04/03/2022

¿Qué fue de los actores de Nosferatu?

Y hoy es el día. Un 4 de marzo de 1922 se estrenó Nosferatu. Ha sido un camino espinoso para un filme cuya producción y publicidad gastó más de lo que recuperó. Un filme que se intentó destruir con una orden legal. Un filme que se ha montado y remontado más veces de lo recomendable. Un filme que impresiona como sólo el auténtico arte lo puede hacer… Y también un filme que convirtió a Friedrich Wilhelm Murnau en un director reverenciado y a Max Schreck en un actor mítico. No pasa lo mismo con el resto de sus implicados. Cuando se menciona Nosferatu nadie piensa en Albin Grau, Fritz Arno Wagner o Henrik Galeen, y sin embargo el primero es el responsable directo de la imagen y espíritu de la película, incluyendo los decorados, el vestuario y el material promocional; el sagaz camarógrafo Arno Wagner filmó la película con una sola cámara y lo hizo como un auténtico poeta de la imagen; y Galeen era un experto en el romanticismo oscuro y lo plasmó a la perfección en cada línea del guion.
Este olvido voluntario se extiende también a los actores. Incluso los devotos del cine silente han olvidado a los actores de Nosferatu. Se recuerda a Max Schreck pero nadie conoce a Gustav von Vangenheim o Alexander Granach.
Intentaré revertir eso en  esta entrada.

Las vidas y carreras del elenco de Nosferatu fueron muy desiguales. Algunos vivieron largos años y otros tuvieron muertes prematuras y hasta trágicas. Ninguno alcanzó el estatus de estrella del cine, aunque unos pocos realizaron carreras sólidas y exitosas y dejaron sus nombres en filmes de gran calidad. Otros, por el contrario, se perdieron en películas menores. Hubo quien renunció a la actuación.
La entrada anterior de este especial del centenario de Nosferatu contiene la biografía de Max Schreck, así que a ella me remito. En cuanto a los demás actores, ¿quienes eran y que fue de ellos? A continuación un breve repaso a sus vidas y carreras.



Gustav von Wangenheim 
(1895-1975)
Es uno de los pocos miembros del elenco que tuvo éxito y prestigio en vida, aunque también problemas derivados de sus ideas políticas.
Su verdadero nombre era Ingo Clemens Gustav Adolf Freiherr von Wagenheim y descendía de la nobleza alemana. Su padre fue el célebre y talentoso actor teatral y cinematográfico Eduard von Winterstein, protagonista de algunos interesantes filmes alemanes como opium y Nerven (ambos de Robert Reinert), además de secundario de lujo en otras películas de gran popularidad. Su madre fue la actriz Minna Mengers, quien se suicidó cuando Gustav tenía sólo cuatro años.
Con el talento en la sangre, Gustav se inició como actor teatral en 1914 y entró en el cine en 1916 convirtiéndose rápidamente en un actor admirado. Sus primeros trabajos destacados los realizó en dos comedias de Ernst Lubitsch: Las hijas del cervecero (Kohlhiesels töchter, 1920), donde tuvo un importante rol secundario, y Romeo y Julieta en la nieve (Romeo und Julia im Schnee, 1920), divertida parodia de la obra de Shakespeare en la que fue el protagonista.
Después de Nosferatu, que certificó sus dotes para el drama, el romance y el misterio, tuvo el papel antagónico en Sombras (Schatten, Arthur Robison, 1923), otra de las cumbres del silente alemán.
En 1922 se unió al Partido Comunista Alemán para el cual fundó un teatro itinerante de trabajadores. En 1933, ante la persecución nazi a los militantes comunistas, huyó a la Unión Soviética con su esposa. Allí se dedicó a escribir guiones, obras teatrales y producir películas. Aceptó la ciudadanía soviética en 1940 luego de ser condenado a muerte por los nazis. Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941, Gustav y su familia fueron evacuados a Tashkent. Su hijo de ocho meses, Edi, falleció durante el viaje.
Gustav regresó a Alemania después de la guerra y obtuvo la dirección del Deutsches Theatre, pero en 1946 fue depuesto de su cargo por las autoridades soviéticas sin que nunca se aclarara el motivo. Continuó escribiendo guiones y dirigiendo películas hasta finales de los años 50. Posteriormente fue escritor de cuentos, novelas y ensayos.
Entre 1931 y 1954 estuvo casado con la actriz, escritora, periodista y fotógrafa ingeborg Franke, con quien tuvo cuatro hijos. Sus restos reposan en la tumba de la familia Wangenheim-Winterstein en el cementerio central de Friedrichsfelde en Berlín.

Como Paul Seppl en Las hijas del cervecero (1920).

Con Lotte Neumann en
Romeo y Julieta en la nieve (1920).

Como el amante en Sombras (1923).


Greta Schröder
(1891-1967 o 1980)
La intérprete de la dulce Ellen ha sido tan olvidada que no hay consenso respecto a su fecha de muerte, y la versión en español de su biografía en Wikipedia muestra la foto de otra actriz.
Nació en una familia alemana de clase media que apoyó sus intereses artísticos. En la década de 1910 fue miembro del Deutsches Theatre, donde conoció al bailarín, actor, coreógrafo y futuro director de cine Ernst Matray, con quien se casó. En 1915 escribió el guion de la primera adaptación alemana de El fantasma de la ópera, película que fue dirigida por Matray. 
Su ingreso al cine ocurrió en 1913. No consiguió destacar y sólo obtuvo papeles de reparto y roles decorativos como el de "la chica de la flor" en el clásico El golem (Der Golem, Paul Wegener, 1920). Al año siguiente Murnau le dio un papel más importante aunque todavía menor en Marizza (Marizza, genannt die schmugglermadonna), una de las películas perdidas del gran director. Esta primera colaboración entre ambos le permitió obtener el protagónico femenino de Nosferatu, aunque no sirvió para potenciar su carrera. Se retiró del cine silente en 1923 con un papel secundario en Paganini (Heinz Goldberg), donde compartió pantalla con el astro Conrad Veidt. El retiro fue voluntario; Greta acababa de ser madre y deseaba cuidar de su hijo.
En 1924 se divorció de Ernst Matray. Volvió a casarse en 1927, esta vez con el actor y director Paul Wegener, matrimonio que también acabó en divorcio. Regresó al cine en 1937 y se mantuvo activa como actriz secundaria hasta 1953.

Como la chica de la flor en El golem (1920).

Con Leonhard Haskel en Marizza (1922).

Como Ellen en Nosferatu.


Alexander Granach
(1890-1945)
Hijo de un panadero judío austrohúngaro, Granach desempeñó este oficio antes de entrar en el teatro alrededor de 1910. Pronto demostró poseer un gran talento actoral, iniciando así una larga carrera sobre el escenario.
Durante la Primera Guerra Mundial fue reclutado por el ejército austrohúngaro. Luchó en el frente alpino y fue hecho prisionero por los italianos. Tras la contienda se trasladó a Munich y trabajó para el teatro de la prestigiosa actriz y directora Hermine Körner. A su regreso a Berlín estuvo en varios teatros de renombre, convirtiéndose en un actor célebre.
Entró al cine en 1920 y tuvo roles de distinta importancia en algunas películas silentes relevantes. Aunque su interpretación más recordada es la de Knock, el tortuoso agente inmobiliario y comedor de moscas de Nosferatu, en su momento destacó más como el ilusionista de Sombras (Schatten, A. Robison, 1923), el proxeneta Schigolch de El espíritu de la tierra (Erdgeist, L. Jessner, 1923), y el traidor Judas Iscariote de I.N.R.I. (Robert Wiene, 1923). 
La llegada del cine sonoro no afectó su trabajo pero si lo hizo el ascenso del nazismo, dado su origen judío y simpatías políticas. En 1933 se trasladó a Polonia y continuó como actor teatral. Emigró a la Unión Soviética en 1935 y participó en dos películas, sin embargo fue arrestado en 1937 durante las purgas estalinistas. Gracias a la intervención del escritor Lion Feuchtwanger (autor de El judío Suss) pudo abandonar el país con destino a Zúrich. En 1938 llegó a Estados Unidos e inicio una carrera como actor en Hollywood. Tuvo un papel destacado en Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939) y otros menores interpretando a nazis en filmes como Los verdugos también mueren (Hangmen also die!, 1943) de Fritz Lang, y The Hitler gang (J. Farrow, 1944).
De su matrimonio con Martha Guttmann nació su único hijo. Posteriormente convivió con la actriz Lotte Lieven-S. Falleció de una embolia pulmonar tras una operación en el apéndice.

Como el ilusionista en Sombras (1923).

Como Judas Iscariote en I.N.R.I. (1923).

Con Greta Garbo en Ninotchka (1939).


G.H. Schnell
(1878-1951)
El padre de Schnell era un proveedor del ejército chino que lo llevó de regreso a Alemania siendo un niño. Tras dejar la escuela trabajó en el servició colonial, fue leñador en Florida y participó en la represión de la Rebelión de los Bóxers.
Tomó clases de actuación y entró en el teatro en 1903, siendo parte de diversas compañías nacionales. Combatió en la Primera Guerra Mundial y luego entró en una compañía berlinesa.
A Partir de 1919 y hasta su muerte participó en más de cien películas, usualmente en roles secundarios menores o de reparto, por lo que suele recordársele por su trabajo en Nosferatu como el armador Harding, amigo de Hutter en cuya casa se aloja Ellen durante el viaje de su marido. No pude encontrar más datos sobre su vida y carrera.

 

Ruth Landshoff
(1904-1966)
Nació en una adinerada familia alemana de origen judío. Su padre era ingeniero y su madre cantante de ópera. Asistió a la escuela de actuación y tuvo roles anónimos en películas cortas experimentales. Estos trabajos, hoy perdidos, le permitieron obtener el pequeño papel de Ruth en Nosferatu. Es su único rol cinematográfico confirmado.
Hasta 1930 llevó una vida acomodada gracias a los ingresos de su familia. Se interesó por el teatro y se relacionó con fotógrafos, escritores, músicos y otra gente del mundo artístico e intelectual berlinés. Entre sus amigos se contaban Ernst Toller, Bertolt Brecht, Thomas Mann, Albert Einstein y Annemarie Schwarzenbach. Le gustaba travestirse y solía usar el nombre masculino de René.
En 1930 publicó su primera novela, The many and the one, y decidió seguir una carrera como escritora. Su segunda novela no pudo publicarse en Alemania debido a las restricciones impuestas a los judíos. Abandonó el país en 1933 iniciando recorrido por varias naciones europeas antes de asentarse en Estados Unidos en 1937. Después de la guerra realizó algunos viajes a Alemania dando conferencias en las que criticó la actitud de la nación frente a su reciente pasado nazi.
Mantuvo varias relaciones amorosas y estuvo casada durante algunos años; no tuvo hijos. Siguió viviendo en Estados Unidos como escritora de novelas, poemas y artículos de revistas hasta su muerte.



Fanny Schreck
(1877-1951)
Se conservan pocos datos sobre Fanny Schreck. Nació en Ulm como Franziska Ott y en algún momento ingresó al teatro. Aunque recibió críticas favorables por su trabajo en el escenario, este se limitó a roles menores.
En 1910 se casó con el actor Max Schreck. Debutó en el cine en 1922 con un pequeño papel en Nosferatu; es la enfermera de Hutter. Posteriormente apareció como actriz de reparto en varias películas de la década de 1930. También fue locutora radial. Viuda en 1936, no volvió a casarse ni tuvo hijos y murió olvidada.

 
 
John Gottowt
(1881-1942)
Tampoco hay mucha información sobre él. Nació en Ucrania como Isidor Gesand. Estudió actuación en Viena y luego se unió al Deutsche Theatre de Max Reinhardt. Su debut en el cine fue en 1913 en la sorprendente película El estudiante de Praga (Der student von Prag, S. Rye y P. Wegener) como el diabólico prestamista Scapinelli. Su participación en esta obra seminal del cine artístico mundial permitió a Gottowt obtener cierto estatus. Posteriormente tuvo papeles secundarios en películas imprescindibles del cine mudo germano como Algol, la tragedia del poder (Algol, tragödie der macht, H. Werckmesiter, 1920) y El gabinete de las figuras de cera (Das wachsfigurenkabinett, P. Leni, 1923). Su trabajo en Nosferatu como el profesor Bulwer no ha conseguido eclipsar su debut.
Gottowt produjo películas y obras teatrales y de cabaret. Su condición de judío lo llevó a abandonar Alemania en 1933. Fue asesinado en Polonia por un oficial de la SS. Aquí otra perspectiva a su historia.

Con Paul Wegener en El estudiante de Praga (1913).


Buscar y encontrar información sobre estos actores fue un trabajo difícil. Incluso en páginas de cine alemanas los datos son escasos. Espero haber ayudado algo al mantenimiento de su memoria.
 

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Este artículo forma parte del especial temático
100 años de Nosferatu.



03/03/2022

Max Schreck: El hombre que no era un vampiro

Vampiro y nosferatu son las primeras palabras que acuden a la mente de cualquiera al oír el nombre de Max Schreck. No es de extrañar pues el actor ha pasado a formar parte de la cultura popular gracias a su admirable y excepcional trabajo como vampiro en el impresionante filme de Murnau Nosferatu: Una sinfonía de horror. La película, una de las cumbres de la cinematografía mundial, inmortalizó a Schreck pero también le convirtió en centro de una serie de historias absurdas que los cinéfilos más simples han propagado como una peste, rebajando a un actor de carácter a personajillo de cuentos de terror. Esto es lamentable ya que Schreck fue un ingenioso y correcto actor teatral que en vida nunca dio pábulo a chismes de ningún tipo; los rumores y leyendas negras surgieron años después de su muerte, siendo mantenidos y ampliados por gente que no ha hecho el menor intento de acceder a información verídica sobre su vida y carrera.
En este artículo intentaré presentar al auténtico Max Schreck. No mencionaré las leyendas vampíricas porque muchas páginas ya lo han hecho de manera profusa, aunque acotaré esto: La primera personalidad en relacionar a Max Schreck con el vampirismo fue el director de cine y escritor griego Adonis Kyrou, quien en su libro Le surrealisme au cinema preguntó en broma si el actor realmente era un vampiro. Esto pasó en 1953. Las demás historias comenzaron a escribirse a partir de ese comentario, no antes.
 

Trazar una biografía de Max Schreck no es trabajo sencillo debido a la carencia de información fidedigna acerca de él. Las razones de esta falta de información son varias, y ninguna es oscura o misteriosa sino bastante lógica. Mencionaré tres.
1) Falta de popularidad: Max Schreck no fue un actor cinematográfico famoso. No era un galán así que sus fotos, palabras e historias de vida nunca ocuparon páginas en revistas de fanáticos. Tampoco era un actor de carácter que potenciara su carrera especializándose en algún tipo de personaje. Schreck era antes que todo un actor teatral; su labor en el cine fue un anexo a su carrera en el escenario y no intentó llevarla más allá de la interpretación de roles secundarios menores. Por lo mismo sus personajes en el cine no atrajeron atención ni siquiera a nivel nacional. 
2) Nosferatu no fue una película exitosa: Esto es un hecho importante que muchos ignoran. En su estreno Nosferatu fue recibida de forma tibia y pronto se sacó de circulación por razones económicas y legales. Pasaron más de treinta años antes de que Nosferatu comenzara a ganar el prestigio que ostenta hoy, transformando de paso a su protagonista en un mito del terror. 
3) Pérdida de documentos: Pocos años después de la muerte de Schreck sobrevino la Segunda Guerra Mundial. Europa en general y Alemania en particular volvieron a ser devastadas, perdiéndose para siempre documentos irremplazables de todo tipo. 
Estos factores explican muy bien las muchas lagunas en la biografía de Schreck. Son las mismas que se pueden encontrar en la biografía de casi cualquier actor de reparto del cine mudo alemán. Al menos otros tres actores de Nosferatu tienen grandes lagunas en sus biografías.


Max Schreck nació en Berlín, Alemania, el 6 de septiembre de 1879. Su nombre verdadero era Friedrich Gustav Maximilian Schreck. Desde muy joven mostró interés por el teatro pero su padre se opuso terminantemente a tal vocación, originando un quiebre entre ambos. Por contraste parece haber mantenido una relación muy cercana con su madre, Pauline Shreck. 
A la muerte de su padre, alrededor de 1900, se inscribió en el Teatro Estatal de Berlín. Una vez completada su formación realizó una gira nacional de dos años como miembro de varias compañías teatrales. 

Schreck a los 27 años.

Su enorme talento lo convirtió en un actor destacado, y su particular tipo físico y facilidad con el maquillaje y el vestuario extraño le permitieron interpretar toda una galería de roles grotescos. Pronto se unió a la compañía de Max Reinhardt, la más prestigiosa de Alemania y cuna artística de algunas de las grandes estrellas del cine mudo alemán (Emil Jannings, William Dieterle, Conrad Veidt, Paul Wegener y muchos otros). Terminado su contrato se radicó en Múnich, donde formó parte de otra importante compañía. 


En 1910 contrajo matrimonio con la actriz menor y futura locutora radial Franziska Ott (1877-1951), que a partir de ese momento comenzó a usar los nombres de Fanny Schreck, Fanny Schreck-Normann o Fanny Normann. En 1922 Fanny obtendría 
un pequeño rol no acreditado en Nosferatu como la enfermera que cuida de Hutter (Gustav v. Wangenheim). Estas parecen ser las únicas imágenes que se conservan de Fanny Schreck.
La pareja no tuvo hijos y el único consanguíneo bien conocido de Schreck es su sobrina Gisela Friedlinde Schreck (1919-2007), hija de su hermano Augustin, quien realizó una exitosa carrera como actriz nacional usando el seudónimo de Gisela Uhlen. Las hijas de Gisela, Susanne (1955-) y Barbara (1945-), también siguieron la carrera actoral.

Fanny Schreck en Nosferatu.

Gisela Uhlen.

Susanne Uhlen.

Max Schreck debutó en el cine en 1920 interpretando al hidalgo Don Mendo en El alcalde de Zalamea (Der richter von Zalamea, Ludwing Berger), adaptación de la obra homónima de Calderón de la Barca protagonizada por Lil Dagover. Wikipedia e imdb mencionan otras películas como su debut, pero no existen datos sobre tales películas ni siquiera en páginas alemanas. El filme se considera perdido.


Después de participar en dos o tres películas Schreck fue contratado para protagonizar Nosferatu. Su elección se debió en gran medida a la cercanía que mantuvo con Murnau cuando ambos formaban parte de la compañía de Max Reinhardt. Muchos actores originarios del teatro de Reinhardt eran auténticos artistas de la escena; bajo su dirección consiguieron extraer lo mejor de sus capacidades histriónicas para convertirse en profesionales competentes y versátiles. Schreck fue uno de ellos.

Max Reinhardt.

La grotesca apariencia del personaje de Schreck, el vampiro Orlok, así como su magnífica interpretación, llamaron poderosamente la atención y recibieron elogios; sin embargo la película misma obtuvo críticas mixtas que iban del halago a la burla. 
Cuando un tribunal ordenó la destrucción del filme por violar el derecho de autor de la novela Drácula, propiedad de Florence Balcombe, viuda de Bram Stoker, las dificultades para acceder a las copias sobrevivientes fueron el primer paso para la creación de la leyenda. 
No fue hasta 1929 que una copia de Nosferatu pudo exhibirse en Estados Unidos. Para entonces la implantación del sonido en el cine estaba aislando las distintas cinematografías, volviendo imposible que un actor alemán como Max Schreck pudiera ser conocido fuera de su país. Este fue el segundo paso, al que se agregó el desinterés del público por el cine silente, considerado en esos primeros años del sonoro como anticuado y carente de cualquier valor artístico y comercial. No sería hasta mediados de la década de 1950 que las películas mudas comenzarían a ser revaloradas. 

Nosferatu.

Florence Balcombe en su juventud.

Ajeno a juicios y críticas, tras Nosferatu Schreck continuó su carrera como actor teatral y cinematográfico. En el escenario llegó a interpretar cientos de personajes; en el cine bastante menos, pero compaginó con acierto ambos medios hasta el fin de sus días.
Su siguiente película destacada tras Nosferatu fue La calle (Die strasse, 1923), notable obra de Karl Grüne que aúna estética expresionista con narrativa impresionista. Schreck interpreta de modo conmovedor a un mendigo ciego que recorre la calle, símbolo de peligro, tentación y caos, en compañía de su pequeño nieto.

La calle (1923).

En 1924 volvió a colaborar con Murnau, esta vez dando cuerpo a un barbudo y demacrado agitador político en Las finanzas del gran duque (Die finanzen des grossherzogs), singular comedia menor protagonizada por Harry Liedtke, Alfred Abel y Mady Christians. Su personaje es bastante secundario, tanto que apenas tiene un par de escenas destacables. 

Los revoltosos de Las finanzas del gran duque (1924).

Karl Grüne dirigió a Schreck por segunda vez en la hermosa alegoría pacifista En el borde del mundo (Am rande der welt, 1927). Estelarizada por William Dieterle y Brigitte Helm, narra la historia de una sólida familia de molineros asentados en la frontera de dos países en guerra. Schreck tiene el rol de un espía del Departamento de Guerra enemigo que ronda el molino disfrazado de vendedor ambulante. Hay una curiosa escena donde intenta vender maquillaje a Magda (Brigitte Helm) y para enseñarle a usar un lápiz labial se pinta él mismo.  

El sospechoso buhonero de
En el borde del mundo (1927).

En 1928 interpretó al padre de la protagonista en la adaptación de la obra de Tirso de Molina Doña Juana (Paul Czinner), rol desempeñado por Elisabeth Bergner. El guion estuvo a cargo del prestigioso escritor y crítico de cine Béla Bálazs, quien disconforme con el montaje final intentó que su nombre fuera eliminado de los créditos de la película. Este filme se considera perdido. 

Doña Juana (1928).

Schreck no tuvo problemas para hacer el traspaso al cine sonoro. Estuvo en varias películas de popularidad mediana a nivel nacional; ninguna logró el estatus de cine clásico. Posteriormente su bien manejada voz le permitió realizar labores de doblaje cuando esta técnica comenzó a popularizarse.
Durante febrero de 1933 participó en el cabaret antifascista de Múnich Die Pfeffermühle, propiedad de la escritora Erika Mann, hija mayor del célebre escritor Thomas Mann.

Boykott (1930).

Como el ángel de la muerte en la obra teatral 
Hanneles himmelfahrt de Thea von Harbou (1935).

La tarde del 19 de febrero de 1936 Max Schreck se sintió mal y fue internado en un hospital de Múnich. Falleció la mañana del 20 de febrero de 1936 a los 56 años producto de un sorpresivo ataque cardiaco. Los obituarios elogiaron su trabajo en El ávaro de Molière. Fue sepultado junto a su madre, muerta en octubre de 1934, en el cementerio Wilmersdorfer Waldfriedhof Güterfelde de Berlín. Desde 1990 este hermoso cementerio es considerado un monumento, por lo que no permite más inhumaciones. El 20 de febrero de 2011, con motivo del 75 aniversario de la muerte de Max Schreck, se inauguró una estela conmemorativa en el lugar.

Estela conmemorativa en la tumba de Max Schreck,
20 de febrero de 2011 (Foto: Peter Hahn).

Películas de Max Schreck disponibles en casi todo el mundo
-Nosferatu, una sinfonía de horror (F.W. Murnau, 1922)
-La calle (Karl Grüne, 1923)
-Las finanzas del gran duque (F.W. Murnau, 1924)
-En el borde del mundo (Karl Grüne, 1927)



Fuentes:
Mi principal fuente de información biográfica e histórica fue Wikipedia en sus ediciones en alemán e inglés.
Para datos de películas recurrí conjuntamente a IMDb y Wikipedia.


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Este artículo forma parte del especial temático
100 años de Nosferatu.