30/12/2022

Fin de año

Se acaba otro año y sólo resta desear que el próximo sea mejor en todos los aspectos, lo que incluye el descubrimiento de copias de filmes silentes desaparecidos. Y mejor si es alguno de mis 10 filmes perdidos anhelados... Todavía no tengo suficiente de mis estrellas mudas preferidas. 
Brindemos por todo eso con nuestro guapo príncipe estudiante, Ramon Novarro:


Y después, a bailar sin descanso hasta el amanecer. El primero en caer paga la cuenta y lava los platos. 



23/12/2022

Navidad vintage

Las ocupaciones usuales de diciembre absorven casi todo mi tiempo, limitando mucho mis momentos virtuales. Dejo algunas hermosas y también románticas postales navideñas. Varias son de origen polaco. 
¡Feliz Navidad 2022! 



16/12/2022

Para una Navidad distinta

Ya está próxima la Navidad, y desde principios de noviembre el comercio invade las ciudades con material alusivo. Navidad, como otras fiestas y conmemoraciones marcadas en el calendario, perdió su condición de día excepcional. Ahora se extiende por dos largos meses convertida en una feria de luces chillonas. 
Así que acá dejo algunas ideas personales para quienes deseen armar una Navidad menos carnavalesca y agotadora.



1) Adornar la casa cerca de la fecha
La decoración de una fiesta determinada pierde sentido y deja de ser atractiva cuando se hace habitual. El 22 de diciembre es buena fecha para comenzar a colgar los adornos navideños, antes están fuera de lugar. 



2) Comprar y adornar el árbol de Navidad con la familia
Sí, lamentablemente el árbol navideño sintético se ha impuesto al pino y al abeto, pero déjenme aclarar algo: Un trozo de plástico con forma de conífera no hace un árbol navideño. Compren un árbol de verdad; elíjanlo y adórnenlo en familia; eso es Navidad. 



3) Limitarse con la decoración
Sobrecargar la casa con adornos navideños chillones y ruidosos no es una buena idea. Además del gasto extra y la perturbación causada al vecindario, llegada la Nochebuena todos estarán más que hartos e insensibilizados. Es natural, todo exceso termina por hartar. Unos pocos adornos llamativos bien distribuidos son más certeros que cubrir la totalidad de la casa con guirnaldas y luces. 



4) Enviar tarjetas
Las tarjetas navideñas se consideran erroneamente obsoletas. Es verdad que su venta ha descendido muchísimo, pero existe una pequeña industria dedicada a ellas que ha conseguido mantenerlas en el mercado. En estos tiempos de lo intangible, una tarjeta navideña real sería un regalo tan inesperado como hermoso. 



5) Leer relatos navideños
Leer Canción de Navidad (Charles Dickens), El regalo de los Reyes (O'Henry) y los capítulos de los Evangelios dedicados al nacimiento e infancia de Jesús es una actividad más que recomendable. Y mejor si se realiza en grupo. Leer con los niños de la familia potenciará el apego a la lectura en los más jóvenes y brindará la oportunidad de compartir con ellos en un ámbito diferente.


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09/12/2022

La Nochebuena (Wladislaw Starewicz, 1913)

Aquí está la película que todos los enemigos de la Navidad amarán ver. La Nochebuena (Noch pered rozhdestvom) es un filme ruso menor que adapta un cuento de Nikolai Gogol donde se aúna fantasía, humor, enredos y una historia de amor, todo en el marco de la noche anterior a la Navidad. Pero a despecho de su título, nada en la historia hace pensar en la festividad decembrina. No hay Santa Claus, saco de regalos ni duendes, sino una bruja coquetona, varios costales con hombres, y un divertido diablo peludo que se roba el espectáculo. Una verdadera pesadilla navideña. 
Se trata del único trabajo con humanos que se conserva del marionetista de insectos y juguetes y pionero del stop-motion Wladislaw Starewicz. No es una gran película, ni siquiera una promedio, pero si una curiosa alternativa al común de los filmes navideños.

Resumen: ALERTA DE SPOILER
La noche anterior a Navidad en una aldea ucraniana la bruja Solokha (Lidiya Tridenskaya) sale a volar en escoba acompañada por un diablo travieso (Ivan Mozzhukhin) que parece escapado de un bestiario medieval: Su cara semeja la de un puerco, tiene colmillos larguísimos, cuernos oscuros y orejas puntiagudas; su cuerpo delgado está cubierto de sucio pelo negro, y exhibe una larga cola nerviosa. La veleidosa Solokha está enredada amorosamente con este adefesio, que aprovecha el viaje en escoba para juguetear con ella. Después roba la Luna, que es un trozo de luz ardiente, y entra en casa de la bruja al estilo Santa Claus, por la chimenea. Hay un divertido juego de seducción entre ambos. Solokha no es joven ni guapa, pero exhibe una coquetería y sensualidad vulgar que seduce a diablos y hombres por igual.


Al mismo tiempo el herrero Vakula (Pyotr Lopukhin), hijo de Solokha, acude a declararse a Oksana (Olga Obolenskaya), la hermosa hija del cosaco Chub (Pavel Knorr). La caprichosa muchacha afirma que sólo se casará con él si le trae los zapatos de tacón de la zarina para presumirlos ante sus amigas.  
El diablo sale por la chimenea al ver que la Luna se escapa. No pudiendo atraparla decide divertirse un poco molestando al cosaco Chub y a su amigo, que se dirigen a la taberna. Los sorprende en el camino y les arroja nieve hasta hacerles perder el rumbo. De regreso con la bruja, el simpático diablo es escondido en un saco cuando uno de los amantes de Solokha se presenta en la casa. Tres hombres son metidos en sacos y apilados como leña hasta que la llegada de Vakula obliga a Solokha a encontrarse con otro de sus galanes afuera de la casa. 


Tras varios enredos los hombres son liberados. Vakula se lleva el saco que contiene al diablo y parte en busca de los zapatos de la zarina. Hace una parada en casa de un brujo glotón que usa la telekinesis para meter comida en su boca. Vakula pide indicaciones sobre como encontrar un diablo que lo ayude en su tarea. Mientras habla, la larga y cochambrosa cola del diablo barre el suelo saliendo del costal. Al no obtener respuesta, Vakula continua su viaje. 
El diablo se libera del saco y se monta en la espalda de Vakula para usarlo como transporte, práctica usual en los diablos y brujos del folklor eslavo. Pero el herrero lo coge por la cola, que parece ser su punto débil, y le exige que lo lleve volando sobre su espalda hasta el palacio de la zarina en San Petersburgo o de lo contrario le hará el signo de la cruz. El pobre y delgado diablo no tiene más opción que cargar con el corpulento Vakula. 


Ya en el palacio se encoge y oculta en el bolsillo del herrero, quien consigue los tan anhelados zapatos. De regreso en la aldea, Vakula apalea al diablo antes de dejarlo marchar y luego va con Oksana, que está dispuesta a casarse con él incluso sin los zapatos. En el infierno, otros diablos se burlan del peludo por sus desventuras.
 

Estrenada el 26 de diciembre de 1913, La Nochebuena es una comedia menor que a ratos resulta algo rígida por un exceso de planos generales (problema común en mucho cine de la época) y la estrechez de su escenario, sin embargo es interesante por romper el tópico de las películas navideñas. Lo más cercano que muestra a la Navidad tal y como se la conoce es un grupo de aldeanos que parecen cantar villancicos portando un adorno luminoso.
Los trucos visuales no son muy buenos, excepto el de la Luna escapando y el más complejo del encogimiento del diablo, pero tampoco están realmente mal y cumplen con su cometido.  
Las actuaciones son algo acartonadas exceptuando a Lidiya Tridenskaya e Ivan Mozzhukhin, quienes también interpretan a los mejores y más agradables y divertidos personajes del filme. Sí, la bruja gorda y el diablo peludo simpatizan más que la caprichosa cosaca y el aburrido herrero.
Está fuera de toda duda que lo más sobresaliente de la película es el horrible y alocado diablo. Con este rol Ivan Mozzhukhin realiza uno de sus primeros grandes trabajos de actuación, esta vez usando a medias su mejor recurso, la sorprendente expresividad de su rostro, ya que el maquillaje y las prótesis faciales limitan un tanto sus expresiones, aunque no le impiden hacer unas cuantas muecas grotescas. Pero incluso embutido en un disfraz que lo cubre por completo volviéndolo irreconocible, Mozzhukhin consigue dar vida al mejor personaje. Su diablo se roba la película (además de la Luna) con sus travesuras. Aprovechando sus capacidades atléticas, el gran actor ejecuta escenas ágiles y memorables haciendo que el diablo de giros, se retuerza y salte como un animal de una forma que evidencia lo mucho que se divirtió interpretándolo. 

Ivan Mozzhukhin en la época
de filmación de la película, aproximadamente.

Según declaraciones de Starewicz, la cola del diablo fue hecha y puesta en el disfraz por el propio actor, lo que reafirmaría que el rol le gustó bastante. Los demás personajes mejoran notablemente cuando interactúan con el diablo, y en cambio la película decae cuando él desaparece de escena. 
Si se necesita una sola razón para ver La Nochebuena, Ivan Mozzhukhin es una excelente razón. Sus admiradoras más románticas quedarán boquiabiertas al verlo en este diabólico rol; los demás estarán fascinados con su destreza para el humor físico. También será una película de interés para quien haya leído Veladas en un caserío de Dikanka de Gogol y para los curiosos del cine ruso zarista. Recomendable.


 

02/12/2022

¿Qué es el cine?

¿El cine? Pues es la sexta entre las bellas artes, un arte que estaría en pañales. 
Un sexto arte que en esta época, como la tragedia en Francia en tiempos de Hardy esperaba a su Corneille, añoraba a su autor clásico para allanar el camino a la gloria.
Un sexto arte vivo en cuanto a movimiento, variedad y escena, donde se nos permite, tomando cada cuadro de los grandes pintores, hacer descender a sus héroes de sus marcos, hacerlos vivir como sus creadores imaginaron, y luego hacerlos retomar las actitudes inmortales que nuestra mirada conoce.
Un sexto arte donde baten las alas de la victoria de Samotracia, y donde Diana la cazadora puede emerger de la madera creada por el pincel de Guyon.
Un sexto arte que nos permite evocar, en unos instantes, todos los grandes acontecimientos de la historia, obteniendo una formación real inmediata.
Un sexto arte, que en un mismo instante hará derramar lágrimas al árabe y al esquimal bajo el reinado del mismo dolor, y que en el mismo instante les dará la misma lección de valor o de bondad.
Finalmente, un sexto arte que cuando un artista genial quiera considerar algo más que un pasatiempo fácil, extenderá su fe por el mundo mejor que el teatro o el libro.
En el cine las lágrimas, las risas, los rasgos faciales están tan claramente colocados frente al espectador que no es posible resistir la emoción. ¿No es posible leer en el rostro de Julieta moribunda los versos del gran Shakespeare y en la frente pensativa de Dante algunos versos de la Divina Comedia?

Abel Gance



25/11/2022

Actrices con gatos

Antes publiqué entradas dedicadas a los perros. Ahora es el turno de mis favoritos, los gatos. 
Si el perro es el mejor amigo del hombre, entonces el gato es el mejor amigo de la mujer. Mi búsqueda de imágenes felinas tuvo excasos resultados masculinos; en cambio, parecen haber sido las mascotas predilectas de las actrices. 
Acá una selección de imágenes. Fue difícil encontrarlas y algunas no poseen la mejor resolución, mas cumplen. 

Phyliss Haver

Mary Pickford

Ruth Roland

Carol Dempster

Brigitte Helm

Mary Philbin

Agnes Esterhazy

Mabel Normand

Erna Morena

Evelyn Nesbit

Liane Haid

Anny Ondra

Clara Kimball Young

Edna Purviance

Ruth Weyher

Bessie Eyton

Dolores Costello (y John Barrymore)


18/11/2022

La chica de la granja del pantano (Victor Sjöström, 1917)

Aunque posee un argumento progresista, La chica de la granja del pantano (Tösen från stormyrtorpet) es una película casi desconocida que no ha recibido ni los elogios ni la atención que otras obras de Victor Sjöström poseen desde hace años. Las razones son incomprensibles. No sólo se trata de la primera adaptación cinematográfica de un relato de la escritora Selma Lagerlöf, nombre que todo aficionado al viejo cine sueco reconocerá, sino también de una película muy bien interpretada y que se desarrolla con agilidad. La historia es un drama que expone de modo delicado pero certero el error de los prejuicios, el egoísmo de clase y las elecciones morales derivadas de una sincera espiritualidad. Hay un triángulo amoroso y un asunto policial que se resuelven del mejor modo posible, dejando una sensación grata en el espectador. Por todo esto, se trata de una película que merece más de un visionado.

 
Resumen: ALERTA DE SPOILER
Helga Nilsdotter (Greta Almroth), hija única de un humilde matrimonio campesino, tuvo un hijo con el rico agricultor Per Mårtesson (Gösta Cederlund) mientras trabajaba para él. Su padre la obliga a exigir a Per que se responsabilice de la manutención del niño. Per es casado, mayor y arrogante. Helga se muestra tan humilde y temerosa con él que casi se sospecha que fue violada en vez de seducida, sin embargo se entiende que por su falta de atractivo y la soledad derivada de su baja condición social, la chica cayó en los brazos del primer hombre que fingió ser amable con ella. 
Per niega la paternidad del niño y el padre de Helga, seguro de que miente, decide llevarlo a juicio.


El día del juicio Gudmund Erlandsson (Lars Hanson), el joven más apuesto de la zona, es enviado al tribunal por su padre, Erland (Hjalmar Selander). Yendo en su carreta, ve a una joven que camina en su misma dirección y le ofrece llevarla. Sólo cuando ella sube Gudmund reconoce a Helga, la chica de quien todos murmuran, y se perturba ante la idea de ser visto en semejante compañía. Helga entiende. Llena de vergüenza pero también de dignidad, se baja y sigue su camino a pie. Gudmund puede parecer cruel pero sólo es un joven inexperto que se hace eco de los prejuicios de los demás. 
Esta primera escena entre los dos protagonistas es actuada de una forma excelente. Conmueve la expresión temerosa y avergonzada de Helga cuando Gudmund la reconoce y mira con una mezcla de curiosidad y rechazo. Las actuaciones de Lars Hanson suelen llevarse mis elogios, pero aquí Greta Almroth está a su mismo nivel.
En las afueras del tribunal de justicia se ha reunido una multitud. Todos miran a Helga con curiosidad malsana, aumentando su vergüenza y temor. Gudmund pasa por su lado sin verla y se reúne con Erik Persson (Georg Blomstedt), el hombre más rico del pueblo y padre de Hildur (Karin Molander), la chica que Gudmund corteja. Cuando todos entran al tribunal la asustada Helga se queda afuera. El juez (Nils Arehn) la hace entrar por la fuerza y ordena callar a quienes se burlan de ella con crueldad. Es evidente que se trata de un hombre justo que no se deja guiar por los demás. 


Per insiste en negar su paternidad y está dispuesto a jurarlo sobre La Biblia. Helga apenas da crédito a sus oídos. Ve con horror que Per no teme perjurar y no puede soportar que se condene al infierno aunque eso signifique no recibir ayuda para su hijo. Arranca La Biblia de manos de Per: "Él es el padre del niño pero no quiero que perjure; prefiero retirar mi denuncia." La nobleza de su gesto impresiona a Gudmund, al juez y a otros, que no esperaban tal acto de bondad por parte de alguien en la situación de Helga. Comienzan a tener una mejor opinión de ella. A la salida del tribunal Gudmund ofrece llevarla a su casa, pero Helga lo rechaza creyendo que se burla.


Gudmund cuenta a su madre, Ingeborg (Concordia Selander), lo sucedido en el tribunal. Impresionada, Ingeborg decide ayudar a Helga dándole trabajo en la granja. La joven se desempeña tan bien que obtiene el cariño y respeto de sus patrones, y su vida mejora notablemente. 
Algún tiempo después Gudmund consigue que Hildur acepte casarse con él. Lo comenta con Helga y esta, preocupada por su futuro, le pregunta si una mujer como Hildur la aceptaría en su casa. Gudmund responde sin mucho interés en el asunto. Su felicidad lo tiene tan absorbido que no piensa en nada más.


Hildur y sus padres realizan una visita formal a la granja y todo va bien hasta que ven a Helga. De inmediato adoptan una actitud distante y beligerante. Hildur lanza un ultimátum: No volverá a esa casa mientras Helga permanezca allí. Un incómodo Gudmund acaba por decidir que Helga debe irse, sin embargo la decisión le desagrada, y la evidente mezquindad e intolerancia de Hildur hacen que comience a verla de un modo diferente. Ingeborg promete a Helga que seguirá cuidando de ella y le comenta que Hildur es una de esas personas que sólo piensan en sí mismas.


El día de su partida Helga acude a despedirse de Gudmund, que se encuentra cortando leña. Todavía avergonzado por haber decidido su marcha, Gudmund se empeña en evitarla. Estrecha su mano rápidamente y vuelve al trabajo, ante el estupor de la desconcertada Helga. La vergüenza de Gudmund evidencia el cambio que Helga está suscitando en él.  
Días antes de la boda, Gudmund se reúne con unos amigos en un bar de la ciudad. El grupo se emborracha y comienzan a alborotar, siendo expulsados del lugar. Afuera se enzarzan en una pelea con unos obreros. 
Al día siguiente Gudmund descubre que su chaqueta está destrozada. Deduce que estuvo en una pelea aunque no lo recuerda. Su madre lee el periódico en voz alta enterándole de la noticia del asesinato de un obrero por parte de un granjero en medio de una pelea. La punta de un cortaplumas enterrada en la cabeza de la víctima serviría como prueba contra el culpable. Gudmund reacciona. La luz parece abrirse paso en él. Un certero y dramático juego de planos lo lleva a descubrir que su cortaplumas está roto. Sin pensar en nada, lo arroja al estanque cercano.


Llega el día de la boda. Los preparativos y el ceremonial a su alrededor son mostrados con mucho detalle. Gudmund, engalanado con un traje típico, está listo para ir junto a su novia. Helga acude a entregar un trabajo de costura a Ingeborg, y Gudmund se rompe al recibir su saludo. Ella, siendo tan humilde, hizo lo correcto sin preocuparse de las consecuencias, entonces él, un joven de buena familia, también debe hacerlo. Llorando, confiesa a su padre lo ocurrido y ambos están de acuerdo en que Hildur y su familia deben saberlo. Pero cuando Gudmund se explica Hildur no muestra la menor piedad o preocupación por él, y en cambio parece segura de su culpa. En vista de esto, la boda se cancela.


Gudmond regresa a casa para despedirse de su madre. Al llegar ahí, Helga, a quien Ingeborg ha contado todo, sale corriendo. Al verla, Gudmund tiene una revelación: A quien realmente ama es a Helga pero sólo lo supo al ser libre de su compromiso. La coge entre sus brazos y la besa varias veces antes de declararse. Creyendo que está confundido, Helga lo rechaza. Es claro que lleva un tiempo amándolo sin esperanza, pero es demasiado buena como para aceptar su amor en las presentes circunstancias. Pero Gudmund, todavía incapaz de ver el auténtico alcance de la grandeza espiritual de Helga, imagina razones mezquinas para el rechazo. Ella le miente diciendo que aún le gusta Per y él se aleja.
Helga acude con Hildur y consigue hacerla confesar que sigue amando a Gudmund. Entonces revela algo que sólo ella sabe: El día que Hildur y sus padres acudieron de visita, Gudmund le prestó su cortaplumas para que sacara astillas de un leño. La hoja se atoró y rompió, y Helga metió el cortaplumas en el bolsillo de Gudmund sin decirle nada. Hildur llora al comprender su error y Helga la convence de que puede arreglar las cosas diciendo a Gudmund que lo esperará si va a prisión. Pero Hildur ya no es la misma y no engaña a Gudmund fingiendo ser mejor de lo que es. Le confiesa que Helga la aconsejó. Gudmund ve el intento de Helga de hacerlo feliz como una prueba de su amor por él y corre a buscarla. Helga comprende que él lo sabe todo y ya no intenta escapar de su abrazo.


La chica de la granja del pantano está entre las películas que iniciaron la edad dorada del cine mudo nórdico. Hasta entonces la mayoría de sus dramas eran folletines populares con personajes vacuos y estereotipados. El nuevo cine continua relatando historias populares, pero sus personajes se convierten en seres reales con un poderoso mundo interior.
Aquí el tema y su planteamiento no dejan de ser sorprendentes para su tiempo: La protagonista es una joven soltera que tiene un hijo de un hombre casado. En una película americana esto hubiera derivado en una historia moralizante con un final lapidario; en cambio, Helga posee una dignidad y sentido de lo correcto que la elevan por sobre los miembros de su comunidad, convirtiéndose prácticamente en una heroína que obtiene respeto y al chico guapo del pueblo. Los personajes, imparciales y egoístas, aprenden de sus errores gracias al trato con Helga, cuyo actuar moral acaba siendo el espejo con que se miden a sí mismos y a los demás. Gudmund es el primero en hacerlo y el resultado lo deja molesto; al final entiende que Helga es mejor que él. También parece hacerlo Hildur, que se comporta en forma baja y cruel y no muestra más que mezquindad, todo lo contrario de Helga, que hace lo correcto y se guía por sentimientos sinceros. Finalmente Hildur vence su propio egoísmo al no mentirle a Gudmund. 
La rapidez con que se desarrolla la historia de amor entre Helga y Gudmund es quizás el único punto débil de la película. En el cuento Helga y Gudmund pasean juntos y platican, llegando así a conocerse, simpatizar y luego enamorarse. Esto es obviado en la película, volviendo un poco extraña la declaración de amor de Gudmund a Helga cuando poco antes estaba listo para casarse con Hildur. La propia Helga, al menos hasta ese momento, no parece sentir por él otra cosa que gratitud. En el cuento, en cambio, se deja claro que Gudmund comienza a desilusionarse de Hildur cuando esta exige el despido de Helga, y que Helga ama al apuesto Gudmund desde mucho antes. Pese a esto la unión de Helga y Gudmund es algo que el espectador espera desde el primer encuentro de ambos, así que nadie se molesta por la manera como se da. Helga es tan valiente, honesta y desinteresada que merece obtener al chico más hermoso del pueblo y abandonar para siempre la deprimente Granja del Pantano.

Hjalmar Selander, Karin Molander, Lars Hanson (¡con dos botellas!), Concordia Selander,
 Victor Sjöström, Greta Almroth y otros bebiendo... ¿leche? en una pausa del rodaje.

A nivel técnico, el trabajo de Sjöström muestra una evidente evolución desde la cámara más teatral de Ingeborg Holm (1913) a una menos estática. La ruptura de la escena mediante el ensamblaje de planos diversos transmite dramatismo y agilidad; esto se aprecia muy bien en la escena del juramento en el juicio, pero sobre todo en la de Gudmund al sospechar que es un asesino. Si bien este avance técnico estaba dándose en el cine a nivel mundial, Sjöström estuvo entre quienes lo convirtieron en un arte. Se dice que precisamente por sus cortes de planos La chica de la granja del pantano es la película sueca más ágil de su tiempo.
Las actuaciones son excelentes. Lars Hanson, Greta Almroth y Karin Molander brillan en sus roles, demostrando por qué sus nombres ocupan un lugar destacado en el viejo cine sueco. 
Curiosamente parece que tanto Victor Sjöstrom como Greta Almroth no quedaron satisfechos con el resultado final. En cambio Selma Lagerlöf estuvo más que conforme con la fiel y poética adaptación de su cuento. Se emocionó tanto con la película que llegó a un acuerdo para que otros de sus relatos fueran llevados al cine, surgiendo así obras maestras del séptimo arte como El tesoro de Arne (M. Stiller, 1919), La carreta fantasma (V. Sjöström, 1921) y La saga de Gosta Berling (M. Stiller, 1925).
La película está llena de imágenes que deleitarán a cualquier aficionado a este tipo de cine: Bellos paisajes naturales, lindos detalles de una boda tradicional, un atestado tribunal rural, el guapo Lars Hanson conduciendo una carreta… Para mí fue un agradable descubrimiento y sólo lamento que no exista una versión restaurada de esta magnífica y hermosa obra de Sjöström tan injustamente ignorada.