El desarrollo del cine es imparable. Comienza a imponerse el discurso cinematográfico de Griffith, caracterizado por un radical distanciamiento del modo teatral-fotográfico del cine francés. De momento ambas formas coexisten aunque pronto el estilo francés pasará a considerarse anticuado y primitivo.
La narrativa reemplaza a la pura exposición visual y las películas se hacen más largas; los cinco minutos promedio de duración se extienden al doble o algo más.
Los actores captan la atención del espectador y se vuelven populares. Griffith lanza las carreras de Mary Pickford, Blanche Sweet y Mae Marsh, entre otras. Todas ellas alcanzarán la cima del estrellato, pero la verdadera primera estrella cinematográfica del mundo es la danesa Asta Nielsen, una de las personalidades más deslumbrantes de la pantalla; debuta con la atrevida El abismo.
Europa sigue a la cabeza de la producción. Su cine adopta lenta y torpemente el estilo de Griffith. El melodrama se toma la pantalla en todo el mundo. Serán los años dorados de este tipo de cine europeo, aunque su hegemonía no durará.
5) Lo que dijo la margarita
What the Daisy Said, D.W. Griffith, Estados Unidos.
4) El muchacho de la vieja Irlanda
The Lad from Old Ireland, Sidney Olcott, Estados Unidos-Irlanda.
3) Un matrimonio interplanetario
Enrico Novelli, Italia.
2) El abismo
Afgrunden, Urban Gad, Dinamarca.
1) El mar inmutable
The Unchanging Sea, D.W. Griffith, Estados Unidos.
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