrestre el 20 de septiembre, provocará un cataclismo de reminiscencias bíblicas en el norte de Europa. 
Para evitar el pánico, la Sociedad decide no informar a la prensa, no obstante Paul revela la verdad a su primo. 


Frank convence a su compinche, el editor del Times, de publicar una nota restando toda posibilidad de peligro al paso del cometa. El resultado no se hace esperar: Las acciones compradas por Frank aumentan considerablemente su valor y él no duda en venderlas al precio más alto.
El cometa sigue aproximándose a la Tierra; en el pueblo y la ciudad la gente se detiene a mirarlo y señalarlo. Frank lo ignora y parte al pueblo minero en compañía de Dina. Ella teme al reencuentro con su padre, aunque no opone objeción al viaje.
En el pueblo han ocurrido algunos cambios: Edith está comprometida con Reymers y éste se ha unido a la tripulación de un barco; Flint vive amargado por el abandono de Dina y odia a Frank por habérsela "robado"; West se ha chiflado y sigue un cristianismo intransigente que el propio predicador se toma a broma. 
Frank y Dina llegan al pueblo y se detienen frente a la casa de los West, quizás esperando reconciliar a la familia. Pero el despechado Flint incita a los mineros contra la pareja y un iracundo West maldice a su hija. Flint es detenido y encarcelado y West, víctima de su propio rencor, muere poco después. 
Frank y Dina continúan hasta su mansión en el pueblo, donde Frank ha hecho abrir un camino hacia las profundidades de la mina para ponerse a salvo durante el paso del cometa. 
El día señalado Frank da un banquete para sus adinerados amigos y luego Dina es el centro de una pieza de baile alusiva al cometa. 


La temperatura comienza a ascender y el aire se vuelve pesado mientras fragmentos ardientes del cometa empiezan a caer. Uno impacta en la cárcel local y Flint se ve impelido a una fuga desesperada. Luego, con la excusa del fin del mundo, dirige a los mineros contra los ricos, más específicamente contra Frank. 
La mansión es asaltada durante el baile de Dina. Frank y sus elegantes amigos se arman y atrincheran en el salón. Los mineros logran romper la barrera y se desata una batalla de clases en la que Dina es alcanzada por una bala.
Frank abandona el salón arrastrando consigo a la malherida Dina y ambos inician el descenso hacia las entrañas de la mina. Flint descubre la entrada secreta y va tras la pareja. 
Afuera, el cometa alcanza su mayor punto de acercamiento con la Tierra. Meteoros encendidos caen al mar, provocando el hundimiento del barco que tripula Reymers, y una lluvia de fuego destruye el observatorio de Wissmann, matándolo junto al presidente de la Sociedad Astronómica. 
El pueblo minero arde; la gente, presa del pánico, huye en desbandada hacia los campos y el mar. 
En los túneles, tras un largo y penoso recorrido, Dina es vencida por la fatiga y la falta de aire y cae, muriendo en los brazos del desolado Frank. 
La tierra, abrasada, se estremece y libera gases venenosos que matan al despechado Flint mientras aún persigue el rastro de la pareja. Frank también muere, cayendo sobre el cuerpo de su amada.
Tras el fuego, llega el agua. El mar se alza y avanza tierra adentro. Reymers consigue sobrevivir al naufragio del barco en un bote que navega a la deriva. 
El agua asciende sobre la tierra y destruye lo que el fuego no consumió. El pastor rescata a Edith del techo de su casa sumergida y la pone a salvo en una cueva. Al amanecer el cometa ha finalizado su desastrosa visita. Edith baja al pueblo destruido y no encuentra a nadie, por lo que sale a campo abierto. Llega hasta una iglesia dañada aunque todavía en pie, y hace sonar la campana. 
Al mismo tiempo, la marea arroja a Reymers en la costa, donde oye el tañido de la campana. El joven corre hacia la iglesia y la pareja se reconoce incluso a distancia. La historia se reinicia: Un hombre y una mujer se encuentran en el amanecer del mundo.


Influenciada por el paso del cometa Halley en 1910 y la Gran Guerra en curso más allá de las fronteras neutrales de Dinamarca, El fin del mundo refleja el sentimiento de horror e impotencia predominantes en la Europa de la época, enfrentada al mayor desafío bélico de su Historia. 
El fin del mundo de la película es tanto físico como social y moral. Lo que finaliza es una forma de vivir. Las desavenencias de los West y la ambición desmedida de Stoll forman parte de un mundo corrompido y cruel que ha sido condenado al fuego y el agua para ser reemplazado por otro quizá mejor. 
Curiosamente, los personajes más atractivos de la película son Dina y Frank, miembros activos de ese mundo condenado. Dina y Frank forman una pareja inusual. Frank se enamora de Dina a primera vista y su amor perdura por sobre el egoísmo y la ambición que impulsan su vida; Dina se deja seducir por él y se juega todo en un arranque emocional. Ninguno duda o se arrepiente de su elección, aunque Frank siempre es el más emotivo. Dina se aburre en su solitaria mansión y Frank se esfuerza por alegrarla y animarla. Amar y complacer a Dina es tan importante para él como aumentar su fortuna. La muerte de Dina lo destroza por completo. 
Sólo un actor de la talla de Olaf Fønss podía lograr que un perro ambicioso como Frank Stoll también fuera un simpático enamorado. El resto del elento no está a la altura del astro danés, pero cumple adecuadamente con su papel.


La película está llena de buenos momentos, aunque las escenas de los desastres logran captar la mayor atención. Primero hay personas mirando el cometa con curiosa aprensión; luego caen meteoritos encendidos; a continuación llega el fuego mortal. Las imágenes impactan. Vemos gente huyendo aterrorizada y el humo de las fábricas mezclándose con el de los incendios; vemos morir a mas de la mitad de los personajes; vemos el pueblo sumergido en el agua y sus restos tras el cataclismo. Hay maquetas y escenarios para los incendios y la inundación, y se usan de un modo sencillo pero muy eficaz. 
La insensata batalla entre trabajadores y capitalistas es fascinante por su irrealidad, así como el horrible final de Frank y Dina. 
Las imágenes del desenlace son hermosas y poéticas, aunque no alcanzan el impacto emocional de las anteriores. 


El fin del mundo es la primera gran película de ciencia ficción y una de las mejores de su tiempo. Cuenta con una hermosa fotografía, buenos efectos prácticos, y una historia que lo incluye casi todo. En la era silente Nordisk film produjo muchas grandes películas dramáticas y de aventuras, pero sólo El fin del mundo reune las características necesarias para ser considerada un clásico imprescindible. 
Una de mis favoritas en todo sentido. 


01/09/2023

Vistiendo como una mujer de los años veinte

Al momento de decidirse a vestir como una mujer de los años veinte aparece la inevitable pregunta: ¿Cómo era la verdadera ropa femenina de esa época? Pregunta sencilla con respuesta compleja. 
No existe la "verdadera" ropa de mujer de los años veinte, como tampoco la verdadera ropa de mujer de los años sesenta ni de los ochenta ni de los dos mil ni... En fin. Cada década de la Historia ha ostentado estilos de vestuario que se modifican a lo largo de los años. Contra lo que pudiera pensarse, el ansia de novedad no es la razón principal de tales cambios. Las necesidades, intereses y recursos de la gente, el desarrollo social, la política y los avances científicos son los que originan la transformación del vestuario. 
No hay un traje de los años veinte, sino muchos. Tomen como ejemplos estas fotografías de la época:


Y un breve recorrido con el buscador de Google redirige a páginas de revistas de moda de los veinte; los figurines proponen modelos de ropa para toda hora y actividad. 

Propuestas de ropa para uso diario.

Propuestas de vestidos para la noche.

Entonces disponemos de variadas opciones de vestuario, sólo queda elegir a gusto; no hay excusa para usar un vestido falseado a la hora de querer lucir como una mujer de los años veinte. Por si no quedó claro, acá lo explico mejor: 


En los ultimos años ha prosperado toda un área dedicada a la venta de artículos del siglo XX, ropa incluida. Las imitaciones conforman un ámbito propio en este mercado de las "antiguedades", uno accesible a casi cualquier comprador. En muchos casos se trata de adaptaciones, como estos bonitos modelos de vestidos:


¿Pero que es un lindo vestido sin el peinado correcto? El cabello en corte bob se presenta como la primera opción -y la más obvia- pero definitivamente no es la única. No todas las mujeres cortaron su cabello (¡bravo por Mary Pickford y Lillian Gish!); algunas prefirieron atarlo en coleta o recogerlo contra la cabeza con peinetas y diademas. 
De todas formas el cabello corto no es sinónimo de una mujer de la Era del Jazz, para eso es necesario darle estilo: Ondularlo u alisarlo; fijarlo sobre la frente y las orejas; dejarlo con flequillo recto o sólo un pequeño mechón ondulado; largo hasta la mejilla o el cuello. Algunas opciones:


Encontré publicidad de onduladores para el cabello y ¡hasta de cepillos para mantener las ondas en forma!


Ya seleccionado el peinado, hay que pensar en adornarlo. Sombreros, diademas y turbantes son complementos perfectos para una cabeza bonita. 


Siguen los zapatos sobre medias color carne. Los preferidos tienen tacones medianos y punta afilada con terminación redondeada. Y lo más importante: Correas en T, nunca olvidar las preciosas correas en T. 


El maquillaje es quizá lo más difícil -Nunca lo he intentado-. La piel del rostro se lleva pálida y sin marcas, cual porcelana fina, y con polvos traslúcidos. Algunas mujeres se aplicaban círculos de colorete rosado en las mejillas, aunque no era lo más usual.  
Las cejas son finas, rectas largas y van caídas y pintadas de negro. Los ojos se agrandan y redondean con un sombreado ahumado, delineador y máscaras de pestañas en tonos oscuros. 
Los labios se pintan en tonos de rojo y granate, gruesos en el centro y finos hacia las comisuras.  


Ya tenemos reunidos todos los elementos necesarios para componer un buen atuendo femenino de los años veinte, ahora sólo hay que atreverse a armarlo. Yo aún no lo hago, sólo he adaptado algunos peinados, sombreros y turbantes: