23/06/2023

Las mejores películas de 1919

Para 1919 el cine había dejado atrás la etapa primitiva en la mayoría de países clave para su desarrollo y difusión. De curiosidad de feria el cine se convertía en séptimo arte a pasos de gigante.
Aunque la Gran Guerra afectó considerablemente al cine europeo, ello no significó un retroceso o estancamiento de la cinematografía del Viejo Mundo: Alemania brilló en las pantallas pese a la derrota en el campo de batalla y Suecia, país neutral, inició un breve pero majestuoso período de grandeza fílmica. Estados Unidos pronto se pondría a la cabeza del mundo cinematográfico, más por ahora la balanza se equilibra y la extravagante comicidad de Ossi Oswalda es tan apreciada como el punzante dramatismo de Lillian Gish.

10) Hacia la luz 
Mod lyset, Holger Madsen, Dinamarca.

9) Opio
Opium, Robert Reinert, Alemania.

8) Historias tenebrosas
Unheimliche geschichten, Richard Oswald, Alemania.

7) La princesa de las ostras
Die austernprinzessin, Ernst Lubitsch, Alemania.

6) Wagon Tracks
Lambert Hillyer, Estados Unidos.

5) La muñeca
Die puppe, Ernst Lubitsch, Alemania.

4) Susie corazón leal
True heart Susie, D.W. Griffith, Estados Unidos.

3) Macho y hembra
Male and Female, Cecil B. DeMille, Estados Unidos.

2) Los lirios rotos
Broken Blossoms, D.W. Griffith, Estados Unidos.

1) El tesoro de Arne
Herr Arnes pengar, Mauritz Stiller, Suecia.


16/06/2023

5 padres silentes

La era silente está llena de padres que se quedan en nuestra retina por largo tiempo. Padres buenos y padres malos; padres complejos y padres sencillos; padres de sangre y padres de espíritu. Los hay para casi todos los gustos y disgustos; aquí mencionaré algunos de los que más me han impresionado. No se trata de una lista con los mejores y peores padres del cine silente, ni de películas centradas exclusivamente en la paternidad, sino sencillamente de un listado de padres que han capturado mi atención. Orden cronológico. 

Y a propósito del tema, aquí hay una hermosa imagen
de Doug padre y Doug hijo. 

1) Saemund Granliden (Egil Eide) de Synnöve Solbakken
(Synnöve Solbakken, John W. Brunius, 1919, Suecia).
Reconozco que me acerqué a esta película sólo por Lars Hanson. Él da vida a Thornbjörn Granliden, el muy apuesto, pendenciero y despreocupado hijo mayor de una familia campesina. Cuando Thornbjörn parece estar reconduciendo su vida, un rival lo acuchilla a traición instigado por un medio bestia ex peón de la granja que acecha la zona. 
Egil Eide interpreta a Saemund con gran convicción. Cuando el granjero llora por su hijo herido, su dolor es profundo y genuino. Saemund es un padre que ama a todos sus hijos, pero Thornbjörn es el favorito; él sabe que el muchacho sólo necesita madurar un poco para que entonces afloren sus ahora ocultas cualidades positivas. Saemund no duda en enfrentar al atacante de Thornbjörn, un joven de la mitad de sus años al que sin embargo vence. 
Los momentos de interacción entre Egil y Lars son tan lindos que olvidé por completo que ya habían trabajado juntos en la muy diferente Las alas.



2) Peter Lane (Fred Turner) de El hombre de la navaja 
(The jack-knife man, King Vidor, 1920, Estados Unidos).
El humilde y solitario barquero Peter Lane es uno de esos padres accidentales frecuentes en la pantalla silente. Se trata de un espíritu sencillo, libre y errante que una noche de tormenta acoge en su barcaza a una madre enferma y su hijo, el pequeño Bobby (Robert Kelso); la madre muere y el viejo Peter ampara al niño; le talla figuras de madera y se encariña con él hasta el punto de decidir por fin asentarse en tierra firme.
La trama de esta bella película prefigura la de El chico (Charles Chaplin, 1921), aunque su desarrollo es menos oscuro y doloroso. Fred Turner interpreta a Peter Lane con una credibilidad impactante, y Robert Kelso es simplemento adorable en su único filme.



3) El Vagabundo (Charles Chaplin) de El chico
(The kid, Charles Chaplin, 1921, Estados Unidos).
Por supuesto, tengo que mencionar al Vagabundo. ¿Acaso podría faltar en una lista de padres del cine silente? Imposible, y es que El Vagabundo se convierte en el padre ideal para el niño (Jackie Coogan) abandonado por su desconsolada madre. Padre e hijo se complementan, compartiendo miseria, comida, golpes y trabajo a partes iguales. Sus vidas son duras, no poseen practicamente nada, sin embargo rebosan de amor mutuo. 
Hay una nobleza sencilla y hermosa en la decisión del Vagabundo de encargarse del niño. Este hombre cuya pobreza cae en terreno de la marginalidad, posee en cambio un corazón tan grande como su picardía, y es todo para el pequeño. 



4) Mathias Pascal (Ivan Mozzhukhin) de El difunto Mathias Pascal
(Feu Mathias Pascal, Marcel L'Herbier, 1926, Francia).
Mathias Pascal debe ser el hombre con la peor suerte: Su esposa es fría como un pescado, su suegra es una bruja dominante, su trabajo apesta y, lo peor, su querida madre y su adorada hijita bebé, únicas luces en su apagada vida, mueren el mismo día. 
Mathias se preocupa de su hija como nadie más; mece su cuna, juega con ella, la saca a pasear; él simplemente ama a esa pequeña como su madre lo ama a él, con todo el corazón. Por lo mismo, la muerte de la niña es tan terrible para él. Sin ella el frágil mundo de Mathias se desmorona. 
El gran Ivan Mozzhukhin siempre consigue tocar nuestra fibra más sensible. Mathias Pascal es absurdamente adorable, y sus primeras escenas con la bebé están impregnadas de ternura y alegría. Por contraste, las escenas de la muerte de la niña son amargas, oscuras y muy penosas; sentimos el profundo dolor de Mathias mientras lleva el cadáver de su hija a casa de su madre moribunda.   
 


5) Joh Fredersen (Alfred Abel) de Metrópolis
(Metropolis, Fritz Lang, 1926, Alemania).
¿Habrá padre más complejo que Joh Fredersen? El señor de Metrópolis parece tan frío y mecánico como las máquinas que mantienen en funcionamiento su ciudad. Desde lo alto de su propia torre de Babel dirige Metrópolis con la precisión de un robot. Todo y todos a su alrededor cumplen una función; sin embargo, este hombre de hierro tiene una debilidad: Su hijo, el joven Freder (Gustav Frohlich). 
Joh Fredersen mantiene a su hijo en la ignorancia y no muestra la menor empatía hacia su compasión y sensibilidad, pero cuando la rebelión estalla en la ciudad, casi se derrumba ante la posibilidad de que Freder muera. El miedo a perder a Freder lo hace encanecer de golpe y es Freder quien lo reconcilia con sus obreros. Joh Fredersen sí tiene corazón, y su hijo ocupa el primer lugar en él. 


¡Feliz día del padre a todos los papás de la comunidad silente! 



09/06/2023

Actrices y espejos

Hermosas damas de la pantalla frente al espejo.

Constance Talmadge

Anna May Wong

Mary Pickford

Jocelyn Lee

Camille Horn

Barbara La Marr

Pina Menichelli

Dolores Costello

Greta Garbo

Louise Prussing

Billie Dove

Esther Ralston

Lil Dagover

Joan Crawford

Asta Nielsen

Pola Negri

Clara Bow

Lillian Gish

Phyllis Haver

Laura LaPlante


02/06/2023

8 grandes "talkies" de actores silentes

Como bien sabemos los seguidores del cine mudo, la historia de que la mayoría de los actores silentes no pudo pasar al sonoro, es un mito. Muchos actores del periodo, tras algunos tropiezos menores, continuaron trabajando en el cine durante años, labrándose sólidas carreras en el nuevo formato. Los actores jóvenes y aquellos que contaban con una base teatral se adaptaron con mayor facilidad, pero no deben ignorarse los talentos excepcionales cuya fotogenia y comprensión del arte cinematográfico dieron al cine algunas obras más que dignas de mención. 
A continuación, en orden cronológico, 8 grandes películas sonoras cuyo reparto incluye a destacados actores del cine silente en roles de diversa importancia.


1) El congreso se divierte 
(Der kongress tanzt, Erik Charell, 1931, Alemania).
Actores: Willy Fritsch, Conrad Veidt y Lil Dagover.
Chispeante opereta de comienzos del sonoro alemán en la que una joven guantera (Lilian Harvey) vive un breve y romántico idilio con el Zar Alejandro I (Willy Fritsch) durante el Congreso de Viena. Al mismo tiempo, el Príncipe Metternich (Conrad Veidt) maquina a favor de su propia causa política con ayuda de su secretario Pepi (Carl-Heinz Schroth) y de su amiga personal la Condesa (Lil Dagover). 
Se trata de una historia sencilla y anecdótica que por momentos pareciera transformarse en un drama político mayor, capturando con gran acierto el espíritu de la Viena de 1810.  
El versátil Willy Fritsch demuestra su talento para la comedia como el galante y alegre Zar y como su bobo doble Uralsky; la hermosa Lil Dagover se mueve en su terreno siendo la bella, sofisticada y coqueta Condesa francesa aliada de Metternich; sin embargo, es Conrad Veidt quien entrega la mejor actuación. Su caracterización de Metternich como un político tortuoso y manipulador que nunca llega a convertirse en villano es impecable, tanto que en su momento el personaje fue incluso más popular que el del Zar. Viéndole interactuar con el resto de personajes, se entiende que agradara tanto: Mientras los demás jefes de estado anhelan bailar comer y cantar, Metternich vive para los tejemanejes políticos, recurriendo a métodos de dudosa nobleza para girar el curso de los acontecimientos a favor de su causa. Su relación con la Condesa oscila entre la amistad y el romance, alcanzando el punto máximo en la secuencia del baile, donde por un momento sólo son una pareja más. Conrad Veidt y Lil Dagover valseando juntos es un regalo para los ojos de todo admirador de esta icónica pareja cinematográfica. 

2) El viejo y el joven rey: La juventud de Federico El Grande
(Der alte und der junge könig, Friedrichs des grossen judend, Hans Steinhoff, 1935, Alemania). 
Actor: Emil Jannings. 
Biopic en clave nazi de la juventud de Federico II El Grande (Werner Hinz), uno de los monarcas prusianos más admirados por el régimen, y la difícil relación con su autoritario padre, Federico Guillermo I (Emil Jannings). 
Aún tratándose de una obra destinada a promover la idea nazi del führerprinzip, El viejo y el joven rey es un filme apasionante por su exposición de la lucha desigual entre dos formas opuestas de ver la vida, así como del triunfo del deber por sobre el sentimiento.  
En su momento de gloria como estrella del cine hitleriano, el gran Emil Jannings personifica al Rey Soldado con la maestría que le identifica, apoderándose de cada escena en que aparece. Su interpretación de un padre intolerante, irascible, estricto hasta la tiranía y obsesionado con la dura disciplina militar, es portentosa, proyectando una sombra en el resto de personajes y empequeñeciéndolos en todos los aspectos. Sin duda uno de los grandes trabajos de un gran actor. 

3) Nace una estrella 
(A star is born, William A. Wellman, 1937, Estados Unidos).
Actores: Janet Gaynor, Adolphe Menjou y Fredrich March.
Amarga, elegante y hermosa película donde la joven aspirante a actriz Esther Blodgett (Janet Gaynor) asciende hasta el estrellato mientras Norman Maine (Fredrich March), el conocido actor con quien se casa, va cayendo en el olvido y el alcoholismo. 
Obra de exquisita sensibilidad estética y emocional que expone de manera equilibrada lo mejor y peor de la industria del cine: La lucha por el estrellato, el actor como un producto para la prensa amarillista, los celos artísticos, la caída desde la cima de la fama... 
El convincente Fredrich March hace un trabajo correcto como Norman; él y Esther forman una linda y conmovedora pareja cuyo recorrido amoroso llega directo al corazón del espectador. La dulce y hermosa Janet Gaynor dota de gran calidad humana a Esther, una chica tenaz, generosa, leal, dispuesta al sacrificio por amor. Ella es el centro de toda la historia y lo es con pasión; su tierno y sensible rostro expresa alegría, inocencia, ilusión y dolor de una manera exquisita. Janet Gaynor siempre consigue que sigamos creyendo en la magia y los milagros.

4) El gran dictador
(The great dictator, Charles Chaplin, 1940, Estados unidos).
Actor: Charles Chaplin.
Tras veinte años en el hospital, un ex soldado y barbero judío (Charles Chaplin) regresa a su ciudad en Tomania ignorando que ahora la nación es gobernada por el dictador antisemita Adenoid Hynkel (Charles Chaplin). El megalómano Hynkel planea conquistar el mundo comenzando por el país vecino, Austerlich, y para ello intenta obtener un préstamo de un banquero judío. Al no conseguirlo recrudece su opresión sobre los judíos, que se ven forzados a huir del país. 
Luego de años negándose a filmar películas habladas, Charles Chaplin debuta a lo grande en el cine sonoro escribiendo, produciendo, dirigiendo, musicalizando y protagonizando esta genial sátira que ridiculiza y condena el nazismo y las dictaduras en general. Amarga y divertida, la película auna escenas desternillantes con otras de hondo patetismo. La excelencia interpretativa de Chaplin en su doble papel de víctima y villano cala hasta el hueso del espectador, regalando algunos de los momentos más memorables de su carrera como son la afeitada al compás de Brahms o el juego con el globo terráqueo. Mención aparte para el bellísimo y emotivo discurso final, un canto al amor y la hermandad universal que, lamentablemente, no ha sido escuchado. 

5) La fuga 
(Escape, Mervyn LeRoy, 1940, Estados Unidos). 
Actores: Alla Nazimova, Norma Shearer y Conrad Veidt.
Notable y duro melodrama sobre los esfuerzos del joven americano Mark Preysing (Robert Taylor) por rescatar a su madre alemana, la ex actriz teatral Emmy Ritter (Alla Nazimova), de un campo de concentración alemán. En su búsqueda de información y ayuda Mark conoce a la Condesa Ruby von Trenck (Norma Shearer), joven americana viuda de un conde alemán y emparejada con el oficial Kurt von Kolb (Conrad Veidt). 
Brillante y olvidado drama antinazi con una historia intrigante y entretenida a cargo de un elenco de primer nivel. Posee también un importante valor histórico por su osadia en mostrar la realidad de la Alemania nazi en una época donde la opinión pública americana todavía no dimensionaba el alcance de su peligro.  
Norma Shearer es majestuosa como la bella y elegante viuda reconvertida en directora de una escuela particular, aunque su emparejamiento con Taylor se me hace algo forzado. Mejor suerte tiene con Conrad Veidt. Kurt es encantador y aterrador a partes iguales; parece frío e intransigente, pero está locamente enamorado de su dama, siendo los celos antes que las convicciones los que le empujan a enfrentarse a Mark. Alla Nazimova debuta en el cine sonoro en un rol dramático que supera cualquier expectativa; la gran actriz proyecta el sufrimiento físico y moral de Emmy con una grandeza y dignidad a prueba de todo. Mención especial a Albert y Elsa Bassermann en roles menores.

6) Cabalga esta noche
(Rid i natt!, Gustaf Molander, 1942, Suecia).
Actor: Lars Hanson.
A través del alguacil Lars Borre (Erik Blergund), un noble alemán exige horas de trabajo a los habitantes de un pequeño pueblo sueco. El joven Ragnar Svedje (Oscar Ljung) se niega a obedecer, viéndose forzado a huir al bosque y enemistándose con Jon Stånge (Lars Hanson), líder de la asamblea popular y padre de su prometida, la hermosa Botilla (Eva Dahlbeck). 
Magnífico drama rural destinado a reforzar el sentimiento antinazi en la Suecia neutral. 
El gran Lars Hanson vuelve a interpretar a un campesino, como hiciera en algunos de sus mejores filmes silentes, y lo hace siendo el maestro de la actuación que siempre fue. Jon Stånge es un hombre sencillo cuya conciencia no logra superar la debilidad de su carácter. Sobrepasado por los acontecimientos y el temor, se convierte en involuntario colaborador de sus opresores, perdiendo el respeto y la amistad de sus vecinos. Paralelamente, su única hija es víctima de la maledicencia de una mujer despechada que la acusa de brujería. Lars, con su voz profunda y rostro expresivo, dota al personaje de un convulso mundo interior lleno de miedos, pesadillas y culpas. Su mejor talkie. 

7) El crepúsculo de los dioses
(Sunset boulevard, Billy Wilder, 1950, Estados Unidos).
Actores: Gloria Swanson, Erich von Stroheim y la participación especial de Buster Keaton y Anna Q. Nilsson.
El mediocre escritor Joe Gillis (William Holden) conoce casualmente a la ex diva del cine silente Norma Desmond (Gloria Swanson), quien vive recluida en una mansión preparando un imaginario regreso y acompañada sólo por su mayordomo Max von Mayerling (Erich von Stroheim). 
Obra maestra absoluta sobre el cine de Hollywood, fábrica de sueños que demasiadas veces devienen en pesadillas. Homenaje-denuncia y retrato negro de la industria.  
Gloria Swanson está impecable y brilla como la altiva, delirante, egocéntrica y celosa Norma Desmond, antigua estrella enclaustrada en su vieja y atiborrada mansión. Incapaz de aceptar el paso del tiempo y la pérdida de la fama, Norma se ha retirado a un mundo propio donde todo sigue gravitando a su alrededor. Ayudada por la malsana complicidad de su mayordomo y ex marido Max von Mayerling, Norma consigue mantener por un tiempo la ilusión en un mundo donde su coche vale más que ella, la antigua diva. Erich von Stroheim hace a un lado su habitual imagen de cínico y canalla, y se transforma en un ser patético, el descubridor y marido de la otrora diva reconvertido en una pieza más de su colección de viejos trofeos. Lealtad, masoquismo amor o posesión, nunca se llega a explicar qué mantiene a Max junto a Norma, pero el grado de humillación que soporta es tan admirable como triste. Aplausos para Buster Keaton y Anna Q. Nilsson por su breve gran aparición. 

8) La noche del cazador
(The night of the hunter, Charles Laughton, 1955, Estados Unidos).
Actriz: Lillian Gish.
El predicador fanático y asesino de esposas Harry Powell (Robert Mitchum) persigue a sus hijastros John (Billy Chapin) y Pearl (Sally Jane Bruce) para arrebatarles el dinero que robara su padre. Los hermanos se refugian en la granja de la estricta aunque amable anciana Rachel Cooper (Lillian Gish), quien mantiene a varios niños sin hogar.
Maravillosa y poderosa defensora de la infancia y la inocencia, Rachel Cooper personifica al bien como una anciana con rostro de niña y ojos inmensos que no se amilana a la hora de encarar a un insólito barbazul. Lillian Gish, una de las actrices más grandes de la historia del cine, regala un trabajo merecedor de todos los elogios posibles y una de las secuencias más perturbadoras del cine clásico, la de Rachel, escopeta en mano en su mecedora, acompañando el canto del malvado Harry mientras este acecha su apartada granja.