27/05/2022

La gripe española y sus víctimas en el cine

La pandemia de gripe de 1918 está entre las más grandes que han afectado a la humanidad. Su rápida propagación y mortandad, principalmente entre jóvenes y adultos en buen estado de salud, causó estragos y desmoronó emocionalmente a una población ya bastante afectada por la devastación de la guerra mundial. 
La gravedad de la enfermedad, hasta entonces una gripe estacionaria con bajo nivel de mortandad, fue notificada por primera vez el 4 de marzo de 1918 en la base militar de Fort Riley, Estados Unidos, aunque se habría iniciado en diciembre de 1917 en otro campamento militar. Aconsejado por el general Peyton C. Marsh, jefe de estado mayor americano desde mayo de 1918, el presidente Woodrow Wilson no detuvo el envío de tropas a Europa por lo perjudicial que esto podría ser para el avance aliado si la Triple Alianza se enteraba de los problemas en las filas enemigas. La postura del presidente no cambió ni siquiera con los informes de que la gripe se había declarado a bordo de los barcos de transporte, matando a muchos soldados. Así fue como la enfermedad llegó a Europa. Los primeros casos en el viejo mundo se registraron en Francia; luego la gripe pasó al Reino Unido, siguió a Italia, Alemania y por último a España, país neutral que difundió ampliamente la noticia, razón por la cual la enfermedad recibió el apelativo de "gripe española". 

Enfermeras de la Cruz Roja haciendo cubrebocas.

La gripe se extendió rápidamente por todo el mundo: Sudamérica, Alaska, la India británica, el norte de África, China... Los hospitales civiles y militares colapsaron ante la ineficacia de las medidas de contención decretadas por los distintos gobiernos. Cuando se retiró en abril 1920, la gripe había enfermado a la mitad de la población mundial y matado a entre 50 y 100 millones de personas, muchas más de las que perecieron en la Gran Guerra.

Gripe española en Japón.

Apoyando el uso de cubrebocas.

La gripe alcanzó a gente de todos los ámbitos sociales. Políticos, escritores, científicos, pintores, activistas y también cineastas estuvieron entre sus víctimas. El rápido avance de la epidemia en Estados Unidos hizo temer a la industria cinematográfica respecto a su futuro. La llegada de la enfermedad a Los Ángeles llevó a que el 11 de octubre de 1918 el municipio ordenara el cierre de más de 80 teatros para evitar las aglomeraciones. Esto se repetiría a lo largo y ancho del país, siendo New York la única ciudad que mantuvo abiertos sus cines.
Mary Pickford, las hermanas Gish, Allan Dwan y Anna Q. Nilsson entre muchos otros, contrajeron la gripe y la vencieron, pero no tuvo la misma suerte el actor Harold A. Lockwood, quien tiene el triste "honor" de ser conocido como la primera persona relacionada con el cine en morir víctima de la pandemia. En realidad la primera víctima en este sector fue el actor y director Joseph Kaufman, que falleció incluso antes de que se detectara la gravedad de la enfermedad.

Anna Q. Nilsson.

Ante la falta de público y actores los grandes estudios disminuyeron el número de producciones y convencieron a algunas de sus estrellas de bajar sus elevados sueldos para así amortiguar un poco las enormes perdidas económicas (millones a la semana). Los cines de New York tuvieron que contentarse con exhibir películas de años anteriores. 
Cuando tras algunas semanas se retomó el ritmo de producción, muchos estudios recurrieron a ingeniosos intentos de contención. Algunos contrataron enfermeras para que rociaran de polvos y aerosoles desinfectantes a  todos sus trabajadores, incluyendo los actores animales; otros repartieron mascarillas a sus empleados; también se aconsejó el consumo de pastel con levadura en la creencia de que alejaba la gripe. Un actor que se negó a usar cubreboca por considerarlo una muestra de cobardía fue puesto tras las rejas durante un par de días.
A comienzos de 1919 los cines recuperaron su público y para finales del mismo año los casos mortales de gripe habían disminuido bastante, dándose por superados en los primeros meses de 1920. Aquel año se instauró el sistema de grandes estudios, que cambiaría por completo la forma de hacer y distribuir películas en Estados Unidos.

La situación en las cinematografías del resto del mundo durante la pandemia de gripe debió ser similar a la estadounidense, aunque se desconocen datos al respecto más allá del nombre de sus víctimas. Afortunadamente las muertes de cineastas fueron pocas, pero toda pérdida prematura es de lamentar. 
En orden cronológico, estas fueron las personas del cine víctimas de la gripe española alrededor del mundo.


Joseph Kaufman 
Actor y director estadounidense. Participó en más de treinta películas y dirigió casi cuarenta. Estuvo casado con la estrella Ethel Clayton. Falleció el 1 de febrero de 1918 a los 35 años. Sus padres también murieron a causa de la gripe en abril del mismo año.

Con Ethel Clayton en A woman went forth (1915).

William Thomas Courtleigh junior
Actor estadounidense. Hijo y hermano de actores, filmó unas 14 películas en su corta carrera alcanzando la fama con el serial Neal of the navy (1915), hoy perdido. Falleció el 13 de marzo de 1918 a los 26 años.

William T. Courtleigh jr. en Innocent lie (1916).


True Boardman 
Actor estadounidense. Participó en más de cien películas incluyendo varias de la serie de Broncho Billy, la primera estrella del western. En 1915 protagonizó el serial dramático Stingaree, cuyo éxito moderado propició la secuela The further adventures of Stingaree (1916). Falleció el 28 de septiembre de 1918 a los 36 años.

 
Harold A. Lockwood
Actor estadounidense. Fue una de las más aclamadas estrellas nacionales de los años 10. Con la actriz May Allison formó la que posiblemente sea la primera pareja romántica y popular del cine; aparecieron juntos en más de veinte películas aunque en la realidad sólo mantuvieron una relación profesional. Enfermó mientras filmaba Shadow of suspicion. Falleció el 19 de octubre de 1918 a los 31 años.

Con May Allison en Big tremaine (1916).

Con May Allison en Come-back (1916).

Con May Allison en Lillo of the Sulu seas (1916).
 
Myrtle Gonzalez
Actriz estadounidense de ascendencia mexicana e irlandesa. Trabajó para Vitagraph y Universal interpretando a heroínas en dramas y comedias, por lo que se la considera la primera actriz de origen latino que triunfó en Hollywood. Un escritor de revistas la apodó ''el blanco lirio virgen del cine''. Falleció el 22 de octubre de 1918 a los 27 años.

The pinnacle (1916).

 
John H. Collins
Director y guionista estadounidense. En 1915 se casó con la actriz Viola Dana, quien protagonizaría algunas de sus películas más populares como La chica sin alma (1917) y Blue Jeans (1917). Ante el avance de la gripe cerró su estudio en New York y envió a su esposa y personal a California, pero él no logró escapar a tiempo. Falleció el 23 de octubre de 1918 a los 28 años.

Con Viola Dana.

 
Einar Zangenberg
Actor, director y guionista cinematográfico danés. En sus inicios fue una de las estrellas más destacadas de la prestigiosa productora Nordisk Film, siendo el primer actor danés que actuó pilotando aviones, cabalgando, nadando e incluso haciendo acrobacias. Interpretó a Sherlock Holmes en dos ocasiones. Falleció el 24 de octubre de 1918 a los 35 años.

Einar (atado) como Sherlock Holmes en Det hemmelige dokument (1908).

Hotelmysterierne (1911), su segunda película como Sherlock Holmes.
 
Duke Hayward
Director de fotografía británico. Realizó su carrera en Hollywood colaborando en alguna de las primeras películas del popular director Rex Ingram como El cáliz del dolor (1916) y Orquídeas negras (1917). Falleció el 30 de octubre de 1918 a los 38 años.


Wayland Trask junior
Actor estadounidense. Comediante del grupo de actores de Mack Sennett; su tipo de personaje era similar a los interpretados por Eric Campbell en los filmes de Chaplin. Falleció el 18 de noviembre de 1918 a los 31 años; la enfermedad se había llevado a su madre once meses antes.

 
Andrèe Lumière
Francesa; puede ser considerada como la primera actriz cinematográfica infantil. Tenía pocos meses de vida cuando en 1895 su padre, Louis Lumière, la filmó comiendo en la película Le repas de bébé. Esta filmación estaría entre las exhibidas por los hermanos Louis y Auguste Lumière el 28 de diciembre del mismo año en lo que se conoce como la primera proyección cinematográfica de la historia. Posteriormente apareció en otras dos películas de los Lumière, y en su adolescencia fue modelo para autocromos, un tipo de fotografía a color patentado por los Lumière en 1903 y el único disponible hasta 1935. Falleció el 26 de noviembre de 1918 a los 24 años.

Le repas de bébé (1895).

 
Joseph T. ''Jode'' Mullally
Actor estadounidense. Apareció en varias películas de Cecil B. DeMille convirtiéndose en uno de sus actores habituales y favorito en ascenso. Participó en la Primera Guerra Mundial alcanzando el grado de Teniente. Falleció el 29 de diciembre de 1918 a los 32 años.

The man from home (1914).

The call of the north (1914) con Mullaby como Picards.
 
Vera Kholodnaya
Actriz rusa, primera gran estrella cinematográfica de su país. Trabajó a las órdenes de Yevgeni Bauer y Piotr Chardynin, los más grande directores del cine ruso zarista, siendo conocida como ''La reina de la pantalla''. Estaba en la cumbre de su fama cuando falleció el 16 de febrero de 1919 a los 25 años. Irónicamente la filmación de su funeral es su película más conocida. 


Aimée Dalmores
Actriz estadounidense nacida italiana. Realizó una corta carrera como actriz secundaria puesto que su trabajo principal era el teatro musical. Falleció el 22 de enero de 1920 a una edad desconocida.

Con Virginia Harned en Joephine (1918). 
 
Gilda Langer
Actriz alemana. Protegida de Carl Mayer, trabajó a las órdenes de los prestigiosos y populares directores Fritz Lang, Otto Rippert y Paul Leni, aunque la totalidad de sus películas se consideran perdidas. Se dice que iba a interpretar el papel de Jane Olsen en El gabinete del doctor Caligari, pero enfermó antes de iniciar la filmación y fue reemplazada por Lil Dagover. Falleció el 31 de enero de 1920 a los 23 años.

Das ratsel von Bangalore (1918).

Con Hugo Flink en Das madchen mit dem goldhelm (1919).

Gaby Deslys
Bailarina, cantante y actriz francesa. Era ya una celebridad internacional (no sólo por su trabajo) cuando entró en el cine en 1914. Su fama la llevó a Estados Unidos donde filmó la película Her triumph, aunque su carrera como bailarina y cantante siempre estuvo primero. Falleció el 11 de febrero de 1920 a los 38 años.

Her triumph (1915). 


20/05/2022

Oro (Karl Hartl, 1934)

Curiosa película sonora donde la ciencia consigue lo que la magia no pudo, crear oro. Espionaje industrial, sabotajes, yates de lujo, máquinas sorprendentes y unas gotas de glamour a cargo de la deslumbrante Brigitte Helm hicieron de Oro (Gold) un éxito internacional digno de verse, y una de las primeras buenas películas de ciencia ficción.
 

Resumen: ALERTA DE SPOILER
El científico e ingeniero alemán Werner Holk (Hans Albers) trabaja junto a su colega y mentor, el profesor Achenbach (Friedrich Kayssler), en la creación de una máquina atómica que podría hacer realidad el viejo sueño alquimista de convertir el plomo en oro. El millonario británico John Wills (Michael Bohnen), promotor de un proyecto similar, decide deshacerse de la competencia sobornando a un técnico de Achenbach para colocar una bomba en la máquina. Esta estalla matando al profesor y dejando gravemente herido a Werner. Una oportuna donación de sangre realizada por Margit Möller (Lien Deyers), la joven prometida de Werner, salva la vida del científico.


Un año después Werner vive atormentado por las dudas respecto a las causas de la explosión. Wills lo contacta para ofrecerle trabajo en su laboratorio en Escocia, donde ha montado una máquina que pretende replicar el experimento de Achenbach. Al revisar los planos Werner descubre que la máquina de Wills es la misma que diseñara Achenbach, y acepta el trabajo para vengarse del millonario arruinando sus planes.
Werner aborda el enorme yate particular de Wills. Su capitán resulta ser Willi Luders (Ernst Karchow), un viejo amigo de Werner que al principio finge no reconocerlo. Más tarde Willi le explica que un turbio episodio amoroso arruinó su reputación y le apartó de su alto cargo en la armada, viéndose obligado a aceptar trabajos en barcos civiles bajo una identidad falsa. Extrañamente su nuevo nombre es inglés aunque su nacionalidad es cubana.


Werner es instalado en el hermoso castillo escocés de Wills, donde a cientos de metros bajo el océano se ha construido la máquina transmutadora  atómica. El magnate desconfía de Werner así que ordena  registrar su equipaje. Florence (Brigitte Helm), la hermosa y voluntariosa hija de Wills, sorprende a los sirvientes en esta tarea y se siente intrigada por ese ingeniero que tan importante parece ser. Consigue reunirse a solas con él y es atraída por su brillantez e integridad, cualidades muy alejadas de su padre, con quien mantiene una relación fría y distante. A su vez Werner queda impresionado por la belleza y desenvoltura de la joven. Willi lo previene contra Florence recordándole su propia historia, si bien Werner no parece víctima de ningún flechazo.  
Algunos días después Werner consigue fabricar oro. Florence abandona una fiesta en el castillo para ser la primera en felicitarlo. La noticia se difunde rápidamente y los periódicos exponen su opinión a las consecuencias de tal invento. 


Llega el día en que la máquina deberá comenzar a producir oro a gran escala. Mientras la mayoría de los obreros y operarios se muestran seguros de compartir la fortuna que ahora parece accesible a cualquiera, el capataz Schwarz (Rudolf Platte) es más escéptico. Cuando se alistan para iniciar su labor, Werner acusa a Wills de querer apoderarse de la economía mundial, y destruye la máquina con ayuda del capataz. Werner, Schwarz y los trabajadores consiguen escapar antes de que la explosión final inunde todo, pero Wills, enloquecido, se niega a abandonar el lugar y muere junto a su máquina.
De regreso en Alemania, Werner se reúne con Margit, libres ya para continuar sus vidas.
 

El guion de Oro estuvo a cargo de Roll E. Vanloo, que había escrito Asfalto (1929) para Joe May. Como en esa pieza imprescindible del cine mudo germano, Oro cuenta una historia simple, directa y atractiva, aunque también algo incoherente en su premisa: El magnate Wills planea hacerse todavía más rico pavimentando el mundo con su oro artificial, estrategia más que inverosímil puesto que es precisamente su escasez lo que da tanto valor al oro. Pero salvando ese enorme agujero Oro es una película muy recomendable. En su tiempo se le llamó "La Metrópolis nazi", título exagerado para una película que ni siquiera se aproxima a la grandeza del clásico silente, pero que señala el innegable deseo del cine nazi de emular el prestigio del cine de Weimar. Cierto que hay similitudes con Metrópolis más allá de la inclusión de Brigitte Helm, mas no son relevantes sino anecdóticas.
Quizás el título haga referencia a sus decorados para el laboratorio de la máquina transmutadora. Oro logró un triunfo técnico con este sorprendente y hermoso escenario. El laboratorio de Wills incluye paneles de control que ocupan toda una pared, altísimas puertas blindadas, enormes bujías y tubos de vidrio de dudosa función, grandes aisladores de porcelana, y gigantescos generadores que semejan una decoración industrial. Cuando se pone a funcionar, la máquina suelta rayos de energía que parpadean con locura. Los actores y la cámara se mueven con naturalidad dentro de este decorado haciéndolo ver real y funcional. También hay un hermoso vehículo que enamoró a mi lado retrofuturista art déco. Todo lo relacionado con el laboratorio y la máquina es un sueño de tecnología retro.


Los actores principales cumplen bastante bien con su trabajo.
Hans Albers fue el gran astro alemán de los años 30. Actor correcto y poco carismático, era considerado también un galán romántico, algo incomprensible al verlo en Oro, la primera y única de sus películas que ha llegado a mis manos. Se trata de un hombre gordo, maduro y calvo con aspecto de tío bonachón. Su actuación como un científico atrapado en una intriga que podría arruinar la economía mundial es competente y creíble, aunque no su atractivo a ojos de dos hermosas jóvenes que deben rondar los 25 años. Él tampoco funciona muy bien cuando está con ellas; parece rígido y casi paternal.    
La fascinante Brigitte Helm tiene poco tiempo en pantalla aunque distribuido de manera inteligente para dar la idea de una aparición mayor. Florence no es relevante en el desarrollo de la historia pero Brigitte arrastraba público a los cines, lo que me lleva a sospechar que el personaje se creó con el único fin de incluir a la gran estrella.
Florence es bella, glamorosa y ambigua; nunca se explica el motivo del distanciamiento con su padre, aunque puede deberse a un choque de intereses: Él desea producir dinero, ella gastar dinero. Puede hacerlo porque es voluntariosa -que no independiente; vive del dinero de su padre-; nadie parece oponérsele puesto que su fuerza reside en la completa seguridad en su encanto y persuasión. Werner se siente atraído por esta joven heredera que simboliza éxito social y poder económico, pero no veo que la atracción vaya tan lejos como para considerar a Florence una amenaza a la relación de Werner con Margit. Comenzaba a forjarse el tópico del gran científico casado con una bonita nulidad.


Debo hacer mención del vestuario de Brigitte. En su primer encuentro con Werner lleva un traje curioso y casi indescriptible compuesto por un largo vestido con bata o camisón, y algo similar a un delantal de cocina unido a la falda, ¿una insinuación sobre donde debieran estar las mujeres? El conjunto luce un bonito estampado de hojas reniformes. 


En el baile del castillo usa un elegante vestido negro que estiliza mucho más su delgada figura, sin embargo se afea un poco cubriéndose el cuello y los hombros con… pues con eso:


Aunque ninguna combinación extravagante logra atenuar el encanto y hermosura de Brigitte Helm. 
Michael Bohnen es convincente como el millonario ansioso por controlar la riqueza del mundo cuando ni siquiera controla a su hija. Su giro final a la locura, que podría parecer algo abrupto y exagerado, era usual en las películas de la época.
Lien Deyers está en pantalla incluso menos que Brigitte Helm, lo que hace complejo valorar su trabajo. Margit es tan sumisa e inocentona que uno tiende a menospreciar a la actriz por prestarse para el tópico de "insulsa y asexuada = a chica buena". Esto sería un gran error. Sólo hay que recordar el debut de Lien como la sensual y malvada Kitty de Los espías (Fritz Lang, 1928) para apreciar mejor su desempeño. ¡El cambio de registro es admirable!


Los demás actores cubren personajes tan planos que se olvidan apenas salen de escena. Son necesarios mas no memorables.
Oro no es la primera película sonora alemana que puede clasificarse como ciencia ficción. En 1932 el mismo Karl Hartl dirigió F.P.1 no responde, y en 1933 Curtis Bernhard se encargó de la dirección de El túnel. El éxito de El túnel propició que se reincidiera con el género, por entonces no bien definido, y el resultado fue Oro, un éxito internacional filmado simultáneamente en alemán y francés. Brigitte Helm fue la única del reparto que apareció en ambas versiones. Hans Albers se negó a protagonizar la versión francesa por considerar, con bastante razón, que debía recibir un pago por cada película, a lo que la UFA se negó.
Oro cuenta una historia algo desatinada pero sugestiva. La recomiendo a los curiosos del cine nazi no propagandístico y a los amantes de la ciencia ficción clásica. Por supuesto, los admiradores de la hermosa Brigitte Helm no pueden perderse esta película. 



13/05/2022

Carteles de Josef Fenneker

Muchos seguidores del silente alemán conocen parte de su obra aunque la mayoría ignora su nombre. Esto es comprensible dado los pocos datos que existen de él más allá de su trabajo como diseñador de carteles cinematográficos. 
Josef Fenneker fue uno de los grandes artistas gráficos del periodo de entreguerras. Nacido el 6 de diciembre de 1895, estudio en escuelas de Artes y Oficios, destacando por su talento. A partir de 1918 comenzó a diseñar carteles de cine para diversas salas de estreno de Berlín, volviéndose conocido rápidamente.

Der wilderer (Albert Neuss, 1918).

El vaquero (Alwin Neuss, 1918).

 Aquel mismo año fue contratado como cartelista por el director del prestigioso cine berlinés Marmorhaus para el que realizó su trabajo más popular.  
En esa época la mayoría de los carteles de películas eran diseñados por gráficos contratados por los cines, no por la compañía cinematográfica. Cada cine pedía un tipo de cartel acorde con su clase de clientela. El Marmorhaus tenía una clientela burguesa que favorecía estilos de vanguardia como el art déco, el expresionismo y el cubismo. Fenneker cruzó con éxito varios de estos estilos en el diseño de sus carteles, siendo predominante el expresionismo. Así se convirtió en el gran cartelista del cine silente alemán. 

Alcohol (Ewald André Dupont & Alfred Lind, 1919).

Baccarat (Josef Ewald & Bob Holste, 1919).

Anna Karenina (Friedrich Zelnik, 1920).

Las obras de Fenneker están dominadas por un auténtico espíritu germano que las hace atrayentes de una manera extraña y casi morbosa. Las imágenes representadas en los carteles no recrean escenas específicas de un modo realista, sino que ejemplifican de forma melodramática y casi demencial los sentimientos predominantes en la película y los personajes. Figuras distorsionadas, gestos estilizados o grotescos, combinación irreal de colores, iluminación intensa y fondos de sombras luminosas parecen declarar que se aguarda por la fatalidad ineludible; una representación cuasi velada de la atmósfera imperante en la decadente República de Weimar. Para los críticos, arte moderno, para el cinéfilo silente, otra prueba de que los silencios son un universo que abarca mucho más que sólo una pantalla. 

Kri Kri, la duquesa de Tarabac (Friedrich Zelnik, 1920).

La cabeza de Jano (F.W. Murnau, 1920).

Tres noches (Carl Boese, 1920).

Para 1924 Fenneker había creado alrededor de 250 carteles de películas, la mayoría para el Marmorhaus. Continuó diseñando carteles hasta avanzada la década de los 30, pero a partir de 1925 su dibujo adquirió un estilo más realista. Este cambio se debió en parte a los nuevos gustos del público, pero principalmente por la exportación de películas a cines de provincia donde se era menos tolerante con el arte moderno. Consiguió mantener parte de su estilo característico insistiendo en usar una gama de colores poco convencional.
Fenneker no sólo destacó como cartelista cinematográfico, también creó escenografías teatrales e ilustró revistas como Simplicissimus y Jugend. Falleció el 9 de enero de 1956 en Frankfurt de una insuficiencia cardiaca.

La noche de la reina Isabeau (Robert Wiene, 1920).

Die geliebte des grafen Varenne (Frederic Zelnik, 1921).

El castillo Vogelod (F.W. Murnau, 1921).

Am roten kliff (Hanna Henning, 1922).

El asesino Dimitri Karamazoff (Fedor Ozep & Erich Engels, 1931).

Gitta descubre su corazón (Carl Froelich, 1932).

El estudiante de Praga (Arthur Robison, 1935).

La mujer imposible (Johannes Meyer, 1936).


06/05/2022

Las mejores películas de 1911

El éxito de El abismo (1910) lanza la carrera de Asta Nielsen. La gran actriz se traslada a Alemania, país donde realizará la casi totalidad de su trabajo. Su triunfo en el Viejo Continente es completo; ha nacido la estrella internacional de cine.
En Estados Unidos, Griffith sigue perfeccionando su estilo. Los muchísimos cortometrajes que filma en estos primeros años (1909-1913) basculan de la mediocridad a la excelencia. Él y su talentoso grupo de actores marchan rumbo a la grandeza.
Italia allana el camino para su futuro cine histórico de espada y sandalia con películas que reimaginan la antiguedad. Sin embargo, una cinta de terror pasará a la historia como una de las obras más extraordinarias del cine primitivo italiano: El infierno de Dante.

5) Fate's Turning
D.W. Griffith, Estados Unidos.

4) Der fremde vogel
Urban Gad, Alemania.

3) Cuando un hombre ama
When a Man Loves, D.W. Griffith, Estados Unidos.

2) La bailarina de ballet
Balletdanserinden, August Blom, Dinamarca.

1) El infierno de Dante
L'Inferno, Francesco Bertolini, Adolfo Padovan y Giuseppe De Liguoro, Italia.