Los dibujos animados son la más antigua y conocida forma de animación en pantalla. El pionero Charles-Émile Reynaud experimentó con estos ya en 1892, aunque los auténticos dibujos animados (también llamados caricaturas o cartoons) aparecieron a inicios del siglo XX, durante la Era Primitiva del cine. En paralelo, aunque con menor popularidad, se desarrolló la técnica de stop motion.
La primera película de dibujos animados fue realizada en 1906 por el norteamericano James Stuart Blackton. Se trata de una sencilla secuencia titulada Fases humorísticas de caras graciosas (Humorous Phases of Funny Faces), donde unos personajes dibujados con tiza sobre una pizarra se mueven por la pantalla y realizan distintos gestos.
Al año siguiente Blackton hizo otro aporte al desarrollo de la animación con la exitosa The Haunted Hotel, película de acción real que incluye una escena de stop motion en primer plano.
En 1908, en Francia, el español Segundo de Chomón creó una pequeña obra maestra con El hotel eléctrico, cuyo rotundo triunfo superó al del filme de Blackton.
La película incluye una de las primeras muestras de pixilación, variante del stop motion en la cual se usan personas en lugar de muñecos.
alucinante fantasía mágica de Chomón para la Pathé.
Aquel mismo año el francés Émile Cohl estrenó Fantasmagorie, imaginativa película de dibujos animados que definió lo que sería la animación en las próximas décadas.
Cohl animó con éxito marionetas, cerillas, recortes de papel... Por los avances e importancia de su trabajo, recibió el título de "padre de los dibujos animados".
Tras los dibujos animados y el stop motion apareció la animación de siluetas, que emplea figuras recortadas articuladas para proyectar sombras. Esta técnica deriva del teatro de sombras, milenario arte oriental considerado un lejano antecedente del cine.
La película más antigua que se conserva de animación de siluetas es El payaso y su burro (The Clown and his Donkey, 1910), del británico Charles Armstrong.
Aunque la animación de siluetas no consiguió el éxito arrollador de los dibujos animados, dejó algunas obras de gran belleza y valor, como la japonesa El origen del templo de los cangrejos (Kanimanji engi, 1925), basada en una leyenda budista.
La mayor contribución al desarrollo de esta técnica corresponde a la animadora alemana Lotte Reiniger, quien se especializó en ella. Sus sombras elegantes y detalladas crean mundos mágicos y oníricos, a veces inquietantes y hasta aterradores, pero siempre hermosos. Su película de 1926 Las aventuras del príncipe Achmed (Die Abenteuer des Prinzen Achmed) es el más antiguo largometraje de animación que se conserva.
Otras obras suyas de la época son:
-El ornamento del corazón enamorado (Das Ornament des verliebten Herzens, 1919)
-El cofre volador (Der fliegende Koffer, 1921)
-Cenicienta (Aschenputtel, 1922)
-El secreto de la marquesa (Das geheimnis der Marquise, 1922) [Publicidad para Nivea]
-Arlequín (1931)
-El corazón robado (Das gestholene herz, 1934)
Las aventuras del príncipe Achmed.
Los dibujos animados se convirtieron en la animación más popular y pronto marginaron a las otras técnicas, aunque el stop motion pasó a ocupar un espacio importante en el cine fantástico.
En estados Unidos, dos de los personajes animados más destacados de la era muda son:
Koko el payaso (Koko the Clown), creado en 1918 por Max Fleischer.
El gato Félix (Felix the Cat), creado en 1919 por Otto Messmer y Pat Sullivan.
La historia de la animación en otros países es difícil de rastrear dada la supremacía casi mundial de los cartons de origen americano.
En Japón destacan las obras: Urashima taro (Seitaro Kitayama, 1918); El conejo y la tortuga (Usagi to kame, Sanae Yamamoto, 1924); El origen del templo de los cangrejos (Kanimanji engi, Hidehiko Okuda, Hakusan Kimura y Tomu Uchida, 1925); y Ubaseteyama (Sanae Yamamoto, 1925).
En Gran Bretaña, en 1925, la productora británico-francesa Pathe Pictorial popularizó Jerry the Tyke, serie sobre un perro exhibida en sus noticiarios.
Francia sufrió un retroceso ante el avance de las animaciones americanas. Tras Émile Cohl vinieron Robert Lortac y Marius O'Galop, cuyas obras, aunque interesantes, no consiguen pasar la prueba del tiempo. La crise des domestiques (1920) de Robert Lortac lo ejemplifica.
Rusia entregó el maravilloso trabajo en stop motion de Władysław Starewicz, animador de insectos muertos, marionetas y muñecos. De los primeros trabajos de su extensa filmografía destacan:
-La venganza del camarógrafo (Miest kinomatografícheskovo operátora, 1911)
-La Navidad de los insectos (Rozhdiestvó obitátelei liesa, 1911)
-La cigarra y la hormiga (Strekozá i muravéi, 1911)
-Divertidas escenas de la vida de los insectos (Vesiólyie stsenki iz zhizni zhivótnyj, 1912)
-El lirio de Bélgica (Líliya Bélguii, 1915)
Para 1927 el cine animado ya eran habitual. En 1928 se le agregó música y algunos diálogos, como se estaba haciendo con las películas de imagen real.
A partir de la década de 1930 los dibujos animados se masificaron. Walt Disney produjo las populares Silly Symphonies, 74 alocadas caricaturas musicales, la mayoría desprovistas de cualquier diálogo. Disney aprovechó esta serie de cortos para experimentar con formatos de sonido y color.
Los dibujos animados, originalmente otra forma de "imágenes en movimiento", es decir, de cine, cautivaron de tal forma a los niños que los grandes estudios americanos transformaron sus departamentos de animación en fábricas de caricaturas dirigidas casi exclusivamente al público infantil. La televisión continuaría por esta senda, apartando durante décadas a los adultos del cine de animación.
primera Silly Symphony de Walt Disney.
Aunque la animación sonora acabó imponiéndose, la variante silente, o más bien sin diálogos, ha continuado usándose con éxito, pero esa es una historia diferente...
.gif)
.gif)

.gif)
.gif)

.gif)
.gif)
.gif)
.gif)
.gif)
.gif)


.gif)
.gif)
.gif)
No hay comentarios:
Publicar un comentario